(Madridpress) Basuras, farolas, jardines, pasos de carruajes, mantenimiento de aceras, semáforos, asfaltado de vías, bomberos, policía. Son muchos los servicios que presta un ayuntamiento para hacer un poco respirable la vida en la ciudad. Y lo hace a petición nuestra, de los ciudadanos, y por supuesto con nuestro dinero. Con cuál si no. El pago de impuestos municipales no sólo es saludable; resulta necesario y lógico, se cae por su propio peso.
Hasta ahora, en Madrid, los vecinos tributábamos de forma general según los bienes inmuebles de los que fuéramos propietarios, y no era difícil encontrarle un sentido a esta forma de financiación. Este impuesto, en teoría, daba para todo. Y se llamaba IBI como podía llamarse Impuesto Municipal o Sostenimiento del Municipio o Contribución General del Ciudadano. El caso era recaudar para revertir el dinero en bienes y servicios de uso común.
Hasta que llegó el día en que el presupuesto no dio para todo, se perdió la olimpiada, la deuda era demasiado alta y la exigencia vecinal, sutilmente expuesta en las urnas, la misma. Al municipio sólo le quedaba una salida, aumentar los impuestos, pero en vez de subir los existentes se creó uno nuevo: recogida de basuras. El ayuntamiento alegó que otros municipios ya lo hacían y que en Madrid hasta el momento no se había cobrado pese a que el servicio se daba. Es decir, que nos hacían ver que habíamos estado recibiendo un beneficio por la cara o algo así. ¿De dónde salía el dinero destinado a la recogida de basuras? ¿Quién pagaba el servicio sino nosotros mismos con nuestros impuestos, llamados IBI, licencia, multa o como fuera?
La novedad ahora es que aquellos que han optado por no pagar la nueva tasa por carecer de recursos, por llenar el estómago del niño antes que saciar la voracidad municipal, van a quedar exentos del tributo. El ayuntamiento no lo iba a cobrar igual, pero su imagen mejora al conceder un beneficio a los menos favorecidos. Políticas sociales y todo eso. Estrategia del departamento de comunicación, que ha decidido sacar rendimiento hasta de la propia desgracia, con unos supuestos de exención ínfimos, que sólo corresponden a aquellos que ni siquiera tienen dinero para plantearse el pago.
Pero decíamos que los servicios que presta el ayuntamiento, con nuestro dinero, son numerosos, y el caso de la recogida de basuras podría suponer un precedente peligroso. Si tenemos que pagar aparte por que pase el camión, no hay razón para pensar que mañana no debamos soltar la pasta por esas flores magníficas que adornan el paseo de Recoletos, ya que disfrutamos de ellas igual que de la limpieza en las calles. De igual modo, no estaría lejos un impuesto sobre el cambio de emplazamiento de monumentos: ¿no sufrimos todos los conductores el incordio de bordear la estatua de Colón debido a la ocurrencia municipal? Pues a pagar.
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora