(Madridpress) El ministro lo dijo bien claro: no daba datos sobre el prisionero acogido en España por razones de seguridad, para que pueda rehacer su vida. El planteamiento es razonable. Al margen del debate de si debe España o no acoger presos de Guantánamo, y en caso afirmativo que ande suelto como hace cualquier ciudadano respetable que en su vida ha pensado en volar un edificio con cientos de personas en su interior, si la decisión es que se integre en la sociedad para rehacer su vida parece entonces que lo lógico es, como dijo el titular de Interior, respetar su privacidad y callar cualquier dato que facilite su identificación. En caso contrario, mal favor estaría haciendo nuestro gobierno a los presos y, en especial, a la administración a la que pretende ayudar.
Pero el ministro soltó algo más: es palestino. Y lo dijo con la firmeza de quien sabe que su silencio es fundamental para el buen curso de la operación que se trae entre manos. Si hay que respetar su privacidad, para lo cual hay que omitir todos los datos posibles, ¿por qué decir que es palestino? Ya sabemos que no faltará el sabueso que rastreará las escasas huellas que encuentre hasta dar con la identidad del individuo. En este país, y en muchos otros, hay precedentes de investigadores que llegan al fondo de cualquier meollo si no hay un poder omnímodo que se proponga cerrar bocas, ojos y oídos; y en este caso es probable que no lo haya. Huy, se me ha escapado, le faltó decir, y algunos se pensaron que estaba contando algún chiste o que soltaba carnaza falsa como maniobra de distracción. Pero, ¿se andaría el ministro con esos juegos?
El reo estaría, como decía un lector de un periódico, dando palmas con las orejas cuando se enteró de que su destino, a falta de un inviable regreso a su patria, sería España. Pero se le bajó el color el día que vio su propia cara en las portadas de los periódicos. ¿Aquí es donde tengo que pasar desapercibido, hacer vida normal, buscar un trabajo? El País sacó su foto en Internet un rato después de la conferencia de prensa del ministro. El Mundo, enarbolando la bandera de la investigación, apuntó incluso el nombre y el cargo que se le imputa en su ficha. Ya sólo faltan carteles de “Se busca” pegados en las farolas de las ciudades. Pronto sabremos en qué ciudad va a residir, y algún productor de programas de la tarde se hará sus componendas para realizar un documental sobre su nueva vida, con testimonios de vecinos, entrevistas a la familia, datos sobre sus ingresos mensuales y saludo final del protagonista, que, una vez aceptada la imposibilidad del anonimato, a poco encanto que sepa exhibir puede convertirse en estrella mediática y hacerse un hueco en la tropa de Gran Hermano, bailes, tomates y demás.
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora