La historia de un codependiente.
18.09.07 @ 12:00:00. Archivado en Otros
Conocí a Wallace (Wal) por Internet hace ya muchos años. Le tengo por un gran amigo aunque sea de México. Su historia siempre me llamó la atención, y le he estado insistiendo que su proceso de curación, tras tantos años de codependencia con un sacerdote, los escribiera para publicarlos en el blog. En la Iglesia tenemos buenos y malos sacerdotes, pero de entre los malos que debieran expulsar de la Iglesia es a los manipuladores de conciencias. Son sobre todo aquellos que tienen gran afán de inculcar un fuerte sentimiento de culpa para doblegar la voluntad de sus feligreses a su capricho personal, y Wal se vio obligado a hacer cosas que ni deseaba y le hacían sentirse peor.
Wal es homosexual, es un fervoroso católico de casi misa diaria. No se pierde ni una. Por muy poco estuvo por meterse a sacerdote, siempre con esa intención de acercar a Dios a los demás. Huye del hedonismo y busca su felicidad en Dios y en un chico si surge en su vida. No ha tenido mucha suerte en la vida, y como bien dice el texto, sus padres cayeron en el alcoholismo. Espero que pueda un día instalarse en España, ya que siendo trilingüe, tendrá aquí más posibilidades de labrarse un mejor futuro que en México.
Aquí les dejo con esta primera entrega de su historia, y estaré a la espera de las próximas entregas para traerlas aquí a los lectores.
El control de Ramiro hacia mi, y mi dependencia de él hacia
Controlado y dependiente
Ahora en mi proceso de recuperacion me encuentro en la revision del control y dependencia a lo largo de mi vida, ahora puedo reconocer que primordialmente una persona tiene lugar en ambos aspectos: Ramiro.
Al saber que escribiré sobre esto experimento miedo, tristeza, coraje, resentimiento, no puedo negarlo, pero tampoco puedo ignorarlo, ya que nuevamente me ignoraria a mi y a mis sentimientos.
Nos conocimos en el año 2003, el me contactó por medio del grupo de MSN en el que compartimos, la razon: el es de la misma ciudad de donde yo soy.
En los primeros dias de contacto el me llamaba por telefono para saber como estaba, que hacía, como me sentia. Logro ganarse mi confianza poco a poco y asi pudo conocerme mejor, mis debilidades, mis cualidades, etc.
Recuerdo que desde sus primeras llamadas el trataba de mostrar su “superioridad” al decirme que el estaba muy bien y yo era quien estaba mal y necesitaba ayuda.
Claro que yo necesitaba ayuda, alguien que me aceptara, que me acompañara, que me escuchara, desafortunadamente él no fue la persona correcta para satisfacer esa necesidad, ¿Por qué? Porque veo que el me buscó sin siquiera pedirle ayuda.
En aquellas llamadas desaprobaba muchas cosas que yo hacia, es decir me rechazaba de una manera sutil, le oia decir “¿no estás haciendo tus porquerias?” el queria decir realmente “¿has estado con algun chico o te has masturbado?”.
En aquel tiempo yo estaba muy mal emocional, espiritualmente, era victima de la codependencia sin siquiera saberlo, pasaba por una etapa de crisis, pues habia abandonado mi carrera y solo estudiaba inglés. Esa vulnerabilidad mia, la soledad y la necesidad de una figura paterna fueron los ingredientes perfectos para que yo aceptara a Ramiro en mi vida.
Sentia que alguien me aceptaba, por el simple hecho de buscarme, escucharme y dedicarme tiempo, no daba importancia a la desaprobación, me sentia muy bien al sentirme protegido por un sacerdote, pues Ramiro es sacerdote, quien mejor para mi que alguien de parte de Dios, pensaba yo, jamas imagine que un sacerdote podria estar igual de mal o peor que yo en el ámbito emocional.
El me buscaba cada vez mas, me llamaba, estaba pendiente de mi, nunca descubri su parternalismo, una forma enmascarada del control.
Asi, acordamos conocernos por primera vez, recuerdo muy bien el dia, el lugar, ahí donde inició mi dependencia de el, nos conocimos en la catedral de mi ciudad, el llegó, obeso, bajo, con brackets, nada que ver con la imagen que yo me había fabricado.
En esa ocasión me sentí protegido, tomado en cuenta, mimado, fuimos a donde el quiso ir, a un zoológico, fuera de la ciudad, ambos solos, platicamos sobre nosotros.
Recuerdo muy bien lo que me dijo sobre los homosexuales, según el son “como ángeles que vienen a vivir el amor puro”, en esa conversación el me demostraba que yo necesitaba ayuda de alguien como él, que yo estaba mal, en el camino incorrecto.
En aquel tiempo el alcoholismo de mis padres era lo que más me afectaba y lo que permitió que dependiera de el, ya que mis padres me rechazaban. Encontre en él el refugio que necesitaba cuando llegaba el caos a la casa.
Así un día que el venia a mi ciudad, pues el vive en otra, mis padres habian bebido y yo aproveche esta oportunidad para estar con él, asi el también me pidio que fueramos a su casa, recuerdo que el mintio cuando dijo que el tenia una en una zona residencial, yo le creí, pero cuando llegamos a su casa, fuera de la ciudad vi que nada era cierto, sin embargo mi dolor me llevo a aceptar cualquier mentira, cualquier cosa de el.
Esa tarde el me abrazó, me escuchó, me acogió como nadie lo hizo, lloré como niño, le confesé todo sobre mi. Realmente siento que ese es el momento clave de la dependencia, ahí comenzo, el me dejo entrar en su vida y viceversa. Me presento con su familia, me introdujo en su mundo.
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Pero, vamos a ver, Julián. ¿En qué quedamos? ¿en que formar conciencias es lícito y bueno o ilícito y malo? ¿no decías que tú también formabas conciencias en otro artículo?
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Julián Moreno Mestre
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