En mi barrio, Hortaleza, se instalaron hace dos años las misioneras del Lumen Dei, y tras adquirir por alquiler un colegio de los Padres Paules, consiguieron poner en desbandada a la mitad de los padres. Las ordenes y congregaciones religiosas del distrito, decidieron ponerse de acuerdo para no enviar, finalizada la primaria, ningún alumno a ese colegio. La razón es que las monjas que venían se planteaban separar a chicos y chicas alegando que es mejor que estén separados a que estén juntos.
He oído de estudios que dicen demostrar la efectividad de este sistema, pero la mayoría de ellos son cuestionables. Muchos de los estudios realizados sobre educación diferenciada se realizaron en colegios privados o colegios concertados elitistas del extranjero. Muy pocos se han realizado en colegios públicos. Por tanto con ello no han conseguido probar nada porque los resultados se han realizado en colegios en los que profesores y directores y alumnos, son muy bien seleccionados de cara a la galería. Si hay crío impresentable lo aíslan o se le expulsa antes que corrompa a otros. Por tanto no sirven si otras variables afectan al estudio que intente verificar si es favorable la educación segregada. La educación mixta no se si pedagógicamente es mejor que la diferenciada o al contrario.
Si tuviera hijos y me dieran a elegir, sin duda elegiría la educación mixta y concertada en un colegio de Jesuitas, Claretianos, Salesianos o en mi propio Colegio con las monjas de mi centro. Para mi un colegio del Opus, de los Legionarios, de los Kilos, o de Comunión y Liberación o de los bobos del Lumen Dei no me parecería una opción humanamente aceptable. Y más cuando se de gente a la que han querido meterle en su onda. Mi compañero blogger Paco Pepe F. de la Cigoña ya se refirió una vez a que intentaron algo con un hijo suyo. Su ética en valores no me gusta, aunque tengamos valores cristianos iguales o parecidos, el orden y prioridades de los mismos que tienen no es el mío.
Bien se sabe que si haces un estudio educativo sobre lo bien que funcionan los colegios españoles y te basas tan solo en los colegios concertados verás que existen enormes diferencias que si solo lo realizas orientado a colegios públicos. Generalmente los concertados están mejor cuidados que los públicos.
En mi opinión los pedagogos son unos pésimos científicos y cada novedad que proponen suele ir al fracaso. Lo raro es que no se decidan a aprender de los errores como todo científico hace.
Resulta que dicen los segregacionistas que los chicos obtienen peores resultados en los colegios mixtos que las chicas. Esto se puede observar en la selectividad como es mayor el porcentaje de chicas que de chicos. No negaré que esto es un dato serio. Pero no es serio el análisis de las causas. Voy a decir algo que tal vez sea un disparate, aunque alguno me critique por ello. Si tal vez los chicos obtienen peores resultados, tal vez sea por el elevado número de profesoras en la educación infantil, en la educación primaria y en la educación secundaria. Es una teoría tan valida como la que ellos exponen, pues ahora les digo que la prueben. Por cierto, y ya que estamos, seguramente internos los chavales hasta sacan mejores notas que viviendo con sus familias, ya de paso digamos que la familia es perjudicial para las notas de los chavales.
Pues si, es esto lo que planteo, que no me parece serio decir que el segregacionismo es mejor. Creo y pienso, aunque debiera demostrarse, que si una familia te da el afecto, que si una profesor/a y una compañera/o te hacen valorar como autoridad y personas a los del sexo opuesto, no veo muy lógico hacer esta separación. Que curioso que sus defensores sean generalmente aquellos que van defendiendo que los homosexuales no puedan adoptar por el asunto ese del referente materno o paterno, y en cambio quieran una educación en la que los tíos se relacionen con tíos y las tías con tías.
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Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
Capítulo V
LA OBEDIENCIA
1 El primer grado de humildad es una obediencia sin demora.
2 Esta es la que conviene a aquellos que nada estiman tanto como a Cristo.
3 Ya sea en razón del santo servicio que han profesado, o por el temor del infierno, o por la gloria de la vida eterna,
4 en cuanto el superior les manda algo, sin admitir dilación alguna, lo realizan como si Dios se lo mandara.
5 El Señor dice de éstos: "En cuanto me oyó, me obedeció".
6 Y dice también a los que enseñan: "El que a ustedes oye, a mí me oye".
7Estos tales, dejan al momento sus cosas, abandonan la propia voluntad,
8 desocupan sus manos y dejan sin terminar lo que estaban haciendo, y obedeciendo a pie juntillas, ponen por obra la voz del que manda
YA SABE LO QUE REITERÁDAMENTE TENDRÁ QUE MEMORIZAR EL QUE SE MATRICULE EN LOS COLEGIOS DE ESTA SECTA DE LOCOS. MONO TEMA Y POBREZA CULTURAL.
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
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51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
51 El séptimo grado de humildad consiste en que uno no sólo diga con la lengua que es el inferior y el más vil de todos, sino que también lo crea con el más profundo sentimiento del corazón,
52 humillándose y diciendo con el Profeta: "Soy un gusano y no un hombre, oprobio de los hombres y desecho de la plebe.
53 He sido ensalzado y luego humillado y confundido".
54 Y también: "Es bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos".
55 El octavo grado de humildad consiste en que el monje no haga nada sino lo que la Regla del monasterio o el ejemplo de los mayores le indica que debe hacer.
56 El noveno grado de humildad consiste en que el monje no permita a su lengua que hable. Guarde, pues, silencio y no hable hasta ser preguntado,
57 porque la Escritura enseña que "en el mucho hablar no se evita el pecado".
Martes, 29 de mayo
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Francisco Baena Calvo
Julián Moreno Mestre
Martín Gelabert Ballester
José Antonio Pagola