(alanferreiro.com) Los periódicos son productos de consumo que tienen que venderse como cualquier otro. Está bien, y es necesario, lo de la línea de opinión, la calidad de los articulistas, la profundidad de los reportajes, el rigor informativo. Todo esto es el mínimo que debe ofrecer la cabecera para ponerse en situación. Pero si no se venden ejemplares el negocio no marcha y hay que parar las máquinas. Por eso las portadas de los diarios enseñan grandes titulares que anuncian y magnifican la noticia más saltona de la jornada y alguna imagen que sirve para ilustrarla y para atraer la vista del comprador que se acerca al quiosco.
(alanferreiro.com) El nacionalismo existe y seguirá existiendo mientras haya vida en el planeta. A veces es más visible, a veces menos, pero no por ello deja de existir. Ahora parece que no es para tanto. Hubo un tiempo, hace unos días, en que los periódicos nos bombardeaban con noticias calamitosas que parecían anunciar la quiebra definitiva del estado, la separación de territorios casi física, la inminente construcción de un muro. La convivencia, no la real sino la que se desprendía de la prensa, caminaba hacia un punto de no retorno.
(alanferreiro.com) A veces no es fácil encontrar la poesía de las cosas. A veces pasa ante nosotros una locomotora rumbo a un destino desconocido y no vemos más que un amasijo de hierros que se mueve sin sentido, y una cigüeña que emigra hacia tierras frías nos parece no más que una mancha incómoda en el cielo. Pero a veces una botella rota en un vertedero nos inspira un puñado de verdades que dan para la más auténtica de las novelas. Cada cual ve su poema en una circunstancia particular. Natalia Menéndez ha encontrado la poesía en unas cañas que se beben en la Casa de Campo, en una mujer que se escapa de las manos, en unas fotos que se revelan, en un tren que se tarda en coger.
(alanferreiro.com) Se habla poco ya del cambio climático y el calentamiento global. Ha quedado en nuestras cabezas como una amenaza más, pero hay que reconocer que la urgencia informativa de años anteriores ha cesado. Hubo un tiempo, no hace tanto, en que el cataclismo parecía inminente. Si persistíamos en nuestra humana actitud los hielos se licuarían, la actividad atmosférica se desataría, los árboles desaparecerían, las únicas sombras posibles serían las de las centrales nucleares, el planeta se derretiría bajo nuestros pies y nos quedaríamos flotando en el espacio sin un climatizador que nos confortara. Y todavía estamos a tiempo. De momento, da la impresión de que el sol de junio quema más que nunca.
(alanferreiro.com) Que la trilogía Millennium ha resultado un buen producto de entretenimiento no hace falta cuestionárselo ni preguntar a los responsables de las diversas ediciones que se han ido ofreciendo en multitud de países y en diferentes idiomas. Hemos podido comprobarlo gracias a la cantidad de ejemplares que se veían en los autobuses y vagones de metro de las grandes ciudades, en las tumbonas de las playas y las piscinas, en las salas de espera. También por las apabullantes torres de tomos negros de unas setecientas páginas con ilustraciones de Gino Rubert que nos salían al paso en las librerías más populares. Y cómo no, para quien les dé crédito, por las listas de títulos más vendidos de suplementos culturales, revistas especializadas, blogs y demás.
(alanferreiro.com) El artículo de la semana pasada publicado en este mismo espacio bajo el título La llave de UPyD provocó una serie de comentarios en general favorables que no obstante lamentaban la idea de este escritor de que el partido liderado por Rosa Díez carecía de un “programa económico fiable”. En aquel artículo hablaba con entusiasmo sobre el crecimiento experimentado por UPyD en cada consulta electoral y lo que eso significa para la democracia: posibilidades de mayor transparencia en el ámbito político, mayor libertad de elección, mejora forzosa para los partidos en el poder, superación del bipartidismo como imposición inapelable. Todo esto, que es mucho incluso para la democracia más avanzada, me llevó a pasar por alto el asunto económico. Mejor dicho, focalizado como estaba en la cuestión democrática y de presencia en las instituciones, trivialicé el aspecto económico.
(alanferreiro.com) Nos preguntábamos antes de las elecciones municipales qué pasaría si, tras unas legislativas, el partido más votado, falto de un puñado de escaños para alcanzar la mayoría absoluta, no acudiera a los partidos nacionalistas para obtener la investidura sino a un partido nacional como UPyD. Se trataba de plantear una opción diferente a la que nos viene sometiendo hasta ahora el régimen imperante. Algo así como que la opinión de unos pocos no valga más que la opinión de otros sólo porque éstos se distribuyan en un espacio que trasciende la circunscripción electoral.
(alanferreiro.com) Woody Allen ha vuelto a hacer una película con los mismos ingredientes que otras veces, sacados del cajón de su mesilla de noche. Ha vuelto a centrar una trama sobre un personaje que es él mismo hace cuarenta años. Felicidades a todos. Hacer una película buena sobre un tema puede ser casualidad, un destello suelto, un único momento de lucidez. Hacer muchas buenas sobre el mismo tema es de superdotados. En Midnight in Paris Allen vuelca los momentos estelares de sus anteriores películas. El resultado es digno de aplauso, y no es una forma de hablar.
(alanferreiro.com) La bandera nacional, el himno, esos símbolos. Se les supone un efecto aunador y sin embargo sirven para la ruptura. Las notas del himno en un estadio de fútbol provocan silbidos y aplausos y esos mismos que se enfrentan mientras toca la banda se insultarán a la salida o algo más. Es un caso curioso el nuestro aunque, eso sí, con explicaciones en un pasado ya no tan reciente: unión forzosa de reinos, fueros de autonomía, secesiones, enfrentamiento civil. Por lo que sea, nuestra actitud hacia la bandera tiene algo que nos hace decir ¡qué país! ¡esto sólo pasa en España!
(Madridpress) El día después de la protesta de los Indignados en diversas ciudades del país los manifestantes no encuentran alivios a sus dolores y sí razones para repetir su acción. Las noticias son dos: por un lado el éxito de una convocatoria espontánea y de una sentada pacífica cuya legitimidad es incontestable; por otro lado la algarada de última hora protagonizada por la policía y los que terminarían a palos en el entierro del Nobel de la paz. Lo segundo es residual. Sólo es digno de mención lo primero.
(Madridpress) El anuncio publicitario era tan sorprendente que tuve que pasar dos veces: “Me gustaría para Madrid lo que ha hecho Zapatero en España. Tomás Gómez.” El cartel era todo rojo y las letras blancas, habitual en las comunicaciones del PSOE, y no se decía nada más, ni un logotipo ni una fotografía.
(Madridpress) En las películas los escritores siempre son unos tipos solitarios aferrados a un ordenador portátil que se retiran a una casa de campo con la intención de reencontrarse consigo mismos y buscar la inspiración para una novela que lleva demasiado tiempo atascada. Pero en algún momento del largometraje, más antes que después, se pone de manifiesto que en realidad se recluyen para escapar de aquel mundo hostil en el que una mujer, que un día fue maravillosa, los ha abandonado miserablemente. Ocurre en La Mancha Humana, en La Ventana Secreta y en muchas otras. Lo he visto tantas veces que ya me resulta familiar.
(Madridpress) Enrique Vila-Matas en la librería Rafael Alberti. Los Encuentros en la Alberti son islas de reposo para náufragos, acontecimientos insólitos que forman parte de la vida cultural de Madrid y más allá. Esta vez, coincidiendo con la noche de los libros, Lola Larumbe se ha traído a uno de los escritores más enigmáticos que tienen hueco en su librería. Y eso que es día de fútbol, uno de esos días en que no hay nadie en todo el país, y en buena parte del extranjero, que no sepa que hay fútbol. ¡Pero es que viene Vila-Matas! ¿Se da cuenta de lo que tiene ya de mítico para los lectores y otros escritores?, le preguntan. Vila-Matas no acaba de definirse, quizá lo piensa, quizá lo está todavía asimilando, pero la escritora que preguntó tiene razón, no es la única que lo cree. Él sonríe y agradece. Hay sitio para ambos, libros y fútbol, como lo hay para el e-book y el papel.
(Madridpress) Raymond Chandler escribió El largo adiós cuando ya hacía tiempo que había sorprendido al público y su nombre figuraba en los primeros puestos de las listas de ventas. La mitad de los lectores estadounidenses aún recordaban, o seguían leyendo, El sueño eterno, Adiós, muñeca, La dama del lago. Catorce años después de publicado su primer éxito, Chandler ganaba fortunas con cada nuevo título que ponía en el mercado, las productoras se rifaban los derechos de sus obras y su capacidad para los diálogos se cotizaba como el caviar en el mundo de los guionistas de Hollywood.
(Madridpress) Es un tópico desde hace varios años, pero lo cierto es que internet ya está en todas partes y lo puede casi todo. Se venden naranjas, ropa a medida, botellas de bourbon, consejos de astrología, poemas de autor, servicios de todo tipo no importa si morales o no. Es una forma de ocio, un medio para relacionarse, una plataforma para hacer negocios. Es el mundo en otra parte que no existe porque está impreso en microchips, y sin embargo ya nos resulta más real que el asfalto de nuestra calle. No necesitamos salir de casa para tenerlo todo, para sentirlo todo, aunque esas sensaciones no pasen de ser embotelladas y personalizadas.
(Madridpress) Fue en un bar de los de antes, de los de siempre, de los que cuentan no menos de treinta años. Por el escay vertical de la barra se diría que fue el primer pub de Madrid, con esa semipenumbra que hoy todavía reina en los de supuesta procedencia irlandesa sumada a un toque español de ejecutivo años setenta. Pero se conserva limpio, entero, brillante e incluso lozano, con esos sillones muy blandos de los que resulta casi imposible levantarse y mesitas bajas que uno rodea con las rodillas al sentarse. Se diría que en la última reforma quisieron que tuviera ese mismo aspecto decadente que siempre tuvo y que sirve de refugio a un puñado de nostálgicos.
(Madridpress) Quien se haya comprado un lector electrónico en España ha visto mermada su capacidad para elegir títulos. Antes, cuando “sólo” disponía de la librería o la biblioteca, podía leer el último de Pérez-Reverte o cualquiera de Marcel Proust en ediciones más que aceptables, contando con la aprobación de todos los agentes integrantes de la cadena editorial. Ahora, después de gastarse doscientos euros en un dispositivo que, entre otras ventajas (comodidad de transporte, almacenamiento masivo en un espacio reducido), debería permitirle ahorrar un buen pellizco en cada título adquirido, no encuentra la obra más reciente de su autor preferido, salvo que éste sea Manuel Vicent (que ha tenido la fortuna de verse digitalizado desde el inicio en una especie de caso de prueba), Lorenzo Silva (que ha trabajado personalmente para lograrlo) y pocos más. Hoy no puede leer el último de Murakami en formato digital. Si se trata de obras libres, se encuentra con traducciones ilegibles y ediciones descuidadas plagadas de erratas.
(Madridpress) En el aeropuerto de Francfort una mujer muere accidentalmente. Antes de que se dé la voz de alarma, una compañera del servicio de limpiezas saca un objeto del bolsillo de la accidentada y lo guarda entre sus ropas. Pocos días después, la compañera aparece asesinada. La policía busca desarticular una red de tráfico de drogas y esta muerte podría estar conectada. Ante la escasez de pistas, la comisaria Cornelia Weber-Tejedor se ofrece voluntaria para infiltrarse entre el personal aeroportuario. Este es el planteamiento de En caída libre, tercera entrega de la serie creada por Rosa Ribas y protagonizada por una comisaria alemana de origen español.
(Madridpress) Algo está cambiando en política. No es nuevo que un personaje público, y en particular un actor, se decante por una formación política semanas antes de unas elecciones. Recordemos el ejemplo de los de la ceja en apoyo de un partido de masas. En otros países hemos visto cantantes, actores, escritores, modelos, guapas de revista y deportistas dando la cara para impulsar la candidatura de tal o cual aspirante. Y ese modelo ya caló en nuestro país hasta el punto de que un juez intrépido se decidió a colgar la toga en busca del bastón de mando.
(Madridpress) Los cadáveres encontrados en un río siempre dan lugar a una especulación inversamente proporcional a la probabilidad de esclarecer los motivos de la muerte. Hace un par de años publicábamos en este mismo medio un artículo que daba cuenta de las “muertes anónimas” de un joven marroquí desnudo y sin documentos en el Manzanares y de un apaleado en medio de un pinar de Getafe. Ni accidente ni suicidio. Las noticias fueron esas, después ya no se sabe. Alguien sabría, pero los lectores tuvimos que conformarnos con el impacto de la muerte y no saber más. Después del titular no queda nada. Como dice David Gistau, somos capaces de ver cómo un hombre es degollado y seguir comiendo un yogur, impasibles. Gistau se refiere al cine, pero también nos pasa con los periódicos, donde a veces confundimos realidad y ficción.
(Madridpress) Las encuestas los están matando. Ahora que se vaticina un descalabro en las municipales y autonómicas y otro probable en las legislativas del año próximo es cuando nos damos cuenta de que el gobierno no funciona. Lo dicen los gráficos. Todo lo que salga del Consejo de Ministros está mal, y no digamos las declaraciones de sus miembros en los medios de comunicación. Una medida dirigida a reducir contaminación, ahorrar combustible, librarnos de cierto grado de dependencia externa y algunas otras ventajas, en principio debería ser digna de aplauso. Especialmente en un momento en que la tensión política mundial, el riesgo de perder fuentes energéticas importantes y nuestra propia incertidumbre económica demandan acciones audaces. Algunos miembros del gobierno lo explican con naturalidad: se trata de hacer un pequeño esfuerzo para conseguir resultados que nos benefician a todos, no tiene mayor complejidad.
(Madridpress) Como hoy se conmemora el aniversario del intento de golpe de estado, pues no vamos a discutir. No es mala idea para quitarse de en medio una pelotera de las muchas que se vienen repitiendo entre los mismos protagonistas los últimos siete años. El presidente, con esa cara como de despistado, a veces se saca ases de la manga que si bien no sirven para gobernar, sí dan para hacer política.
(Madridpress) Lo aprendimos muy bien en el colegio: “Paquito me está quitando el lápiz;” “Y tú ayer te llevaste el paquete de tizas y no me diste ni una.” Se trata de contestar a una acusación con otra para que nuestra falta no revista la gravedad de los actos excepcionalmente malévolos y pase a confundirse en el fango de los actos comúnmente malévolos. “Seño, Seño, Pedrito le está mirando las bragas a Clara.” “Y tú se las estás mirando a la seño.” Lo de las bragas de Clara quedaba en un segundo término.
(Madridpress) ¿Cuántos ejemplares se habrán vendido de este título en los más de ochenta años que lleva publicado? Edición inicial, primeras reediciones y reimpresiones, tiradas monumentales en formato bolsillo, incontables antologías, en España la mítica colección de Editorial Molino, ahora bajo la égida de RBA en apariciones semanales de quiosco, y todo lo que vendrá. Se dice que Agatha Christie es la autora más leída de la historia, después de Shakespeare y la Biblia. Sus seguidores dicen que El asesinato de Roger Ackroyd es quizá el mejor título de la autora, y quizá también del género negro en compañía de El largo adiós o La llave de cristal. Por eso es de esperar que, junto con Asesinato en el Orient Express, Diez negritos y quizá La ratonera, sus numerosas editoriales hayan despachado decenas de millones de libros a lo largo y ancho del planeta.
(Madridpress) Basta de noticias. Las portadas de los periódicos arrojan calamidades o incertidumbres nocivas un día tras otro. Parémonos un rato largo a leer las seiscientas treinta páginas de El tiempo entre costuras y encontraremos más noticias sangrantes, peores que las actuales, horizontes muy oscuros, sufrimientos personales indecibles. Pero eso sí, todos ellos pertenecientes a un pasado lo bastante lejano para no calar demasiado.
(Madridpress) En los primeros meses de 2007 saltó la noticia de que España era el país que más inmigrantes recibía después de Estados Unidos. Echar la vista atrás en los periódicos, no más de tres o cuatro años, nos proporciona una perspectiva muy amplia del lugar en que vivimos y la gente con la que nos codeamos. Tenemos la sensación de que evolucionamos de forma lineal, despacio, sin sobresaltos, pero cuando tiramos de hemeroteca nos damos cuenta de que en menos de una legislatura, entre edición y edición de los Juegos Olímpicos, en mucho menos de lo que un niño tarda en confirmar los votos de su primera comunión, un país y, lo que es más importante, una agrupación de personas, puede pasar del todo a la nada, de la euforia a la derrota, a veces sin pasar por la casilla de la humildad.
(Madridpress) Estábamos hablando de si el estado de las autonomías es o no el que queremos para España. Hablábamos de si tenía sentido mantener con nuestros impuestos, los de cada región, diecisiete gobiernos diferentes con diecisiete presidentes, diecisiete o más vicepresidentes, cientos de concejales y secretarios y consejeros y todo lo demás. Se nos había pasado por la cabeza si los riojanos demandaban una gestión propia desde tiempo inmemorial o si es que en el momento del reparto se quedaron ahí en medio y les tocó una autonomía de regalo, o de castigo. Dudábamos si la opinión radical, tal vez sincera, de un ex presidente es motivo para plantearnos una vuelta de colchón o si nos quedamos con la postura serena, necesariamente serena, del actual jefe de su partido. Nos comparábamos con el modelo de cantones suizos, de lander alemanes, de estados estadounidenses, de países británicos.
(Madridpress) Rosa Ribas es una de las autoras de novela policiaca más sólidas y fiables de la actualidad. En los últimos cien años ha habido infinidad de novelistas prolíficos que nos ofrecieron intrigas, investigaciones y aventuras cautivadoras pero no siempre se acordaban de armar sus relatos con los ingredientes que le dan atractivo a una ficción de cualquier género. Esto lo hace Rosa Ribas en su serie protagonizada por la comisaria Cornelia Weber-Tejedor y lo ha vuelto a hacer con su última novela, La detective miope.
(Madridpress) La número LVI de las Cartas marruecas de José Cadalso refiere una anécdota graciosa que tuvo lugar en una tertulia madrileña de hace algo más de dos siglos. Los contertulios se quejaban amargamente: “España nunca será más de lo que es. Bien sabe el cielo que me muero de pesadumbre porque quiero bien a mi patria.” “Vergüenza tengo de ser española.” “¿Qué dirán las naciones extrañas?” “¡Jesús, y cuánto mejor fuera haberme quedado yo en el convento en Francia, que no venir a España a ver estas miserias!” “Teniente coronel soy yo, y con algunos méritos extraordinarios; pero quisiera ser alférez de húsares en Hungría primero que vivir en España.” “La monarquía no puede durar lo que queda del siglo; la decadencia es rápida, la ruina inmediata.”
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora