El lío del obispo de Tenerife.
28.12.07 @ 12:31:06. Archivado en Religión
Es curioso como el obispo de Tenerife se mete en un berenjenal. En ocasiones los obispos antes que causar polémicas deben callarse, las polémicas siempre son perjudiciales para la Iglesia, se las mire por donde se las mire. Hay obispos que cuando les llega un periodista, dicen lo primero que se les ocurre, eso es un grave error. Cuando te llegue un periodista, le pides las preguntas por escrito y le respondes por escrito tomándote tu tiempo, releyendo lo que escribes y consultando. El cargo exige prudencia.
La COPE no es la Iglesia Católica según Don Bernardo Álvarez Alfonso, obispo de Tenerife. La COPE no es por tanto la Iglesia, no es parte de la Iglesia, y tan solo maticemos que la Iglesia, o mejor dicho, la Conferencia Episcopal, tiene una parte de la COPE. Pues yo no lo entiendo. La Iglesia posee la mayor parte de la COPE, en la COPE manda la Conferencia Episcopal, y a pesar de saber quien mete mano, quien la fundó, y a quien pertenece, la COPE no es la Iglesia Católica y como que no es responsabilidad de la Iglesia. Me gustaría creerle, y más cuando asegura que dicha emisora es libre y no la maneja nadie. Ósea, que en la COPE puede todo el mundo decir lo que quiera. Para no entrar en valoraciones sobre los contenidos, dice que ni la escucha, por tanto como que ignora los mismos.
Luego están los despidos improcedentes de profesores de religión. Según Don Bernardo, hay que reunir una serie de requisitos, obvio para cualquier empleo. Nadie contrata a un alcohólico empedernido sino está rehabilitado, tampoco mantiene nadie a una persona en su empresa sino desarrolla el trabajo como es debido. Pero el caso es que estos profesores son despedidos por algo que no afecta a su labor docente, sino que se les despide por casarse por lo civil, por afiliarse a un sindicato, por divorciarse o separarse aunque se trate de un marido agresor, o como le pasó a una profesora de religión de Italia, por estar que quita el hipo la pusieron de patitas en calle. El obispo asegura que el estatuto del profesor de religión es difícil de compaginar con los derechos de los trabajadores, leo eso y se me cae el alma a los pies, ¿se ha dado cuenta el obispo que está admitiendo lo poco que valora los derechos de los trabajadores?
Una boda civil puede ser causa de despido según el obispo, podría serlo y podría no serlo. Todo depende de lo que le parezca al obispo. Luego matiza que de despido no, que ellos no despiden a nadie. Total, los profesores de religión son como los que van a vendimiar, que acabada la vendimia luego decide el propietario si al año siguiente vuelven a por uvas o no. El obispo despide a quien quiere y como quiere. Y contrata a quien quiere y como quiere. Se han acostumbrado a ello, lo malo es que hacen esta práctica con dinero público del estado, y que de prácticas como estas se derivan abusos.
Respecto del matrimonio Don Bernardo cree saberlo todo. Se empeña en que los matrimonios tienen que ser de la forma que él ha estudiado, que el quiere y pretende que sean. El matrimonio no es una creencia, no es una idea, no es un papel escrito, no es una ceremonia, no es un sacramento, el matrimonio es una realidad. El sacramento tiene que estar para bendecir y celebrar esa realidad, para comprometerse jurando con Dios, para asumir que ese matrimonio quiere y pretende ser un matrimonio cristiano, es decir, dado a Cristo. Si no fuese así solo sería un matrimonio normal y corriente y carecería de esa dimensión religiosa.
Pienso que se debe luchar antes de casarse para que un noviazgo desemboque en una realidad matrimonial, pero casarse por una corazonada o por lo mucho que se quiere una persona. Existe gente que se casa sin conocer esta realidad y al poco se separan. Pero también existen matrimonios que llevan muchos años y de repente dejan de funcionar, los vínculos se deshacen, algo empieza a ir mal, y por más que ponen de su parte descubren con que solo les liga un papel, pero eso ya no son matrimonios porque se ha perdido la esencia de lo que son.
El obispo habla de inmadurez, pero esa es la peor excusa. La Iglesia se resiste a que unos jóvenes intenten vivir antes la realidad matrimonial como un fraile vive antes de hacer votos lo que es la vida religiosa. Ellos argumentan que el noviazgo está para algo, pero en el noviazgo no se permite ni sexo antes del matrimonio ni parece estar bien visto el convivir antes de casarse. Se les pide que juren por una realidad desconocida, muchos no han vivido jamás juntos y no se han enfrentado previamente a algunos de los problemas que tiene la vida matrimonial, se les exige algo que desconocen al comprometerse. Por tanto no es extrañar que haya matrimonios que salgan mal.
Luego afirma, respecto que las bodas civiles superan a las religiosas, que eso es debido a que los divorciados se casan y recasan una y otra vez. Pues quisiera creerle, pero no es verdad. Muchos divorciados tardan años en volverse a casar, y algunos aunque tengan pareja, no quieren volver a contraer matrimonio. Desde luego algo aportan como bodas civiles a la cifra, pero la cifra mayor es de gente que se casa por primera vez.
Respecto a la homosexualidad, Don Bernardo manifiesta su respeto a los homosexuales. Habla de respeto, si, pero luego empieza el obispo a enunciar aquello que políticamente no es correcto decir, y lo insinúa con cierta ambigüedad, produciendo en quien lo lee reacciones diversas:
Hay que tener mucho cuidado hoy en día porque no se puede decir que la homosexualidad se sufre o se padece. No es políticamente correcto decir que es una enfermedad, una carencia, una deformación de la naturaleza propia del ser humano. Eso que decía cualquier diccionario de Psiquiatría diez años atrás, hoy no se puede decir. Está clarísimo que, en este sentido, mi pensamiento es el de la Iglesia: respeto máximo a la personas.
¿Qué quiere decir con esto? ¿Que hay cosas que diría pero no las dice por ser políticamente incorrecto? Don bernardo habla de respeto pero deja caer cosas que antaño se dijeron y hoy o no quiere decirlas, o no puede decirlas, obien las saca a relucir queriendo decirlas pero no se ve bien decirlas. Luego remata su faena del respeto con un desprecio.
Pero, lógicamente, creo que el fenómeno de la homosexualidad es algo que perjudica a las personas y a la sociedad. A la larga pagaremos las consecuencias como las han pagado otras civilizaciones.
¿Qué civilizaciones? ¿Ha existido una civilización gay? ¿Cual es ese perjuicio social? Y más adelante:
No hay que confundir la homosexualidad como necesidad existencial de una persona, con la que es practicada como vicio. La persona practica como puede practicar el abuso de menores. Lo hace porque le atrae la novedad, una forma de sexualidad distinta.
Y ante las siguientes preguntas del periodista:
Periodista: La diferencia entre una relación homosexual y un abuso está clara.
Bernardo: Por supuesto. Pero, ¿por qué el abusador de menores es enfermo?
Con esto parece aclararse su idea del respeto. Todo lo que anteriormente citó parece que iba en el sentido de despreciar. Un tanto contradictorio. Si un abusador de menores es un enfermo ¿por qué un homosexual no lo es? Acabados ciertos argumentos, utiliza una comparación odiosa, la cual se ha utilizado contra el clero por lo ocurrido en los EEUU.
Periodista: Para empezar, un abuso es una relación no consentida.
Bernardo: Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece.
Para el obispo hay niños de 13 años que van consintiendo relaciones sexuales con adultos y que las van provocando. No creo que haya que sacar muchas conclusiones de semejantes comentarios. He tenido alumnos/as de esa edad y nunca he observado que vengan a mí o a algún adulto provocando. A esas edades piensan muchísimo en los amigos, y si quieren ligar las chicas lo hacen con los chavales de su edad o unos pocos años mayores que ellas, y si es los chicos, pues tontean con las de su edad. No me consta nada de niños que vayan buscando provocar sexualmente a los adultos.
Finalizo el largo post quejándome que el obispo en cuestión vuelve a hacer lo que muchos obispos hacen. Lanzan la piedra y se esconden tras el obispado, el cual siempre por medio de un vicario pide disculpas o matizan. ¿Pero cual es el motivo por el cual el autor de estas palabras no da la cara y anuncia que se le interpretó mal, que se equivocó y que pide disculpas? La verdad no lo entiendo, si al final metió el obispo la pata, ¿por qué es siempre un vicario o un secretario el que la saca o intenta sacarla? Que den la cara y se hagan ellos mismos responsables de lo que dijeron.
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Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Claro Jaime, claro, al final van a ser los periodistas los que han dicho esa canallada. Pues mira por donde, al Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid le parecen argumentos que utilizaría un pederasta.
Yo estoy verdaderamente escandalizado y más aún de no ver ni respirar a Luis Fernando ¿por qué será?
Enlace permanente Comentario por Cristiano y gay 28.12.07 @ 23:23
Si lees el último post del blog, leerás lo que me parece de sentido común, que suscribiría en pacticamente todo lo dicho.
Espero te haya quedado claro.
Claro Jaime, claro, al final van a ser los periodistas los que han dicho esa canallada. Pues mira por donde, al Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid le parecen argumentos que utilizaría un pederasta...
Enlace permanente Comentario por Cristiano y gay 28.12.07 @ 23:23
Has tergiversado lo que he dicho, sólo digo que algunos periodistas buscan la noticia sensacionalista, porque vende, eso no podrás negarlo.
Este obispo, ha sido podríamos decir imprudente, las respuestas que he leído las veo inadecuadas; por eso en las declaraciones a los medios me ha parecido oportuno citar un párrafo del post.
No sé si te ha quedado claro.
Claro Jaime, claro, al final van a ser los periodistas los que han dicho esa canallada. Pues mira por donde, al Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid le parecen argumentos que utilizaría un pederasta.
Yo estoy verdaderamente escandalizado y más aún de no ver ni respirar a Luis Fernando ¿por qué será?
Blogger, en realidad tendría que ser así, tal y como dices, es un consejo que deberían seguir los obispos (más que nadie), pero en general todos, los periodistas ya sabemos lo que quieren, en general.
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Julián Moreno Mestre
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