De los muchos malos precedentes creados por Juan Pablo II, uno de ellos fue el irle a dar la comunión a Augusto Pinochet. Curioso caso de criminal, de sinvergüenza y cerdo sin escrúpulos, que asesinó a montones de personas sin ni siquiera arrepentirse públicamente de sus crímenes o pedir perdón por los mismos. Desde luego su acción no dejó indiferente, y ese error papal ha costado y costará más de un anacronismo a la Iglesia cuando se quiera excomulgar a un político por lo del aborto.
Martes, 29 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia