¡Qué preocupación con eso que en los colegios no se debe enseñar una ética o moral alguna no elegida por los padres! Pues Don Antonio María Rouco siendo como es ahora, es raro que hace 7 años no movilizase a los suyos ante la alarmante “amenaza” de “injerencia” de la Comunidad de Madrid presidida entonces por Don Alberto Ruiz Gallardón. Así en el artículo 4, punto 2 apartado b) del decreto 34/2002 del boletín oficial de la Comunidad de Madrid se puede leer lo siguiente:
El bloque de contenidos "La vida moral y la reflexión ética" incluido en las enseñanzas mínimas del área de Ciencias Sociales, Geografía e Historia se organizará como una materia independiente en cuarto curso, que se denominará Ética, tendrá carácter obligatorio, y será atribuida a los profesores de la especialidad de Filosofía. La evaluación de estas enseñanzas se verificará de forma independiente.
Ya tenemos la obligatoriedad de la Ética, y ahora leeremos su reveladora introducción que es la declaración de intenciones de la asignatura:
La educación tiene como uno de sus fines esenciales el pleno desarrollo de la personalidad humana de los alumnos, incluyendo de modo preeminente su formación moral, de tal manera que el proceso y la acción educativa les permita ir asumiendo de modo crítico, reflexivo y progresivo el ejercicio auténtico de la libertad, de sus derechos y de sus deberes individuales y sociales, en un clima de respeto y de tolerancia positiva hacia otras posturas morales, políticas y religiosas diferentes a las de su cultura original.
En esa misma línea se dice en el dictamen sobre la enseñanza de las Humanidades en la Educación Secundaria que la educación moral es inherente a todas las áreas de conocimiento y es una tarea encomendada a toda la comunidad educativa. Ahora bien, sin perjuicio de valorar positivamente que la acción de toda la comunidad educativa es también de carácter moral, se debe advertir que la reflexión ética, de carácter estrictamente filosófico, es indispensable en la educación moral transmitida a lo largo de toda la Educación Secundaria.
Estos criterios morales necesitan de una fundamentación propia que surge de la racionalidad práctica y moral y que consistirá en establecer un orden internamente coherente de determinaciones que ayuden al alumnado a comprender la moralidad. La construcción de esta fundamentación nos lleva necesariamente a la afirmación de la persona como fin en sí misma, valor absoluto. El respeto incondicional a la persona humana como una exigencia objetiva será el que cuente con más sólido fundamento para excluir radicalmente de la práctica educativa cualquier actitud o procedimiento que no satisfaga esa exigencia de respeto incondicionado a la dignidad del educando, exigencia esta objetiva y anterior a cualquier procedimiento consensual y, a su vez, objeto de descubrimiento por medio de la racionalidad dialógica que propugna y utiliza la filosofía moral.
La formación en valores, fundamental en esta etapa educativa, culmina así con una reflexión formal de carácter filosófico que la afianza y justifica.
La filosofía práctica, entendida en un sentido amplio, abarca un conjunto de temas de filosofía moral, de filosofía política y de filosofía del derecho, que exigen un nivel de conocimientos superior y que son propios de la reflexión racional y de una capacidad de
argumentación crítica que no se produce en el nivel de la educación moral; por todo ello, la filosofía moral aporta específicamente una reflexión más profunda y más crítica sobre los fundamentos de la vida moral, de la acción política y de la ley jurídica, y todo ello permite ayudar de modo importante a los alumnos a la construcción de una conciencia moral y cívica acorde con las sociedades democráticas, plurales, complejas y cambiantes en las que vivimos.Así pues, la Ética constituye una materia propia, autónoma, de carácter filosófico y está ubicada netamente fuera del ámbito del área de las Ciencias Sociales, aunque en permanente contacto y diálogo con sus aportaciones conceptuales. En ningún caso, y bajo ningún concepto, se puede considerar que la enseñanza de la Ética es una alternativa a la religión o religiones confesionales. La Ética debe ser patrimonio común de todos los alumnos y contribuir a formar ciudadanos racionales, críticos, abiertos y tolerantes; es decir, que sepan fundamentar racionalmente sus convicciones morales y aprendan a tolerar a otros de modo positivo, es decir, a valorar y respetar las diferentes posiciones religiosas, morales o políticas por lo que tienen de enriquecimiento de la cultura humana y de aceptación de las limitaciones de la razón humana. Esa dimensión cívica de la enseñanza de la Ética es muy importante en el contexto del actual sistema educativo y de la sociedad en que vivimos.
Por lo tanto, la materia de Ética para los alumnos de 4º de la Educación Secundaria Obligatoria, refuerza de modo significativo el papel de la educación moral en toda la Educación Secundaria y culmina con un nuevo nivel de profundización y de crítica racional el entramado de conceptos y hábitos de conducta que han ido construyendo los alumnos a lo largo de la educación obligatoria. La reflexión filosófica propia de la Ética se centra en la dialéctica conceptual de nociones contrapuestas como libertad-determinismo, derecho-deber, bien-mal, valores-desvalores, normatividad-anomia, autonomía-heteronomía, responsabilidad-irresponsabilidad, legalidad-ilegalidad, etcétera. Además, la filosofía moral ayuda de modo específico a situar los problemas ético-políticos y ético-jurídicos en un nivel de universalidad y de abstracción racional mucho mayor que las ciencias sociales que, normalmente, se limitan a la mera descripción y explicación de hechos y de conflictos. A todo ello se añade que la Ética suele presentar en forma de dilemas los problemas morales generados en el mundo actual, tratando de desarrollar en los alumnos la capacidad crítica y argumentativa de un modo eminente y evitando siempre cualquier forma de adoctrinamiento moral, político o religioso.
La dimensión filosófica de la Ética no debe ser entendida como un tratamiento historiográfico o sistemático de todas las teorías éticas que han ido surgiendo a lo largo de la historia de la cultura occidental; hay que señalar a este respecto que la práctica docente en este nivel de 4º de la Educación Secundaria Obligatoria demanda una fundamentación filosófica de la especificidad moral de los seres humanos y de algunos conceptos claves de la moralidad humana (libertad, autonomía, valor, norma, derecho, deber, etcétera) y junto a ello una breve introducción a las principales teorías éticas del mundo occidental. En ese sentido, la filosofía moral que se enseña en 4º de la Educación Secundaria Obligatoria tiene que ser una propedéutica filosófica de carácter ético que conecte con algunos temas de la Filosofía de 1º de Bachillerato (la persona, la acción y la sociedad) y que sirva de iniciación al vocabulario filosófico, a los procedimientos argumentativos y a las teorías filosóficas de algunos autores importantes de la filosofía occidental que podrán ser estudiados con posterioridad.
Por último, la enseñanza de la Ética a los adolescentes cumple una función muy importante al proporcionarles las bases para la configuración de su propia identidad moral, ya que en esas edades los alumnos aprenden a reflexionar sobre criterios morales, sobre estilos de vida y a tomar decisiones sobre cuestiones fundamentales en esa etapa de su vida.
Desde el punto de vista metodológico, y dentro del mayor respeto a la libertad de cátedra, se proponen algunas orientaciones para la impartición de la materia.
1. El carácter novedoso de los primeros conceptos filosóficos con que se van a encontrar los alumnos, exige una exposición lo más clara y rigurosa posible por parte del profesorado, que deberá atender a su delimitación precisa. De este modo, en el desarrollo del curso, podrán evitarse los equívocos que suelen suscitarse por estrictas cuestiones terminológicas.
2. Resultan útiles los debates, siempre que se realicen dentro del más estricto respeto a las normas democráticas.
3. Los trabajos en equipo, con un adecuado reparto de tareas, y con una puesta en común final.
4. El análisis y comentario de textos éticos sencillos, literarios, de prensa, etcétera, relacionados con la temática del curso.
5. Son eficaces también, desde el punto de vista didáctico, los esquemas-resúmenes, que permiten captaciones globales, y los mapas conceptuales, que posibilitan apreciar las interrelaciones entre los conceptos más importantes de la materia.
Y ahora cabe preguntar si el arzobispo de Madrid Antonio María Rouco Varela estaba realmente tan ocupado como para no darse cuenta que les impónia la Comunidad de Madrid una educación moral a los nenes en las escuelas, no solo en Ética, sino que hasta se reconoce en este decreto la educación moral en las escuelas. O más bien lo consintió por ser el PP, en este caso el de Gallardón (con el que no se lleva bien).
Pues que hipócrita don antonio María, tiene dos varas de medir. Hoy se queja por aquello de lo que ayer no se quejó. Ha tenido que ser el PSOE quien le abriese los ojos, porque por lo que se vé en los brazos de gallardón los tenía cerrados.
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Además, también se ve el carácter adoctrinador de la EpC en los materiales que ha preparado el Ministerio para la asignatura. En ellos demuestran que sí quieren adoctrinar en una ideología a los niños.
Como puedes comprobar, la asignatura de Étcia (que yo también estudié en 4º de la ESO en Castilla La Mancha) habla de reflexión sobre moral y ética, enseñando los fundamentos de la filosofía moral.
No forma parte de la asignatura aprender ómo se pone un preservativo (según Pepiño Blanco, uno de los fines de EpC) o los diferentes tipos de familia o el relativismo moral que sí aparece en la EpC. Y digo aparece, porque si no apareciera, la FERE no tnedría que haber adaptado la asignatura a su ideario.
Creo que hay una diferencia. Y si no la ves, es que necesitas estudiar más filosofía.
la moral son las costumbres vividas en una sociedad y la ética es la reflexión filosófica sobre la moral. Es lo que se enseña a los alumnos de 4º de ESO.
¡QUÉ HEMOS HECHO PARA MERECER UN ARZOBISPO, COMO ESTE!
"A mi el Arzobispado de Madrid me parece que está apostando por una postura hipócrita, ellos imparten la EpC en su seminario en los que ni se plantean la objeción de conciencia al tiempo que achuchan a otros a ejercerla en centros católicos FERE."
Sr. MORENO: NO SOLO EN EL SEMINARIO MENOR: EN NINGUNO DE LOS OTROS 18 COLEGIOS DIOCESANOS CUYOS DIRECTORES NOMBRA DIRECTAMENTE EL CARDENAL, HAN OBJETADO
No me gusta ouco. Tiene excesivo poder, y nada se mueve sin su consentimiento. Asfixia al mismo Espíritu
Rouco (el nepotista), es un obispo mediocre, lo suyo es trepar, trepar y trepar.
¡Pues que le aproveche la trepa!
Pero conmigo que no cuente, un grano, no no hace granero...
Julián, ¿hay diferencias entre Ética y Moral? De ser así, ¿cuáles son éstas?Gracias.
Viernes, 17 de febrero
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