Uno de los problemas más habituales entre los profesores y los padres es la falta de comunicación. Hay muchos padres que jamás conocen al tutor de sus hijos, y esta situación se repite una y otra vez en múltiples institutos y colegios. Es anormal y absurdo que el único cauce de comunicación entre tutores y padres sea a través de los nenes. Se les dice a ellos que mañana quiero quedar con tu padre o dile a tu padre que firme tal o cual examen.
Si un alumno de repente comienza a ir mal en sus estudios, y no se lo dice a sus padre, la misión del tutor es informar a los padres. Lo que presencié hace poco en Las Rozas me hizo reflexionar sobre como muchos chavales se echan a perder por la irresponsabilidad de unos tutores que no dan a los padres ni siquiera un mísero correo electrónico.
Llega el día de entregar las notas, los alumnos se agolpan a recogerlas y van con esa misión al instituto. Un grupo de alumnos se dirige a casa de otro, allí les espera un ordenador, un escáner y una impresora. Acto seguido uno saca sus notas, las escanea, con el paint o el photoshop otro se encarga de cambiar algunos números o notas, de retocar y luego procede a imprimirlas. Y así todos los alumnos suspensos consiguen mejorar sus calificaciones. Llega el momento de firmarlas, los padres las firman y acto seguido vuelven a ser escaneadas para escanear la firma del padre y estamparla en las notas. Otros prefieren calcarla, y otros recurren a un amigo. Pero eso si, los padres no se enteran de esto.
Pasa el tiempo, repiten esta operación en todas las evaluaciones, y llegados a final del curso informan los tutores que el chico tiene muchos suspensos o que repite. Los profesores del instituto no han llamado a los padres, y si estos intentan hablar con los padres lo intentan a través de los chavales, los cuales tienen el tiempo suficiente para inventarse que en el instituto los profes le han cateado por motivos insólitos. En fin, que gracias a la falta de comunicación de tutores y padres se llega a estos casos insólitos.
Figúrense como serán de listos que en la academia nos encontramos con el caso de una alumna que engañaba a sus padres con el precio real de la academia. A ellos les decía 250 € y sus clases costaban 150 €, y eso hasta que se dio cuenta mi jefa. En este caso no hubo falsificación, sino la niña que se las traía.
Pero lo que me indignó el otro día era eso, que se les da las notas a los niños y no pocos de estos luego engañan a los padres. Y en no pocos casos algunos padres descubren cuando ve los suspensos que el tutor hasta después de vacaciones ya no está y no hay quien de la cara en el centro para informar sobre la causa real de dichos suspensos o si las notas son ciertas o no.
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Por lo que veo, desconoce Ud. profundamente tanto la legislación escolar como la propia realidad. Todo el profesorado de un centro educativo tiene POR LEY un horario de atención a padres, del que INFORMA a principio de curso a las familias (o por lo menos, a las que se quieren dejar informar). Por supuesto que las familias pueden pedir cita a los profesores e informarse de cómo va su hijo o hija. Y son las familias quienes han de tener la iniciativa de informarse (es misión del interesado estar al tanto, que se dice en la Administración Pública).
Julian, eres un plomo, pero te queremos igualmente, como al primo pesado. Feliz Navidad, de verdad.
Dos regalitos para que sigas repitiendo consignas e interiorizando todas las mentiras de la secta
Dator revela que el 46% de sus abortos fue a mujeres que siempre usaban preservativo
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Informe HO a los senadores: científicos de todo el mundo desaconsejan la adopción por parejas homosexuales
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Frente al "rollo con bombo", veracidad y rigor científico
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Lunes, 13 de febrero
Francisco Baena Calvo
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Asoc. Humanismo sin Credos
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