En todo este follón de lo que pasó y no pasó con Lumen Dei, he visto por fin el video de la supuesta expulsión de las monjas del centro de Santa Maria de la Asunción. Digo supuesta porque hay muchísimas cosas que no me quedan nada claras.
Una de ellas es que si una monja se quedó encerrada supuestamente en el patio del colegio, nadie le alargue una escalera o no se llame en su auxilio a los bomberos para que la saquen. Como digo, no me queda nada claro.
Luego hablan de la presencia de montones de alumnos y de un amotinamiento. Si sus alumnos fuesen del barrio tal vez acudirían a tropel a su llamada, y por allí lo único que se ve es a dos padres quejándose y no saben bien contra quienes se quejan porque no saben nada de nada.
Las monjas tampoco dicen nada de nada. El colegio ciertamente no es suyo, es de los Padres Paules que se lo dejaron alquilado por muchos años. Tengo entendido que el provincial fue allí con algún representante de Monseñor Sebastián y algo muy gordo debió de ocurrir que los quisieron echar a todos.
Aquí viene otra cosa que sigue sin quedarme claro, las monjas llevan ya 4 o 5 años en ese lugar, si a los okupas de mi facultad expulsarlos requirió orden judicial, a las monjas parece como cosa de una mañana y sin orden judicial. Pero si ellas están viviendo ahí la policía no puede desalojarlas. Vamos, que si lo suyo es okupación, no se ha visto un desalojo más rápido que el suyo.
Y sigo con la intriga, las monjas están ahí con las puertas del colegio abiertas, la gente entra y sale y los cámaras igual. O sea, el candado y cerraduras lo pone la nueva dirección en las puertas de dentro y en las de fuera no.
Sea como sea, Lumen Dei está acabando muy mal. Ahora llaman a la televisión y no dicen las monjas que están intervenidas por el comisario pontificio Monseñor Sebastián. Dicen que hay algo muy turbio y muy feo, pero no informan ni pretenden informar de lo ocurrido hasta llegar a esa situación.
De todas formas, si las monjas tuviesen razón Monseñor Sebastián habría actuado déspotamente, y de ser cierto y seguir actuando así, no solo se ganará muchos enemigos y odios en Lumen Dei, sino que provocará su definitiva disolución.
Y por último están las cuentas bancarias intervenidas o bloqueadas. Hace poco monseñor Sebastián hablaba que unos sujetos le habían dejado a Lumen Dei una gran deuda de 6 millones de euros y que para saldar el problema pues él había ingresado de su bolsillo 60.000 €. Pues estas monjas dicen que les han bloqueado a ellas las cuentas, y debían de tener un dinerillo para su centro.
La pregunta es: ¿Quién mentirá? ¿Fernando Sebastián o ellas? Menudo lío y circo que está montado y todavía nadie sabe lo que ha pasado en Lumen Dei.
¿Qué es de la vida del P. Angel Casabón Vicente?
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
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LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
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1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
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1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
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1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Es muy penoso y vergonzoso lo de Lumen Dei, pues ahora si son obedientes, cuando les interesa.
Da pena y miedo ver todo el daño que han hecho y la buenísima gente que han perdido.
Algún dia saldrá todo a la luz.
Recemos por la conversión de los culpables.
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
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Es muy penoso y vergonzoso lo de Lumen Dei, pues ahora si son obedientes, cuando les interesa.
Da pena y miedo ver todo el daño que han hecho y la buenísima gente que han perdido.
Algún dia saldrá todo a la luz.
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
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3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
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3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
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5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
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5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
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5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
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3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
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4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
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5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
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3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
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5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
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5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
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2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
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5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
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LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Viernes, 27 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Guillermo Gazanini Espinoza
Rodrigo del Pozo Fernández
Jaime Vázquez Allegue
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Siro López
Francisco Margallo