(Madridpress) No es porque seguir haciendo películas después de cuarenta años sea meritorio, no es porque con setenta y cinco años muchos otros directores ya han perdido la capacidad para ponerse tras la cámara, no es porque reunir cada año a los intérpretes más destacados del momento esté al alcance de muy pocos, no es porque Woody Allen continúe demostrando una ilusión por el cine y por la vida que ya quisieran muchos en su juventud. Es que Conocerás al hombre de tus sueños es, otra vez, una magnífica película.
El guión de es los suyos, de esos donde más poder demuestra para conmover al espectador, centrado en relaciones de pareja en distintas versiones: jóvenes, maduros, viejos, infidelidades, huidas hacia ningún lado, búsquedas obsesivas, deseo de lo ajeno y vuelta a lo que se tuvo. Si Woody Allen ha firmado más de cuarenta películas, en no menos de veinte ha hablado ya de algunas de estas formas del amor o desamor, y de la confusión mental que sufrimos por su culpa. Uno llega a la conclusión de que este señor comprende a las personas, sus sufrimientos y sus obsesiones. Es cierto que esto mismo ya lo demostró hace treinta años; lo meritorio está precisamente en eso, en seguir plasmándolo dentro de una historia y de otra.
Alfie es un hombre de más de setenta años que se separa de su esposa y entre el gimnasio y la vida nocturna conoce a una joven ramera con la que se casa. La mujer abandonada busca en lo paranormal una respuesta a su desdicha y un rayo de esperanza. La hija de ambos, Sally, ha dejado de encontrar alicientes en su matrimonio con un novelista en horas bajas y pone su punto de mira en su atractivo jefe. El escritor bloqueado encuentra más allá de la ventana la belleza que ya no percibe a este lado. No se puede decir que todos estos ingredientes suelan darse en nuestras familias a diario, pero alguno de ellos siempre está presente en nuestro entorno y por eso nos resulta fácil identificarnos con la historia o con alguno de sus personajes. Lo que hace el director es juntarlos todos en un ejercicio de fantasía que no por improbable deja de ser verosímil. Esto es cine, se dice Allen de vez en cuando.
Otro tema que explota en anteriores películas es el de las casualidades y los cambios de destino que se producen cuando ya no se esperan. En cierto modo es un consuelo comprobar, aunque sea en la ficción, que en nuestros peores momentos siempre queda la posibilidad de que un accidente, un encuentro fortuito, nos salve de la crisis y nos devuelva a la normalidad. En Match Point el anillo del que por descuido no llega a deshacerse el protagonista, corriendo así el peligro de ser acusado del asesinato que cometió, es el que sirve para culpar a otro y dejarlo así libre de toda sospecha; el vagabundo que se creía tocado por la fortuna al toparse con la joya, se ve en cambio entre rejas de diez a quince años. En Conocerás al hombre de tus sueños la desgracia de un amigo le permite al escritor entregar un manuscrito que por fin merece el reconocimiento de su editorial. La valía de las personas a veces no se encuentra dentro de sí mismas sino en la percepción que otros tengan sobre ellas.
No utiliza en esta ocasión el recurso de poner al personaje a hablar directamente a la cámara, al espectador, como hizo en Si la cosa funciona, Todo lo demás, y alguna de las antiguas. El motivo es que no tenemos un personaje principal único sobre el que gravite el resto de caracteres sino varios que son protagonistas en cada historia. Sí se sirve de una voz en off, un narrador externo que simplemente nos presenta a los personajes y nos introduce en sus conflictos. Parece que Woody Allen necesita siempre un acercamiento máximo al espectador, y uno diría que le funciona el recurso porque detrás de esta voz casi podemos ver al guionista sentado en su escritorio ideando su historia para nosotros.
El guión, pese a estar a la altura de los mejores, carece de los diálogos geniales de otros tiempos (no todos iban a ser Manhattan) y en el montaje encontramos algunas elipsis tan profundas que nos parece que hemos cambiado de película o que un censor predemocrático se ha aplicado a su tarea con exceso de celo. Pero los que somos incondicionales de Allen y nos negamos a nosotros mismos la capacidad de reprocharle nada, pasamos por alto estas imperfecciones de cineasta con licencia para todo y situamos Conocerás al hombre de tus sueños entre las buenas, es decir, una más del montón. Lo que pasa es que este montón se nos ha hecho ya imprescindible.
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora