Café con el Pequeño Filósofo

Vender periódicos

22.07.11 | 08:32. Archivado en Costumbres

(alanferreiro.com) Los periódicos son productos de consumo que tienen que venderse como cualquier otro. Está bien, y es necesario, lo de la línea de opinión, la calidad de los articulistas, la profundidad de los reportajes, el rigor informativo. Todo esto es el mínimo que debe ofrecer la cabecera para ponerse en situación. Pero si no se venden ejemplares el negocio no marcha y hay que parar las máquinas. Por eso las portadas de los diarios enseñan grandes titulares que anuncian y magnifican la noticia más saltona de la jornada y alguna imagen que sirve para ilustrarla y para atraer la vista del comprador que se acerca al quiosco.

Vender es imprescindible. No ya por el euro y pico que cuesta cada ejemplar sino porque de este número de lectores aquellas inserciones publicitarias. Esta realidad incontestable no pone en duda la profesionalidad de los periódicos. Lo que pasa es que pocos comprarían un periódico cuya portada prescindiera de fotografías y negritas y se limitara al texto menudo y objetivo de la gacetilla. Hay que buscar formulas de captación y de enganche para asegurar una cuota de mercado.

Hace unos cinco años el Washington Post contrató a uno de los violinistas más prestigiosos del mundo para que tocara un rato en los pasillos del metro de la capital estadounidense. En tres cuartos de hora de actuación gratuita el concertista que estaba a punto de recibir el premio Avery Fisher como mejor intérprete de música clásica de su país recaudó treinta y dos dólares en su platillo, cuando días atrás se pagan cien por una butaca en el Boston Symphony Hall para ver al mismo tipo rasgando las cuerdas del mismo Stradivarius. El experimento ideado por el rotativo capitalino tenía como objetivo comprobar la reacción de las personas ante el arte en condiciones poco favorables. Pero también consiguió que, una vez publicado el estudio, los periódicos de todo el mundo dieran cuenta de la anécdota y le dispensaran una publicidad poco usual y muy efectiva.

Los periódicos, para ser leídos masivamente, deben esforzarse por ofrecer continuos anzuelos que muerda el lector. No otra cosa son los dominicales, que aparecieron para llenar de color una jornada tediosa, ociosa y carente de noticias urgentes; no otra cosa son los coleccionables, a veces absurdos pero siempre presentes, capaces de convertir a un falangista en devoto del Manifiesto Comunista ofrecido por entregas mientras dure la serie; no otra cosa son los columnistas de prestigio, que adquirieron su prestigio en los periódicos o fuera de ellos, no importa mientras haya prestigio; no otra cosa son las páginas dedicadas a la gente guapa, repletas de fotos de muñecas ligeras de ropa y de octogenarios recogiendo premios de mecenazgo; no otra cosa son los pasatiempos, nada más lejos de la necesidad informativa diaria.


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Comentarios
  • Comentario por Algeciras al minuto (twitter) 27.09.11 | 17:21

    Para la comodidad del usuario los periódicos virtuales llevan la información más clara y fresca.

  • Comentario por Algeciras al minuto 23.08.11 | 10:27

    Es bueno tener la información gracias por publicarla

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