A Jesús lo fueron a arrestar de noche, y él increpó a los acompañantes de Judas: "Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido. A diario he estado enseñando en el templo, y no me apresasteis..."
Hoy, como entonces, como en tantos momentos antes, las vidas y las puertas de mucha gente buena han sido arrancadas a patadas, de noche, por los poderosos y sus sicarios. Hoy, como entonces, millones de inocentes han sido arrastrados a culatazos hacia Sanedrines, tribunales populares, consejos de guerra o simples jaurías humanas para ser crucificados, ahorcados, quemados, apedreados o fusilados en las cunetas de la Historia.
Jesús hizo suya la causa de los más pobres y débiles, los olvidados y los marginados. Y acabó haciéndose totalmente uno con ellos, sometiéndose incluso a la muerte, y una muerte de cruz.
Al compartir la Eucaristía, asumimos plenamente participar con él del mismo cáliz, de la misma entrega, de la misma suerte. De allí la obligada pregunta: ¿En qué bando estoy yo?, ¿con quienes podrían ser arrastrados a patadas o con los que llegan con palos a prender a otros?
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Quien quiera resucitar con Cristo necesita antes morir con él.
Enhorabuena Julián.
Por fín una entrada decente.
Yo tristemente tengo claro en qué bando estoy y en cuál me gustaría estar.
Buena Semana Santa a tod@s.
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola