Señal buena, señal mala
01.05.09 @ 08:02:02. Archivado en Costumbres
(Madridpress) Leemos los periódicos con la esperanza de encontrar señales que nos anuncien el milagro de la recuperación económica para quedarnos tranquilos. Esto de la crisis, para algunos, tiene más efecto psicológico que real porque en sus bolsillos sigue habiendo los mismos duros que antes, pero la visión de locales cerrados con carteles desesperados de se vende o alquila y la interminable lista de parados de la que cualquier día podrían formar parte les hace sentirse a la altura de los mendigos de Calcuta.
Leemos que la economía estadounidense cierra su peor semestre desde 1958 y empezamos a vaticinar, dado que continuamos inmersos en la espiral de exterminio y destrucción, que cuando se compute el año entero la estadística les acercará a los tiempos del 29 y la Gran Depresión. Nos vemos traficando con whiskie irlandés y pasándonos cigarrillos a escondidas en la oscuridad de un local clandestino.
Pero si Renault contrata 450 temporales y recupera el turno de noche ante la expectativa de ventas del nuevo Megane la cosa no puede ir tan mal. De momento parece que la industrial francesa aparca el ERE anunciado el pasado enero. Esto marcha, y si la gente se sigue animando igual hasta nos compramos un Megane.
El anuncio de que Aguirre suprime una consejería, la cuarta en lo que va de crisis, suena un tanto apocalíptica. Suponemos que en Madrid no van a desaparecer súbitamente los deportes, el turismo y la cultura, pero ya tenemos la sensación de que en las duchas del pabellón el agua bajará tibia y que el bibliobús del barrio llegará dos semanas tarde y con los estantes medio vacíos. Las competencias se adjudican a otras carteras y al Consejero en cuestión se le despacha hacia horizontes lejanos. Estas son medidas de austeridad similares a las que toma una empresa para afrontar una nueva etapa, medidas destinadas a mejorar la eficiencia interna y fortalecerse de cara a los buenos tiempos, que no son los actuales.
Por otro lado algunos analistas estadounidenses próximos a la presidencia dejan caer que el desplome económico, su desplome económico, podría estar alcanzando su mínimo por estas fechas, mientras que el grupo de países más ricos del planeta comentan de medio lado que la situación se va estabilizando y que antes de que termine el año empezaremos a remontar. Nuestro presidente no sabe nada de esto, pero ha leído la prensa, ha preguntado a sus gurús y se ha apuntado al carro de los optimistas. Con fundamento o no, los más ávidos de señales positivas lo agradecen.
Seguimos leyendo señales, una buena y una mala, y no sabemos a qué atenernos. El Santander prevé finalizar el año con los mismos beneficios que en 2008, Prisa cierra las tiendas Crisol, continúan formándose colas para ser atendidos por un vendedor de Audi, los carniceros dejan de regalar perejil con los filetes, sigue habiendo carniceros…
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Alan Ferreiro
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