No sé que clase de santo quieren desde la Santa Sede que veamos en Juan Pablo II, pero ir publicando cosas tan privadas de una persona no puede sino recordarme a los íntimos asuntos de los que trata la prensa del corazón.
El propio Wojtyla no deseaba que se supieran, cerraba la puerta y hacía lo que le parecía bien. Si estaba bien o no de la cabeza por esas continuas flagelaciones o por dormir desnudo por los suelos, a saber. A mi me hablan que fulano hace eso, y me da por creer que algo no funciona bien en esa cabeza. Pero para locuras las de cada uno, y seguro que cada santo ha tenido la suya, y bien sabemos el lado oscuro de no pocos de ellos.
Martes, 29 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia