Se publicó recientemente un titular en el que se decía que Benedicto XVI había mantenía una reunión cara a cara con su agresora. Pues lo siento pero discrepo, de agresora nada. Esa mujer es una más de las muchas admiradoras que tiene el Papa, que con tan mala fortuna acabó pareciendo lo que no es, una agresora. Que está perturbada, pues ciertamente asi lo afirman los siquiatras, pero la verdad es que esa mujer si hubiera querido hacer daño al Papa le habría arrojado algún objeto o habría llevado un cuchillo encima.
Martes, 29 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia