(Madridpress) Para hacer algo bien, salvo raras y envidiables excepciones, hay que hacerlo muchas veces. Un albañil no pone los ladrillos bien el primer día, ni la primera semana ni el primer año; un conductor no se maneja con soltura por las calles de la ciudad recién obtenido el permiso; un piloto no aterriza con suavidad en sus primeras cien horas de vuelo; un amante no se satisface ni a sí mismo en el primer revolcón. Lo mismo pasa en el cine y en la literatura. El diario personal de un niño de doce años –si es que hay un niño de esa edad que lo escribe- no pasa de enternecernos, pero cuando acumula ya varios cuadernos en el cajón empieza a ser carne de editor. José Manuel Benítez Ariza escribe bien porque escribe mucho. Da la impresión de que nació escribiendo y de que ha escrito durante toda su vida. Y a veces se suelta con ingeniosidades de currante, porque suele ser en la cantidad donde se encuentra, como pepitas de oro, la calidad. ¿Fue Picasso quien lo dijo?: la inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando.
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora