(Madridpress) Que Madrid, en la actualidad, es una ciudad excelente para organizar unos Juegos Olímpicos no lo ha puesto en duda nadie, ni siquiera los que ahora se lamentan del gasto y el esfuerzo realizados por el Ayuntamiento en los últimos meses. Tras la noticia de la derrota se oyen voces cargadas de razón: ya te lo decía yo, estaba claro, lo veía hasta un niño de pecho que no teníamos ninguna posibilidad. Pero el argumento contra nuestra candidatura no era de idoneidad sino de oportunidad. Sencillamente, no era el momento.
Se habla de una regla no escrita sobre la necesidad de alternancia entre continentes. No parece una regla muy lógica ni muy equitativa si hay continentes que se quedan sistemáticamente fuera de esta rotación. Pero el caso es que la alternancia, aunque sea siempre entre los mismos, se viene cumpliendo. Esta norma seguirá vigente justo hasta el año en que deje de cumplirse, es de cajón. Y cuando deje de cumplirse encontraremos una explicación muy razonable para la ruptura, también será de cajón. Esta ruptura podría haberse producido en Copenhague 2009 a poco que lo pensemos. Madrid pasó por encima de Tokio y Chicago, ciudades potentes de países líderes que además se acomodaban perfectamente a la dichosa regla. En esos dos primeros cortes parece que los miembros del COI no atendieron a la alternancia. Para el desempate último los votantes, en su voto individual que atiende a criterios propios, se vieron obligados a decidir entre una candidata que cumple la regla pero que presenta una serie de factores en contra, y otra que no la cumple pero que de tan preparada y tan entusiasta podríamos llamar olímpica. Los factores en contra de Río de Janeiro no eran despreciables: peligrosidad de la urbe, caos circulatorio, nivel de desarrollo discutible, excesiva distancia de la villa olímpica a la ciudad, porcentaje de instalaciones terminadas muy bajo. Si se hubiera producido la ruptura de la norma no escrita de la alternancia, estos factores habrían sido más que suficientes para explicarla, y los que ahora se lamentan cambiarían el ya te lo dije por un estaba claro que éste era el momento adecuado.
El caso es que se ha cumplido esa norma fantasma y que Madrid, aun siendo todo lo olímpica que es, no albergará esos Juegos. ¿Presentarse a 2020? Bueno, pues sí. No es obligado, ni su consecución será, probablemente, tan benigna como lo habría sido ahora, pero siempre tendrá efectos positivos y no hay razón para echarse atrás. Nuestro pesimismo podría hacernos dudar cuando oímos que París y Roma se presentarán a la próxima, pero entonces vale lo anterior, eso de que Madrid es quizá una de las ciudades mejor preparadas para celebrar unos Juegos Olímpicos. Ya les gustaría a París, Roma y las demás interesadas que Madrid no se presente. Además, ahora ya existe una norma no escrita que dice que una candidata que es perfecta para albergar unos Juegos, que cumple con la dichosa alternancia y que se presenta por tercera vez consecutiva, será designada sede olímpica sin discusión.
Viernes, 17 de febrero
Ángel Sáez García
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio