Hasta hace poco me cortaba el pelo un marroquí de 60 años, Mustafá, o como más le conocíamos sus clientes como Mustafa (pronunciación no como palabra aguda sino como llana). Me comentaba de lo importante que es cuando regresa a Marruecos encontrarse con su familia. Según me decía su madre lucho toda la vida por mantener unidos a los hermanos y hermanas. Llagada cierta fecha en la que regresaban dos de sus hijos de España, ella los reunía a todos en casa, llamaba al resto de hermanos para que vinieran con sus familias y a comer disfrutando de la compañía los unos de los otros. Fallecida su madre, la unión de los hermanos se hizo más difícil, y reunirse todos más.
Tenía muchísima razón Mustafa, muchísima. Las familias cuando los hijos se emancipan permanecen unidas cuando existe un pegamento importante que mantenga unidos a los hermanos. En mi familia hemos tenido mucha unión entre mis primos y yo, siempre hemos celebrado fiestas y cumpleaños, o reuniones en el pueblo, y siempre con bastante frecuencia. Hay que reconocer que ello se ha debido a esa incansable abuela, que incluso a sus 88 años, sigue dando guerra, y como no a mi madre y a mi tío, que han procurado siempre mantener ese amor de hermanos tan importante.
Pero es curioso que conozco de casos de hermanos que ni se ven y de madres y padres que no hacen nada por mantener unida a la familia. Simplemente cada uno vive a su bola y sin preocuparse casi nada del otro. Es triste estas situaciones familiares, la familia no es un lazo genético, y un padre biológico no es familia de su hijo sino existe ese lazo familiar importante que une a padres e hijos.
Ya les comenté una vez que en mi familia materna hay una prima hermana de mi madre que es monja. Pues dos familias tiene, sus hermanas de congregación (que nunca recuerdo cual es) y su familia que constituyen los hijos de los hermanos de sus padres, ya que es hija única y huérfana. Cuando viene todo el mundo orgullosos de nuestra prima Lola, a la que apodamos La Monja. Y más que orgullosos. Cuando nos habla sentimos esa cercanía familiar aun en la distancia el no poder casi vernos.
En la familia de mi padre existe en cambio un familiar cura, párroco de no sé que parroquia, lejano aunque no se si sobrino de mi abuela. Es todo un caradura, y recuerdo cuando estando en el pueblo y sabiéndose que iba a aparecer por casa, como mi bisabuela nos decía que nos metiéramos en casa para que no creyera que no había nadie. Y motivos tenía mi bisabuela para decirnos eso. A mi tío Eulogio, hermano de mi bisabuela, le toco hospedarle en casa, y a parte de no hacer nada en la casa y relatar por todo, devoró la despensa del mi Eulogio y para colmo tuvo a mi tio esclavizado cocinando un fin de semana, y 88 años mi tio y el cura sesenta y pico. Mi bisabuela siempre ofrecía pastas, galletas y lo que fuera a su familia y a todas las visitas, más al cura mejor que no viniese porque sino volaban por completo. Y del cura solo sabían de él una vez al año, cuando aparecía súbitamente por el pueblo y se tomaba confianzas que ni correspondían a una persona que no luchaba por los lazos familiares, sino por valerse de ellos para lo que le convenía.
Por desgracia hay muchos curas que son "Tíos Eulogios" y se creen el ombligo del mundo a los que todo el mundo debe servir y rendir honores.
El artículo de Mtz. camino que cita Hermenegildo, dice entre otras cosas, sobrte la familia de toda la vida que
´el matrimonio, el nicho ecológico de la vida humana, el ámbito fontal de la identidad de las personas, de la cultura y de la paz´.
Y es cierto, cómo no, pero también es el ámbito fontal de la barbarie y de la violencia. Habrá que proteger ese preimer aspecto y dejar de dejar en el ámbito de la privacidad el seguyndo.
La familia es (debe ser), en efecto el lugar donde uno es apreciado y vcalorado por quien es y no por lo que tiene, el refugio seguro, etc, etc. etc. Lo malo de esta institución es esa férrea privacidad que es caldo de cultivo para lo mejor y para lo peor. Todo lo bueno que llegue a ser un ser humano procede de su ambiente familiar de infancia. Y todo lo peor, también.
Proteger la institución tal cual ha sido hasta ahora supone proteger ambos aspectos. Lo que sería bueno es hallar la manera de que los poderes públicos protegieran el primero y persiguieran el segundo.
Hirundo: Sé lo que es ese factor, por eso solo hablo de media familia, porque la otra mitad no diria cosas muy buenas.
Los que más chillan contra el "matrimonio" homosexual suelen ser los que más tendencia tienen.
La familia es una buena plataforma de amistad, cuando lo es. El factor cuñado/a puede destruir la amistad entre hermanos.
Interesante artículo del P. Martínez Camino sobre el "matrimonio" homosexual, hoy en "El Mundo":
http://e-pesimo.blogspot.com/2008/01/la-familia-como-institucin-fundamental.html
Lunes, 9 de noviembre
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Guillermo Gazanini Espinoza
Urbano Sánchez García
Julián Moreno Mestre
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Francisco Baena Calvo
Siro López
Juan Fernandez Krohn