Hay que reconocer que gracias a la incompetencia de la inmensa mayoría de los profesores de las escuelas universitarias, las academias universitarias viven y se forran a costa de los alumnos. Todos estos lumbreras, que se creen expertos en su materia y seguramente sea así, han frustrado el por venir de montones de jóvenes y no tan jóvenes poniendo un nivel de exigencia que no está a la altura de su docencia. Cuando en una clase de 100 alumnos universitarios, con notas de selectividad de más de notable, suspenden más de la mitad entre las convocatorias de Junio y Septiembre, ¿quién tiene la culpa? ¿los alumnos? Pues no, los profesores. Pero lo más grave es que esto ocurra todos los años, y estos impresentables no pongan remedio a su problema, al contrario, lo agravan incluso más.
Martes, 29 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia