Soy físico y Católico pa más INRI

Golpe a Lumen Dei.

29.07.08 | 10:00. Archivado en Religión
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Al poco de comenzar mi blog, hice unos post críticos con Lumen Dei. A raíz de aquello hubo montones de comentarios y acusaciones sobre lo que le ocurriría a Lumen Dei, eran tan inverosímiles algunas acusaciones que ni me atreví a hacerme eco de ellas. El caso es que en esos post había acusaciones de todo tipo, intentos de sabotajes al blog y a los comentarios de otros, usurpación de identidades incluida la mía, etc. Por ello preferí no hacerme eco de nada de lo que dijesen y hablar sobre lo que conozco de Lumen Dei, que es el colegio ruinoso que tienen por mi barrio.

Lo que ahora les ha ocurrido alguno ya lo venía diciendo. Que el nuncio Monteiro tuvo que intervenir para que dejaran entrar a Fernando Sebastián en su sede, que no querían aceptar a Fernando Sebastián y lo rechazaban en todo, etc. Pero todo esto se mezclaba con noticias poco creíbles de abusos sexuales o violaciones, y claro, uno no se puede fiar de nada. Pues al final he terminado dándome cuenta de quien tiene razón.

Además, era curioso fijarse que algunos defensores de Lumen Dei jugaban a un juego raro de denigrar y atacar a Lumen Dei, primero lanzaban una burda acusación, y luego se lanzaban amenazas y represalias, claro que estos bobos no se dan cuenta que las IPs las veo yo, y sé en todo momento quienes escriben en el blog.

A mi Lumen Dei no me gusta en los hábitos masculinos y en su aberrante forma de hacerse con colegios recién empieza el curso. Con sus entradas a los centros, logran que los padres se asusten.

Recuerdo que a la directora de mi colegio al preguntarle por los de Lumen Dei me respondió que con esa gente no podían ni conseguían tener ningún trato. En primer lugar porque establecían la separación por sexos en las aulas asegurando que es muy perjudicial que estén chicos y chicas en una misma clase, eso ya significaba una agresión a todo el ideario y pedagogía de los centros católicos locales. En segundo lugar, ellos se consideraban mejores católicos porque obligaban a los alumnos a una misa diaria.

Otra cosa mala es la eliminación de conciertos educativos y la total privatización del centro, forzando como ha sido el caso de mi barrio, a absorber a todos los institutos y colegios locales a absorber a cerca de un millar de alumnos como tenía antes el Padres Paules. Recuerdo que cuando se hicieron con el colegio, con mucha chulería les anunciaron a los padres que o pagaban y dejaban la educación concertada, o sus hijos recibirían una educación inferior a los chavales que optasen por la educación privada dentro del centro.

Es curioso como los Padres Paules habrían su colegio a los chavales del barrio para jugar al fútbol o al baloncesto. Tras la llegada de Lumen Dei eso se acabó, y donde había un campo de fútbol ahora hay cardos y una exuberante vegetación, donde había una cancha de baloncesto ahora solo quedan unas ruinas de lo que fue aquella cancha. En definitiva, es un centro que ha empeorado mucho por fuera tras la llegada de Lumen Dei. Por dentro no sé ni lo que tendrán.

Un amigo peruano me ha asegurado que Lumen Dei hace cosas por los pobres en Perú, y esta persona fue un colaborador de Lumen Dei. Yo le creo. Pero hay cosas que Lumen Dei debe cambiar, y es esa arrogancia de creerse mejores católicos que nadie, y esto lo vi en gente de Lumen Dei como intentaban llevarse gente de las parroquias para un centro que tienen no se donde por Madrid. Recuerdo a un señor en el metro que lo querían fichar, y él como que no muy convencido, y entonces no aguantando más me levante de mi asiento y le dije que se quedara con la Iglesia de siempre, la diocesana, se me quedaron sorprendidos los de Lumen Dei y enseguida comenzaron a justificarse que no tienen mala intención con la diócesis, y bla, bla.

Yo no sé que pasará con ellos, no sé que resoluciones tomará el Vaticano en un futuro. Pero esta es una organización que conviene y mucho a la Iglesia tenerla bajo su control. Y lo mismo opino que debiera pasar con el resto de movimientos, que a mi me parece que pretenden repartirse entre todos el extenso pastel que constituye la Iglesia diocesana alegando trabajar para la diócesis, o cuando no están de acuerdo con el obispo, para la Iglesia.

707 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Sentencia incumplida 05.07.09 | 12:22

    Boletín Oficial del Obispado de Cuenca (septiembre-diciembre 2008, pgs. 306-308) Decreto (5-XII-08) del Dr. Don José María Yanguas Sanz, Obispo de Cuenca: «DECLARAMOS al Rvdo. P. Francisco Javier Mahía Colao AUTOR DE UN DELITO de ABUSO del cargo por la comisión de GRAVES AGRESIONES FÍSICAS de diverso tipo realizadas contra distintos miembros de la Unión Sacerdotal Lumen Dei y de la Unión Lumen Dei, e
    IMPONEMOS al Rvdo. P. Francisco Javier Mahía Colao una PENA expiatoria atenuada PROHIBIÉNDOLE ejercer oficio alguno que comporte gobierno de personas dentro de las citadas Uniones (cf. c. 1336 & 1 3º)».



    La sentencia, obviamente, afecta de modo indirecto al P. Zavala, ex-Presidente General Interino de LD, a la M. Teresa de Simone y a todos aquellos que, sosteniendo al P. Mahía, causaron enormes trastornos y perjuicios a la Unión Lumen Dei en su conjunto, sustrayendo a la mayoría de sus miembros de la obediencia a la Santa Sede. Uno de los primeros atrop...

  • Comentario por Descuidan a los pobres para poder lavar su imagen 04.07.09 | 19:58

    Boletín Oficial del Obispado de Cuenca (septiembre-diciembre 2008, pgs. 306-308) Decreto (5-XII-08) del Dr. Don José María Yanguas Sanz, Obispo de Cuenca: «DECLARAMOS al Rvdo. P. Francisco Javier Mahía Colao AUTOR DE UN DELITO de ABUSO del cargo por la comisión de GRAVES AGRESIONES FÍSICAS de diverso tipo realizadas contra distintos miembros de la Unión Sacerdotal Lumen Dei y de la Unión Lumen Dei, e
    IMPONEMOS al Rvdo. P. Francisco Javier Mahía Colao una PENA expiatoria atenuada PROHIBIÉNDOLE ejercer oficio alguno que comporte gobierno de personas dentro de las citadas Uniones (cf. c. 1336 & 1 3º)».

  • Comentario por Beni 04.07.09 | 13:58

    Boletín Oficial del Obispado de Cuenca (septiembre-diciembre 2008, pgs. 306-308) Decreto (5-XII-08) del Dr. Don José María Yanguas Sanz, Obispo de Cuenca: «DECLARAMOS al Rvdo. P. Francisco Javier Mahía Colao AUTOR DE UN DELITO de ABUSO del cargo por la comisión de GRAVES AGRESIONES FÍSICAS de diverso tipo realizadas contra distintos miembros de la Unión Sacerdotal Lumen Dei y de la Unión Lumen Dei, e
    IMPONEMOS al Rvdo. P. Francisco Javier Mahía Colao una PENA expiatoria atenuada PROHIBIÉNDOLE ejercer oficio alguno que comporte gobierno de personas dentro de las citadas Uniones (cf. c. 1336 & 1 3º)».


  • Comentario por Mistico salido 04.07.09 | 03:16

    «DECLARAMOS al Rvdo. P. Francisco Javier Mahía Colao autor de un delito de abuso del cargo por la comisión de graves agresiones físicas de diverso tipo realizadas contra distintos miembros de la Unión Sacerdotal Lumen Dei y de la Unión Lumen Dei, e
    IMPONEMOS al Rvdo. P. Francisco Javier Mahía Colao una pena expiatoria atenuada prohibiéndole ejercer oficio alguno que comporte gobierno de personas dentro de las citadas Uniones (cf. c. 1336 & 1 3º)».

  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 04.07.09 | 01:44

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Peligro social con la secta 04.07.09 | 00:39

    "Los curas perseguían a las adolescentes para que no entraran en las discotecas, que eran lugares pecaminosos". "Un niño dormía con un cuchillo debajo de la almohada por si venía el demonio con el tridente". Enrique Morales, presidente de la Asociación de Padres del colegio público de Jarandilla de la Vera (Cáceres), cuenta anécdotas "espeluznantes sobre los curas de Lumen Dei que aterrorizaron a los chicos durante más de cuatro años"
    La esquizofrenia (del griego, schizo (σχίζειν): "división" o "escisión" y phrenos (φρήν, φρεν-): "mente") es un diagnóstico psiquiátrico de tipo crónico y severo que describe un grupo de trastornos mentales en personas con alteraciones en la percepción o la expresión de la realidad.[1] Se caracteriza por una mutación sostenida de varios aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, principalmente de la conciencia de realidad, y una desorganización neuropsicológica más o...

  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


  • Comentario por Regla de San Benito 02.07.09 | 12:03

    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

    25 Por eso la Escritura nos da este precepto: "No vayas en pos de tus concupiscencias".


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    19 En cuanto a la voluntad propia, la Escritura nos prohíbe hacerla cuando dice:
    "Apártate de tus voluntades".

    20 Además pedimos a Dios en la Oración que se haga en nosotros su voluntad.

    21 Justamente, pues, se nos enseña a no hacer nuestra voluntad cuidándonos de lo que la Escritura nos advierte:

    "Hay caminos que parecen rectos a los hombres, pero su término se hunde en lo profundo del infierno",

    22 y temiendo también, lo que se dice de los negligentes:
    "Se han corrompido y se han hecho abominables en sus deseos".

    23 En cuanto a los deseos de la carne, creamos que Dios está siempre presente, pues el Profeta dice al Señor: "Ante ti están todos mis deseos".

    24 Debemos, pues, cuidarnos del mal deseo, porque la muerte está apostada a la entrada del deleite.

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