(Madridpress) Algunos libros merecen ser leídos más de una vez. Otros no. Otros los leemos y nos quedamos como estábamos. Esos podrían desaparecer de nuestra biblioteca, esfumarse, hacer como que nunca existieron. No es que no merecieran ser escritos, porque todo es susceptible de ser puesto en papel y siempre habrá alguien a quien le aproveche, aunque sólo sea al autor. Pero no serán buscados para una segunda lectura si en ningún momento llegaron a calarnos, a decirnos algo con música, a conmovernos, a traspasarnos.
No son muchos los libros que queremos leer por segunda vez. Suelen quedar en un lugar privilegiado de nuestra biblioteca, o anotados en nuestro cuaderno de apuntes o vivos siempre en nuestra mente. Y si un lector desea leerlo de nuevo un libro no es raro que un editor se sienta tentado a reeditarlo. Volver a imprimirlo es simple cuestión de necesidad, porque se agotó la tirada anterior, o por ánimo de lucro. Pero volver a editarlo pasados unos años es otro desafío, una apuesta por una obra que no sólo se vendió bien sino que aportó algo a la literatura. Una nueva edición supone un esfuerzo por mejorar el texto, por comprenderlo, prologarlo, concederle si es posible una nueva imagen que lo complete. Es también un modo de acrecentar aquel aporte.
Eso es lo que hizo en 2006 la editorial Siruela con Bélver Yin, de Jesús Ferrero. “Edición especial y definitiva de BÉLVER YIN al cumplirse 25 años de su publicación”, dice la faja de color malva que rodea el tomo. Un ojeador de librería no puede dejar de fijarse en este aviso, que quiere convencernos de que estamos ante una novela legendaria, de culto, y que nos ofrece una segunda oportunidad para subsanar una carencia casi inexcusable. Si una editorial se toma la molestia de regresar a lo antiguo (con la cantidad de manuscritos nuevos que hay clamando por un espacio en el mundillo) y completarlo con alguna anotación suplementaria o con una foto de entonces, como es el caso, será que algo especial se esconde tras este enigmático título.
Para los que no conocíamos a Jesús Ferrero, la iniciativa de Siruela supuso un regalo de valor incalculable, mucho más allá de los 15,90 que marcaba la etiqueta y que no son nada comparado con la recomendación que nos hicieron. Porque una faja de ese tenor funciona como la recomendación de un amigo que nos quiere bien y nos hace llegar sólo la crema de lo que circula por las librerías.
Muchas cosas buenas se pueden decir sobre Bélver Yin después de su lectura y una de ellas es que merecía esta reedición, que está justificado el marchamo de culto de la novela y de su autor y que la editorial ha adquirido por impulso propio un poco más de prestigio. No solemos escuchar a los editores y resulta que a veces tienen algo que decirnos.
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora