Son gemelas, sus padres las acaban de llevar a una nueva parroquia, no saben ellas porqué. El caso es que entran en la Iglesia y los padres las dejan en los bancos y acuden a la sacristía, hablan con el párroco algo y regresan con sus hijas.
Va pasando la misa de niños y llega el momento de la Eucaristía, las niñas resignadas a esperar al final y sus padres las animan a ir a comulgar como todo el mundo. Ellas no entienden, obedecen y van a comulgar, pero algo es extraño, ellas nunca hacen cola para comulgar, están acostumbradas a esperar a que las animen a ir a comulgar el sacerdote oficiante, pero están con los demás aguardando a la comunión.
- El cuerpo de Cristo – va repartiendo el párroco.
- Amen.
Las palabras de padres y niños se van sucediendo, y cuando llegan a recibir la comunión la sorpresa, el párroco saca de la patena unas formas distintas. Las miran bien, no son formas, es pan pero ¡es pan de maíz! Se les iluminan los ojos.
- El cuerpo de Cristo.
- Amen.
Regresan rápido a sus asientos con una alegría, los padres más alegres viendo la felicidad de sus hijas. Llevan unas pocas comuniones desde que hicieron recientemente su primera comunión, y siempre les desagrada el sabor fuerte del vino. Y después de tomar el cuerpo de Cristo su madre les pregunta con mucha alegría sosteniendo una botella de agua:
- ¿Queréis beber agua?
- No mama – respondió una de ellas.
Por primera vez la Eucaristía la han vivido sin sentir el desagrado que les produce dar unos sorbos de vino aguado, ya no necesitarán el agua para quitarse el mal sabor de boca. Se han sentido muy bien, se han visto como los demás, y al acabar la misa acuden con sus padres a la sacristía a dar las gracias al párroco. Y este encantado de ver la felicidad de unas niñas que recién han conocido. Sabe el cura que se la juega, hay en la parroquia gente que vigila para quejarse, por suerte por la misa de niños no aparecen. La sonrisa de unas niñas que por fin comulgan sin el mal sabor de boca ha merecido la pena, aunque sea saltarse las normas.
Los padres desde luego muy devotos como son, han encontrado la mejor solución para sus hijas, tal vez de mayores comulguen con vino y no haya que buscar este remedio, pero por ahora es mejor así, por sus hijas. No merecen la injusticia de alergia al gluten que les ha tocado vivir.
La historia que les cuento es verídica y me la contaron esta Semana Santa a raíz de sacar el tema en mi blog. Los diálogos son cosa mía. No he conocido a esta familia, pero mis ánimos. Mantener la Fe de unas hijas a las que castiga mi Iglesia a comulgar con el desagrado que les produce el vino me parece malo.
Los comentarios para este post están cerrados.
Cuantas idioteces. Y el dano que hace este crio sin darse cuenta.
La Iglesia admite que puede haber salvaciòn en otras religiones pero no que otras religioens sean caminos de salvación.
Ni el concilio V.II ni en ningún documento Magisterial se reconoce que otras religiones sean camino de salvación.
Han sido frecuentes las posturas rupturistas y negativas de un papa respecto a su predecesor. Se llamó al Concilio Vaticano II Tumba de la Cristiandad, porque fue el final del agustinismo y del tomismo. Y eso que hacía siglos que los jesuítas se habían propuesto eliminar la escolástica. Reconocía a otras religiones como caminos de salvación. Los teólogos sancionados por Pío XII y nombrados asesores por Juan XXIII volvieron luego a comparecer ante el antiguo Santo Oficio.
La curia vaticana existe. Ahí está el Vaticano I sin clausurar, mientras los franceses, invitados por el papa, destruían Italia. Y ahí está el cardenal Felici jactándose de manipular, falsear, las actas del Concilio.
Juan 23 decía: quiero un concilio sin dogmas, sin condenas. Y más colegialidad, yo no soy infalible. Seguramente se acordaba de que Juan 22 fue procesado por hereje.
Julián, ¿Vd. sabe a lo que nos referimos cuando hablamos de Tradición?
Pues caballero, yo he contado la experiencia de Fe de estas niñas. Y yo no desprecio la tradición, ahora si dices que yo desprecio la tradición al pedir que se ofrecezca a esta gente obleas de maiz, que no es quitarle las de trigo a los demás, vas de craneo. Yo quiero que la tradición continue, y quiero y deseo que por un detallito sin demasiada importancia, y que algunos haceis un mundo de prohibiciones, estas niñas participen de la tradición Eucarística.
Supongo que aprendí muy mal el Evangelio, no me precio de conocerlo lo suficiente. Sin embargo, de algo estoy profundamente convencido, y es que si la caridad no va unida a la verdad, entonces no es verdadera caridad.
Por otro lado, que desprecia la Tradición es patente: "Sigues sin dar argumentos teológicos, tan solo utilizas tradiciones. Y lo que es peor, pones a los hombres al servicio de una tradición en lugar de a la tradición al servicio de los hombres": no sé como interpretará Vd. esto, pero a mí me parece que ridiculiza la Tradición de la Iglesia.
Por último, cuando los sacerdotes narramos nuestra vocación, no pretendemos minar ningún dogma de fe ni oponernos a la disciplina de la Iglesia, sino sólo contar una experiencia personal.
Josevilla: He consultado la citada web y he encontrado la carta. Sin duda es una celiaca que le parece muy bien comulgar con vino. Yo no me opongo a ello y me parece genial dicha alternativa. Pero hay gente que no tolera el vino o que no puede consumirlo y que quedaría ciertamente excluida del sacramento. El caso es que no existe nada de malo en facilitar las cosas en la comunión, seguramente otros cristianos en oriente hacen el pan no necesariamente de trigo sino de cebada o centeno.
Zalacain: Es que me la contó el cura que les dió la comunión. Y hace años me contó de unas obleas de maiz que tenía hasta que la asociación de celiacos dejó de hacerlas tras la prohibición de la Conferencia Episcopal que forzó a muchos sacerdotes a no usarlas. Me parece perfecta la propuesta que me cuentas, me he informado de ello y es estupendo. Pero cabe preguntarse si no acabará alguien poniendo objeciones por contener cantidades de gluten casi inperceptibles. El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe exigía un mínimo de gluten en las obleas necesario para la panificación. Y aun con la solución dada puede ocurrir que algún prelado le parezca mal, recurra a la Santa Sede y nos encontremos con que estas que autorizó una diócesis queden desautorizadas por modificarse artificialmente la composición del pan.
Fracisco José Delgado: Nuestra Iglesia también recurre a este tipo de relatos novelescos cuando habla de las vocaciones sacerdotales. El objetivo de los mismos es ayudar a conocer una realidad que puede parecernos muy lejana. Yo no rechazo la tradición como usted dice. Pero la diferencia ente usted y yo está en que si me dan a elegir entre seguir una tradición y ayudar al prójimo, yo pondré en primer lugar ayudar al prójimo y en segundo la tradición. Por cierto, a Cristo con eso de las tradiciones no le querían permitir curar en sábado. ¡Qué poco aprendiste del evangelio!
Compartir la comicidad. Picard, de rodillas, levanta las manos y grita ¡Milagro! Me refiero a cualquier situación no reproducible hoy, desde el báculo serpiente a la conversión química del pan en carne. ¿No veis que estamos en los tiempos de You Tube? ¿Quién se fía?Sólo Juan XXIII sabía en qué tiempo vivimos. Claro que era masón y protestante. Menos ley, menos Dios, más samaritanos, como manda Jesús. Y leer algo más, como mando yo.
En La Razón Digital, en el apartado de Cartas del Lector, hay una de una médico, católica practicante, que además es celíaca. Podría vd. leerla y así dejar de sacar problemas de donde no los hay.
La tradiciòn de hoy es la innovaciòn de ayer, como la innovación de hoy es la tradición de mañana (Juan XXIII). Da risa, me da risa, imaginar a Jesús en la sobremesa discutiendo sobre el pan de mezcla. O sobre si lo suyo en con-sustanciacion o tran-sustanciación, o por- o contra- Mucha tropa de ignorantes obedece al Papa, hasta que el Papa hable de cercanía, proximidad e unión perfecta con las iglesias hermanas separadas. Ahí se acabó la obediencia.
Julián.
Por lo visto tienes más fe en una historia que te han contado que en la
Santa Iglesia que es Madre y Maestra.
La Iglesia dice que esas niñas no han recibido el cuerpo de Cristo. No es una cuestión de opinión. Es un hecho. Al final es una cuestión de fe. ¿Te fías de la Iglesia?
Yo sí. ¿Y tú?
Por cierto. En Huesca en la parroquia de Santiago el niño celiaco va a comulgar con unas formas fabricadas con almidón de trigo y una parte pequeñísima de gluten. Todo eso validado por un laboratorio.
"La historia que les cuento es verídica y me la contaron....."
Decía un amigo "para que las cosas sean ciertas, además me las tengo yo que creer".
Mire Vd. el relato de terceros, a quien se los han contado gente de fiar, que lo saben de buena tinta, por que a ellos no les mienten, se suena a aquello de que alguien se pilló un dedo en una puerta, y cuando yo oigo la noticia se lo han tenido que llevar en una ambulancia, por que está a punto de perder un brazo gangrenado.
Simplemente no me creo que un sacerdote consciente de sus deberes sea capaz de ofrecer una oblea de maiz con la fórmula "El cuerpo de Cristo".
Permítame que dude de sus fuentes.
¿Ya ha renunciado a recurrir a los argumentos y pasa a lo novelesco? Ése es el recurso de los malos periodistas. Por suerte, su renuncia deja patente que el rechazo de la sabia disciplina de la Iglesia es algo de mera obstinación y sensiblería. Ya que Vd. no admite la tradición como fuente de la Revelación (algo formalmente herético), explíquenos por qué sí admite los argumentos sentimentaloides.
Te has montado una película con un "final feliz" a la medida de tus deseos. Te recuerdo que estar contento y alegres no significa hacer lo correcto. (Hay mucha gente que toma drogas y que están animados, eufóricos y se sienten como Dios, no sienten desagrado ni necesitan agua para quitarse un mal sabor de boca.)
Para que te sientas un poco científico:
¿Puedes buscarnos y ponernos la dosis de gluten necesaria para que cause un daño clínico en un enfermo o un daño significativo sin más?
¿Puedes ponernos la dosis de gluten de una oblea?
Tengo un amigo celíaco que cuando va a comulgar ofrece a Dios esas molestias. Eso sí, nunca pone mala cara cuando comulga y pasa inadvertido frente a todos.
Felicidades, Julián. A Picard, le acompaño, y deseo que madure. Para que lea algo, acompaño un comentario mío que no viene a cuento.
Romero, Ellacuría, están ahí. Por favor, milagritos no, que hoy dan risa. A menos que se pongan en You Tube. Nada de medicina interna invisible. Es preferible ser persona, cosa a la que no han llegado algunos santos. Interesante comparar el Concilio Vaticano I con el CV II para ser consciente de la larga noche de la iglesia en general, y de la iglesia franquista en particular.
A ver si te queda claro una cosa: según la doctrina católica sobre el sacramento de la eucaristía, esas niñas ahora no comulgan. No hay consagración en esas obleas. Y el sacerdote que les da esas hostias está haciendo algo que va contra lo que la Iglesia dispone.
Eso sí, ahora las niñas se siente mucho mejor. ¡Qué alegría! No les ocurre como a los niños ortodoxos, que también comulgan en las dos especies para mayor desgracia de ellos.
Lástima que cuando las niñas sean mayores, encontrarán a curas que no quieran pasarse las indicaciones de la Iglesia por el forro de su entrepierna. Pero entonces se les acusará de ser malos curas, de intransigentes, etc.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola