Mucha alegría le ha producido la Sentencia del Supremo a los de la objeción de conciencia. No entiendo bien el motivo. No solo no han logrado lo que pretendían, sino que han fracasado en todo lo que aspiraban. El Tribunal Supremo ha dictado sentencia y ya está, no ha hecho una ley ni ha prohibido nada, pues el suyo es solo poder judicial y no legislativo. Para prohibir algo los jueces se requiere pasar primero por otro largo proceso judicial, que nuevamente será recurrible.
Martes, 29 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia