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Mi dependencia de Ramiro y su control sobre mi (II)

09.10.07 | 13:00. Archivado en Religión
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Segunda parte de la historia de mi amigo Wallace (Wal para los amigos). La primera entrega la podeis leer en este enlace.
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Había olvidado decir que esta relación se divide en dos grandes etapas: la primera duró alrededor de un año, en la cual no hubo tanto control suyo para conmigo, luego vino la separación necesaria, durante la cual existió una atadura entre ambas partes, la cual duró dos años. La segunda y última etapa comienza a partir del accidente automovilístico de Ramiro, y nuestro reencuentro, en ésta su control hacia mi, fue muy evidente y se acentuó más, el cariño desapareció y la relación se tornó condicional y tensa.

Así, a partir de la segunda mitad de 2003, comenzó y se consolidó la dependencia hacia Ramiro.

Después de estar con el en su casa, mejor dicho, en casa de sus padres, el me brindó su confianza y me la ofreció como un refugio seguro que podría utilizar cada vez que mis padres bebiesen. La casa se encuentra en un pueblo fuera de mi ciudad, por lo que mi acceso era fácil.

Supe agradar a sus padres, a sus hermanos, logré ganarme su confianza, su cuidado y su cariño, sin embargo, nunca pudieron llenar el vacío afectivo paterno. También admito que siempre me sentí y actué como victima, siempre me quejaba, siempre me lamentaba de mi situación, de mi triste realidad, siempre me sentí tan vulnerable, abandonado, desprotegido, en ese momento ese grupo de personas me acogía, así que por necesidad acepté.

Casi cada semana, o dos, Ramiro llegaba a casa de sus padres, en muchas ocasiones yo iba allá para esperarle, para mi era una gran alegría verle llegar. Finalmente llegó el momento en que conoció a mis padres, ellos nunca tuvieron un buen concepto de él, primero porque les contaba muy poco sobre él y segundo porque siempre desaprobaban todo de mi, mis gustos, mis amigos, etc.

En una ocasión que el venia, sufrió un pequeño incidente automovilístico, me llamó por teléfono, y yo, inmediatamente, corrí a su lado, dejando a un lado lo que yo necesitase o tuviese que hacer. Ahí estuve con él, viendo por sus problemas, por sus conflictos, y ahí comencé a olvidar mis necesidades, mis deseos. El comenzaba a decirme que se sentía mal, y yo comenzaba a sentirme igual que él, lo que hiciera él me afectaba, para mi eso era “solidaridad, cariño”.

Yo estaba tan desorientado que necesitaba que él me guiara, me dijera que hacer para enfrentar mi vida, ni yo mismo sabía qué hacer, así comenzaba su aprobación o desaprobación en mi vida diaria, comencé a hacer lo que él me dictaba, y dejé de hacer otras cosas, ya que si hacía algo que le desagradaba yo me sentía culpable.

Ramiro en su casa

No sé si es necesario hablar de esto, pero quiero hacerlo, quiero relatar como era él en su relación interna familiar, tal vez yo descubra mucho más al ver lo plasmado aquí.

En su familia su opinión tenia demasiado peso, cada vez que llegaba el ambiente era tenso porque las cosas debían “ser perfectas”, tal como él lo exigía, no lo pedía. Su madre, hacía todo lo que él deseaba, aunque esto creara algún otro conflicto, por ejemplo si a él le apetecía tal o cual comida, o un simple jugo de naranja, sin haber naranjas en casa, su madre lo hacía, sino lo hacía, él desaprobaba esto con muecas y gestos, en fin, trataba de controlar a otras personas y situaciones en esa casa. Desaprobaba a su propia madre, decía que ella estaba desaliñada, que debía hacer mejor las cosas, como si no la aceptase. No era posible rechazar las órdenes y deseos de un sacerdote ya que sería como desobedecer a Dios mismo.

Con su padre nunca tuvo una relación cercana, de amistad, era más bien para discutir asuntos triviales de esa familia, como el inmueble, los conflictos de sus hermanos, etc.

De él como persona posteriormente hablaré con más detalle.

Cuando todo iba bien

Fui muy mimado por él, aún complacía algunos gustos míos, recuerdo muy bien cuando me divertí como un niño en una feria de su pueblo, ese día nos divertimos en los juegos mecánicos, ese fue un día muy feliz para mi, uno de los pocos momentos que verdaderamente dedicó para mi.

Me volví su confidente, ya que me revelaba cosas que a otros no les diría, constantemente se quejaba de su parroquia, su párroco y la gente que vivía ahí, sentía aversión por su párroco quien no lo trataba muy bien.

En más de una ocasión me propuso que yo fuera sacerdote en el futuro, me negué rotundamente, pues sabía que yo no tenía vocación ni deseo de serlo.

En esa época, gracias a Dios logré comenzar otra carrera, mi Universidad, al ser pública, limita un reingreso a otra carrera, por eso digo que providencialmente pude reingresar a estudiar algo que me convencía más y para lo que estaba mejor dotado: los idiomas.

Mi objetivo principal era estudiar la licenciatura en inglés, pero al cabo del primer semestre aprendí bastante rápido el francés, e incluso mi preferencia hacia el era mayor que la de ingles. Reconozco que mi decisión no era muy firme, por eso cambié esa preferencia. Recuerdo que antes de eso jamás deseé estudiar francés, la vida dio muchas vueltas y ahora es mi segunda lengua y mi herramienta de trabajo para el futuro.

En casa de Ramiro hacia mis tareas escolares, me sentía mas seguro que en mi casa, mi semestre escolar estuvo lleno de buenas notas, pues yo me sentía bien y mi actitud era otra, ya estudiaba y aprendía, en un buen ambiente.

La navidad de aquel año fue bonita, las fiestas navideñas a su lado eran divertidas, en su casa él organizaba esas fiestas familiares, él controlaba, perdón, seleccionaba la música, los alimentos, los juegos, etc.

Ramiro y yo teníamos un amigo en común, Gustavo, quien vivía en otro país y con quien nos comunicábamos por medio del Messenger, nos conocía muy bien a ambos, yo le llamaba “mi tío”, teníamos una gran amistad y existía un gran cariño mutuo; yo le contaba todo lo que ocurría con él, y en más de una ocasión me decía que el pensaba que Ramiro estaba enamorado de mí y obsesionado conmigo por el punto en el que la relación había llegado.

Es posible que por eso se explique porque él me besaba en la boca, me abrazaba, me acariciaba y me deseaba.

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4 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por meryladerianjo 11.10.07 | 23:43



    Amiga de Iren,que pesada estás

    buscamdo a tu amiga,que latita das

    a ver si la encuentras,y te callas ya

    que quiero tranquila leer a Julián.

  • Comentario por Moonstar 11.10.07 | 18:12

    Una historia estremecedora y al mismo tiempo muy esclarecedora. Homosexualismo, catolicismo y, aunque no aparezca directamente en la historia, ciencia: tres de los Cuatro Vértices de Schwulmann. Muy significativo.

    Grandes abrazos,

  • Comentario por AMIGA DE IRENE 10.10.07 | 05:21

    PERDON POR LA INTERRUPCIÓN

    Irene: el e-mail que me envió Julián no sirve.
    Julián: Si tienes el correcto, por favor envíamelo o mándale el mío a ella.
    Gracias y saludos a los dos.

  • Comentario por mirloblanco 09.10.07 | 18:52

    Esta segunda entrega de la historia de Wallace - Ramiro es la enésima variante de lo que puede hacer en un sacerdote el celibato obligatorio. Cuando la afectividad se queda sin objeto porque lo tiene prohibido, cualquier aberraciónpuede ser posible. la necesidad de compensaciones se torna compulsiva (lo que disminuye, evidentemente, la culpabilidad moral, compensaciones que, por supuesto, no compensan, sólo, en todo caso, palían el vacío no colmado. Hay muchas otras -dinero, comida, caprichos varios-, pero la más obvia es la compensación de tipo afectivo-sexual. Existe el camino de la sublimación, que es compensación por la sustitución de objeto. Puede dar algún resultado, nunca plenamente satisfactorio, incluso en el caso de los santos, tan extremistas en ciertos temas que rayan en el desequilibrio.

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