(Madridpress) Necesitamos disidir. Por lo común, para la mayoría de las cosas, pertenecemos a la gran masa en cuanto a acciones e ideas. Pero de vez en cuando, ante causas que por azar nos han tocado el corazón, sentimos el impulso de oponer un no rotundo o simplemente de mostrar la otra cara de la moneda, sin que esta otra cara ofrezca necesariamente ninguna ventaja. El que está en contacto con un tímido se vuelve arrojado como la cosa más natural del mundo, en medio de un atasco escuchamos la sinfonía Pastoral y añoramos un día de campo, basta que nos diagnostiquen un nivel alto de colesterol para nos convirtamos en adictos a las patatas fritas. La disidencia, más que una forma de comportamiento, es la manifestación de un instinto, como el comer, como la vanidad. Somos disidentes por naturaleza.
La iniciativa “Esto sólo lo arreglamos entre todos”, vista por ojos inocentes, parecía encomiable, un acto de coraje de algunos que se sienten especialmente concernidos por una crisis económica que lo abarca todo. Proponer ideas, contar historias de éxito, lanzar mensajes de optimismo, lo que sea para cambiar la tendencia negativa que conduce a la depresión. Poco tiempo ha hecho falta para encontrar disidencias a esta forma de disidencia: “Esto deberían arreglarlo los que lo jodieron”, “Esto sólo lo arreglamos sin ellos”, “Esto sólo lo arreglamos entre nosotros pero no como ellos quieren”, que no son iniciativas alternativas que se suman a la primera sino muestras de disconformidad hasta con los que pretenden “arreglar esto”.
La muerte de Orlando Zapata era uno de esos episodios que, a favor o en contra, sólo veíamos con las gafas de la política. Y no ha faltado quien ha disentido hasta de eso, porque disentir es un derecho tengamos o no razón.
Incluso cuando una película es un gran éxito de crítica y de público, como lo está siendo Invictus, queda el espacio del disidente que se hace notar. El efectismo de la cámara lenta, que en Wong Kar Wai nos asombraba por ser el único efecto especial utilizado en sus filmes, se convierte ahora en recurso fácil impropio de un veterano.
El crítico que rema contra la corriente general puede ser un sabio o no decir más que tonterías, pero lo que no se puede negar es que destaca como nadie, y eso hoy día es un valor.
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora