(Madridpress) ¿Cuándo fue, en los primeros meses de este año que termina? En el programa de televisión en que unos espectadores poco espontáneos interrogan a nuestros gobernantes, una ciudadana le preguntó al presidente Zapatero que para cuándo se iba a acabar este infierno de crisis que primero fue financiera, luego económica y ahora, después incluso de aquella intervención, es por fin social y todo lo que ustedes quieran. Lógicamente a nuestro premier no le interesaba entrar en ese juego de datos, de cifras, de fechas que tiene todas las papeletas de volverse siempre contra quien las difunde. No le interesaba y se resistió desplegando su habitual discurso de circunloquios y palabras que suenan pero no llegan, con esa expresión crispada en la que los labios parecen retorcérsele hacia dentro, los ojos salírsele de las cuencas y los hombros echar a volar más allá de las orejas.
Pero la ciudadana insistió (un aplauso para ella por no arrugarse en el momento de la verdad) y el discurso vacío no dio para más, con lo que el presidente acabó cometiendo el error de entrar en el territorio movedizo y traicionero de las fechas. Si no recordamos mal, antes de que terminara 2009 ya estaríamos en un escenario diferente, la tendencia se habría invertido, veríamos signos suficientemente positivos como para afirmar sin ninguna duda que la ansiada recuperación estaba en marcha. Hoy confirmamos que se equivocó, pero es que ya entonces sabíamos que dijera lo que dijera iba a equivocarse. De ahí su error. Si hubiera sido del todo honesto habría contestado a la ciudadana que no tenía la menor idea de cuándo mejoraríamos, que ni podía imaginarse lo que iba a pasar el mes siguiente, ¡como para meterse en elucubraciones a medio plazo! Pero en política no impera la honestidad, lo saben ellos y lo sabemos nosotros, sino la manipulación y el sálvese quien pueda. La única excusa a aquel error podríamos encontrarla en la necesidad que sienten los ciudadanos de recibir mensajes positivos de nuestros gobernantes, aunque sea a base de mentiras. ¿Pero alguien conoce a otro político relevante que haya metido tantas veces la pata? Dijo aquello del terrorismo en su primera legislatura, que lo de eta se iba a terminar, que lo sabía él de muy buena tinta, que lo que pasaba era que los anteriores no se lo habían sabido montar. Y entonces vinieron más bombazos y más muertos (vaya por delante que el único culpable del terrorismo es el terrorista).
Hoy, en la rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros del año, ha afirmado que en materia de terrorismo estamos mejor que hace un año, y que dentro de un año estaremos aún mejor. ¡Que espabilen los escoltas porque el panorama se pone feo! También ha dicho que la recuperación se iniciará este año que entra, y para hacer más inverosímil su vaticinio se ha aventurado a dar datos: antes de que acabe 2010 la economía española volverá a crear empleo neto. Esto es mucho decir, pero lo dice, quizá con la esperanza de que cuando termine el próximo curso no recordemos sus augurios. Muchos estaríamos más tranquilos si se limitara a cerrar la boca.
Viernes, 17 de febrero
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