Tengo un compañero de facultad que se siente ofendido cada vez que ve una cruz o una calle dedicada a Jesucristo o a un santo de la Iglesia Católica. Con él no me llevo bien, digamos que porque las cuestiones políticas y religiosas se las toma tan a pecho que le valen para hacer amigos y enemigos, y como no coincido en nada y la tolerancia no es su fuerte ya me tiene clasificado.
Existe gente que busca cualquier absurdo para sentirse ofendidos, y los encuentra en los sitios más inesperados. El de este compañero es un ejemplo, empeñado en atacar el fascismo y la intolerancia religiosa acaba emulando justo aquello que pretende combatir.
En la Iglesia hay gente que está deseosa de sentirse agraviada, de sentirse perseguida, de sentirse que es diferente y distinguirse. Por ello buscan en la boda de n homosexual una ofensa, en la aun sin definirse ley de libertad religiosa una persecución, en la Educación para la Ciudadanía un atentado contra sus valores, en la eliminación de una cruz en las juras de ministros un laicismo radical, y así un largo, etc. El caso es buscar las ofensas donde muchas veces no las hay, y si el problema es mínimo pues se magnifica y se hace de ello un mundo.
Es curioso, donde unos ven un estado laicista los otros se empeñan en ver un estado confesional con el pobre Rouco Varela agitando un cetro bajo una horda de Federicos. Y para mi que ni los unos ni los otros describen lo que yo veo o bien es que debo ser persona de escasas luces.
A mi me cansan tanto los unos como los otros, los talibanes como los laicistas. Cruz en la escuela si o cruz en la escuela no, velo en la escuela si o velo en la escuela no, sociedad laicista o sociedad confesional, etc. Son ganas de complicarnos la existencia donde no los hay, ganas de ver ofensas donde no hay intención de ofender.
Siguiendo con ofensas hay gente que le gusta ofender con un arte obsceno. Mediocres artistas en mi opinión, que incapaces de hacer algo bueno o habiendo renunciado a ello, intentan darse a conocer pintando a un Papa dando por culo o a una rana crucificada. Por no hablar de caricaturas contra Buda o Mahoma. Es tal la mediocridad de su arte, que llegan a dejar a un perro muriéndose de hambre para exponer a su juicio la indiferencia humana. Otros son ilustres políticos como Llamazares que si no sale con sus ofensas a la Iglesia y al PP no lo sacan en la prensa.
Pero luego dentro de las religiones existe gente con unas inmensas ganas de hacerse oír ofendiendo o atacando las libertades. En mi opinión en España brillan ciertos obispos como Cañizares, del que no se le conoce por sus pastorales sino por sus comentarios polémicos, los cuales usa para hacerse notar y destacar para su propia promoción personal.
También hay gente que hace del insulto su vocabulario habitual, como Cesar Vidal y Federico. Se creen que con ello hacen un favor social, pero no hacen ninguno salvo gracia o indignación de diversa naturaleza a quienes les oyen.
Luego estamos los que nos calentamos y ofendemos y claro, arrepentidos luego hacemos penitencia. Si lo admito, soy de los que se me calienta la lengua. Pero recientemente no he tenido ninguna intención de ofender a Santiago Martín aunque un comentario suyo me hiciera gracia por su manipulación en la interpretación de las cifras de una encuesta del CIS. Manipulación que puede ser inocente o intencionada, en su conciencia se queda.
Yo he preferido defender a un cura que no conozco de las ofensas de un compañero bloger, me parecen excesivas. El apóstol Santiago no creo que jamás tuviera intención de servir de ofensa contra nadie, pero en aquellos tiempos medievales se le dio el título de Matamoros, título que es ofensivo no solo contra los musulmanes, sino contra nuestra Fe de la que tanto predicamos la vida y mientras queremos venerar al apóstol como un asesino de infieles.
Me alude Ciriaco a cuestiones históricas. Pues la historia de hoy la escribimos los hombres del presente y no los del pasado, que ellos escribieron su historia y nosotros la heredamos para escribir nuestra página. Por ello Santiago Matamoros puede hoy verse sin ese título y la historia de España no se va a tambalear ni el apóstol va a ser menos santo. No creo que en su día sea de necios, idiotas y analfabetos (como bien usa Ciriaco) el acabar con esa tradición de varios siglos llamada Tribunal de la Santa Inquisición. No creo que el acabar con aquello de quemar a la gente, por muy histórico que fuera, mereciera tanto la pena. Cierto que Santiago Matamoros no es lo mismo que la Inquisición, pero si histórico fue ese tribunal y fue recientemente reconvertido con otro nombre (Congregación para la Doctrina de la Fe) para no aludir a funestos tiempos pasados, no creo que le ocurra nada por cambiarle o retirarle el título al Santo.
Es curioso, si mañana uno de esos ofensivos artistas se las ingenia para dibujar a Juan Pablo II levantando un puñal sobre un moro, muchos hablarán de ofensa a la religión y a la memoria del Papa. Pero si es unos de los doce apóstoles el que empuña la espada que bien se lo defiende.
Pues tras toda esta traca mía me largo a poner un examen a mis alumnos y aquí los dejo, y lamento mucho no haber respondido a algunos lectores pero ando entre curro y estudios sin tiempo para darles mejor atención.
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Hace poco en un pais europeo, las personas de cierta religión ofendían al resto de ciudadanos. Como el estado era laicista y para evitar enfrentamientos, se decidió apartar a esos ciudadanos de esa religión de la sociedad.
Creo que tienes que tener cuidado con lo que escribes porque se te puede volver en contra. Como por ejemplo: "También hay gente que hace del insulto su vocabulario habitual, como (PONER EL NOMBRE DEL BLOGGER QUE UNO DESEE). Se creen que con ello hacen un favor social, pero no hacen ninguno salvo gracia o indignación de diversa naturaleza a quienes les oyen." Si Cesar Vidal y Federico hacen penitencia personal ¿se les puede perdonar todo lo que hagan?.
Si no te gustas es que no estás vivo
No es hacer apología. Es tener verdadera "memoria histórica".
Creo haberme explicado bien.
Del mismo modo que nadie en su sano juicio retiraría los símbolos heráldicos de la Inquisición de un edificio, nadie debería mutilar una escultura por el simple hecho de "ofender" sensibilidades. No estamos hablando de rescatar ni la Inquisición ni de volver a hacer la cruzada contra el moro. Simplemente, dejarlo estar, a la vista de todos. Porque es Historia. Y la Historia hay que recordarla.
Porque, por esta regla de tres, también deberíamos retirar el yugo y las flechas de todos los edificios patrocinados por Isabel y Fernando (expulsaron a los judíos y a los musulmanes y no hay que ofender); retiremos el nombre de las calles dedicadas a don Juan de Austria (no hay que ofender a los turcos),... y así podemos estar tirando cosas hasta el día del Juicio Final.
La Historia no puede entenderse sin el uso de la violencia, de la guerra. España es España porque se hizo una Reconquista, a golpe de espada, en defensa de la fe católica. Contra el Islam. No es hacer ...
Buen comentario, me ha encantado Julian
"Y para mi que ni los unos ni los otros describen lo que yo veo o bien es que debo ser persona de escasas luces."
Exacto
Martes, 29 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia