Sin duda es Carmen una blogger con la que tengo ideas muy diferentes, pero el respeto ante todo no nos falta. Y es que Carmen es ante todo una buena mujer, sin malas intenciones y bastante moderada, seguramente gracias a la edad y la experiencia.
Este lunes escribió ella un post interesante sobre algunos de los problemas de autoridad del profesorado, haciéndose eco de otro de Periodista Digital. Me pareció un excelente artículo, y en el buen estilo de Carmen. Sin embargo un par de cosas quisiera comentar.
Yo si soy de los profesores del diálogo coleguita. El tipo de alumnos que yo trato es de 4º de ESO a 2º de bachillerato, en ocasiones algunos de carrera. Con ellos es hasta cierto punto posible mantener ese diálogo. Con los pequeños es más difícil. Sin embargo he observado en compañeros míos de la academia y en mi colegio, en el que estuve en actividades extraescolares, como cada buen profesor tenía una metodología diferente que venía desarrollando. La elección de la metodología pedagógica se basa siempre en el tipo de alumnos que tienes y en el carácter y peculiaridades que puedas tener dando clases. En mi caso, por mi forma de ser y por las características del alumnado, yo escogí la del colegueo y no puedo decir que me haya ido mal.
Me ha ocurrido en ocasiones que he tenido que cambiar la metodología, ciertos alumnos de la ESO eran tan informales que no me quedó más remedio que optar por la postura del profesor distante, sin ningún tipo de confianza y colegueo. No siempre es posible aplicar el mismo sistema o método.
Por otra parte, existe una manía enfermiza por parte de psicólogos y pedagogos por proteger a los niños de cualquier forma de castigo físico. Los críos no son delicados, no son de porcelana, sufren continuamente muchos golpes y disgustos de diverso tipo y se reponen prodigiosamente. Si uno visita un recreo los verá con la cantidad de coscorrones que se pegan, lloran 5 minutos y acto seguido prodigiosamente salen corriendo y riendo como si nada hubiera ocurrido. Por tanto que a un crío que se pone imbécil y no se puede razonar con él para ponerle firme se le de un tortazo ni se va a malcriar ni se va a volver más agresivo. Otra cosa es que se le pegue una paliza, el segundo golpe ya no es tan educativo como el primero, al contrario, puede ser hasta contraproducente porque podría disminuir en un futuro el efecto del simple tortazo y requerir, dos, tres, cuatro o más.
Hay un problema que tienen los sicólogos y siquiatras infantiles, y es que generalmente tratan con niños maltratados o niños cuyos padres en ocasiones no miden bien el castigo físico y se sobrepasan. No tratan generalmente con el crío al que le han dado o solo uno o dos o ninguno en la vida. Cuando un crío tiene problemas suele ser por la existencia de abusos y es cuando se recurre a estos profesionales. Incluso en mi profesión es tentador creer que todos los profesores son muy malos, pues generalmente yo hago negocio gracias a los malos profesores de los institutos y los colegios, y en menor medida a los malos estudiantes. Pero eso sería ver parcialmente la realidad.
En el artículo de Carmen se menciona a la televisión. Y si, es patética. Hace años por estas fechas había anuncios de juguetes. Hoy en día como los programas son pésimos, los dibujos animados son amorfosidades, y como muchas series de dibujos son auténticos culebrones para adultos, los niños han ido perdiendo sus programación en la tele ganando terreno el de los adultos y desapareciendo hasta la publicidad de los juguetes. ¿No se podría poner los dibujos de mi infancia? Heidi, Marco, David el Gnomo, Klaus, los Teleñecos, Chicho Terremoto, etc. La televisión de hoy es triunfo y negocio de periodistas pésimos como Jesús Mariñas, Karmele Marchante o Jaime Peñafiel, que a base de revolver hasta en los contenedores de basura, comprar a las amistades de los famosos, o meterse por donde no les llaman, venden la vida privada ajena en el antiguo horario infantil.
Otra cuestión que trata el artículo de Carmen es la autoridad del profesor. Sin duda esta se ha visto deteriorada por factores tales como las pedagogías de los pedagogos que nunca han pisado un colegio o instituto. También por culpa de los padres o de ciertos padres, que se empeñan en restarle al profesor la labor educativa autoproclamándose ellos mismos como los únicos educadores, y también de una clase política que cuando hace reformas educativas se fía de los grandes expertos que pululan por facultades de pedagogía en lugar de los profesores que viven el día a día de las escuelas.
Los comentarios para este post están cerrados.
JULIAN: El Papa ha intervenido personalmente en el caso LUMEN DEI. He entrado en tus post antiguos sobre el tema y siguen generando intervenciones.
¿PODRIAMOS SABER QUE PASA visto desde otra opinión y no solo desde La Ciueña?
Cuentanos, que seguro tu sabes algo...
Julián, no te enfades. Cuando te alteras, ello guarda siempre relación con la estrechez de corazón. No estás en ti mismo, sino en otro.
Contra la incultura de la indignación, los sabios de todo el mundo se asientan en el reconocimiento de que hemos de permanecer en nosotros mismos y dejar que los demás sean tal como son.
Derek Roger, espcialista en estrés, respondiendo a una pregunta sobre cómo se podría evitar el enfado o liberarse de él, dijo: "Reconociendo que nada es en realidad lo bastante importante como para alterarse por ello",
Bien, Julián, te voy a considerar mi ahijado progre y respondón. Hay que reconocer que te lo curras. Así que por mi parte, nada que objetar.
Ya somos coleguis....besos.
Colegueo es a guerra como colegeo (que no existe) es a cónyuge. No se si Julián lo pillará pero bueno...
No hay nada que odie más que el colegueo.
Vomitivo.
Un colegui: Es usted imbécil, y con todos mis respetos pero es asi. No convierta en insulto lo que en realidad es un piropo a la sensatez y experiencia de Carmen.
JULIAN.-ni entro ni salgo para defender a nadie.debemos de reconocer que carmen y,mejorando lo presente, es buena gente.comigo nunca ha tenido problema ni yo con ella.un abrazo a los dos.-
"Gracias a la edad..." Diplomática y elegante manera de llamar "vieja" a Carmen.
¿Ni siquiera hoy puedes escribir sin ofender, Julián?
¡Sólo te ha faltado llamarle "gorda"!
zzz...
Martes, 29 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
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Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
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Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia