(Madridpress) Hace unos días un columnista de ABC, cuyo nombre no recuerdo, incluyó en su artículo la palabra preveer en dos o tres ocasiones. No me atrevo a decir que la palabra preveer no existe en español, ya que las palabras existen en la medida en que se usan, y cuanto más en boca están de los hablantes más participan del idioma. Lo que sí es seguro es que el Diccionario de la Lengua Española no la recoge, lo cual, ya lo dicen los mismos académicos, no debe ser tomado como dogma de fe. Sí incluye los términos proveer y prever, con una sola e después de la uve. Por el texto del artículo se adivina que el sentido del término es este segundo, el de conjeturar sobre lo venidero.
(Madridpress) A mediados de abril nos anunciaron con no poco ruido el acuerdo entre el Ministerio de Fomento y la Comunidad de Madrid para llevar a cabo las obras que completen el anillo de la M-50 en su parte norte. Un anuncio así, con la que estaba (y está) cayendo, era como superponer la figura colorida y luminosa de Marilyn Monroe sobre las imágenes de una Berlín destruida en Alemania año cero. Todo eran entonces parabienes, se invertirían equis millones, se emplearía a muchos trabajadores en paro, se respetaría el entorno al máximo y además los ciudadanos tendríamos a nuestra disposición una infraestructura útil y descongestionadota que nos ahorraría muchas horas y muchos euros al año. La foto de Blanco y Aguirre sonriendo no podía ser más festiva, dos amigos cómplices, adelantados a los suyos, éstos sí que trabajan bien y no los otros.
(Madridpress) Con anuncio es una de esas novelas que, una vez leídas, no dudamos en clasificar como paradigma de su género. A lo largo de sus páginas encontramos todos los elementos básicos que esperamos en la novela policiaca (no tenemos un cadáver en la primera página, sino algo aún más prometedor: la llamada de atención para que esperemos uno) actualizados a nuestros días y dentro de un contexto peculiar que no habíamos conocido hasta el inicio de la serie. Se trata de la moderna y cosmopolita ciudad de Francfort en la que se desenvuelve la comisaria medio española Weber-Tejedor.
(Madridpress) Me preguntan por los mejores libros de la historia, los imprescindibles, los que te llevarías a una isla desierta, los que no pueden faltar en la vitrina del estudio, lo típico. Pocos son los que preguntan, con un poco más de sensibilidad, por los que más te han gustado. Todos lo hemos hecho alguna vez, hemos leído listas de títulos para saber cuáles nos estamos dejando y reparar el imperdonable error. Si esa lista proviene de una personalidad importante, no hace falta ni que sea escritor, más visos tiene de aparecerse como un canon oficial y de ser seguido por todos los aprendices de sabios que han dado con ella.
(Madridpress) A los políticos, y en especial a los gobernantes, los elegimos para que nos presten unos servicios: orientar la política económica, regular el funcionamiento de la policía y el ejército, articular mecanismos de protección ante posibles desastres, configurar la ordenación urbanística del territorio, controlar la acción del gobierno y un largo etcétera que suele coincidir con los servicios que prestan políticos y gobernantes en el resto del mundo. A cambio de estos servicios les pagamos un sueldo, normalmente bastante bueno, muy superior a la media nacional.
(Madridpress) Un año más, un poco antes del turrón, la película de Woody Allen. Y un año más, más cerca aún del turrón, el aluvión de críticas dispares, a favor y en contra, extremas, apasionadas. Uno lee varias opiniones de los que la han visto y cree estar ante críticas de películas diferentes. Desde el nunca falla o el es un seguro de vida, hasta el se repite como un yoyó y le faltan ideas desde Annie Hall. Y da la impresión de que todas las opiniones son falsas, exageradas de manera inconsciente o deliberada. Porque ante personajes o artistas tan notorios como éste se encarecen los sentimientos, igual que con los dictadores, los futbolistas de raza o el Papa.
(Madridpress) En la tertulia del Fundador no se pierde el buen humor cuando se habla de asuntos sesudos, ni siquiera en estas horas tan bajas. Se leen los periódicos y se comentan las portadas de unos y otros, las ladinas intenciones de los editoriales, las evoluciones financieras del país, hasta los acontecimientos deportivos. Hoy el tema del día era el editorial de El Mundo: “Europa necesita un líder con el que identificarse”.
-Pues yo quiero hablar del Alcorconazo.
-Tú calla, que sabemos que eres del Atleti.
(Madridpress) Leemos en un viejo periódico que Ryoki Inoué ha escrito unas mil cien novelas en los últimos veinte años. Inoué es un japonés afincado en Brasil que dejó la medicina por cansancio e inició la carrera literaria con entusiasmo. Por lo visto, para no dar sensación de excesivo acaparamiento utiliza medio centenar de seudónimos. Los hay que nos cuesta cerrar una página cada jornada, y este hombre ha llegado a terminar tres novelas en un solo día. Para no sentirnos acomplejados, nosotros los improductivos, podríamos excusarnos por el asunto de la calidad: con semejante producción es imposible detenerse a leer el párrafo anterior para asegurarse de que la narración tiene coherencia. Pero no voy a hacerlo. Puede ser que el japonés escriba en corto, repitiendo esquemas y personajes, incurriendo en eso que la crónica llama publicaciones baratas. Pero escribe.
(Madridpress) Quentin Tarantino ha vuelto a hacerlo: para lo bueno y para lo malo, se ha divertido haciendo una película, seguramente más que el público que ahora la aclama. Se nota en la parsimonia con la que se recrea con algunas situaciones, la violencia escogida, los giros inesperados trampeando con la Historia. De esta forma, consigue que aquellos aspectos que para otros serían defectos merecedores de las peores críticas se transformen en virtudes aplaudidas y comentadas incluso por los menos cinéfilos.
(Madridpress) Las noticias sobre la crisis y sus derivados siguen ocupando los espacios principales de los medios de comunicación. Algo bueno tenía que tener la recesión, al menos para los periodistas y editores. También para los lectores, que es lo primero que buscan cuando abren el periódico para ver por dónde soplan los vientos. De este modo, con el referente del IPC, el paro y las previsiones, su lectura es más ordenada.
(Madridpress) Para hacer algo bien, salvo raras y envidiables excepciones, hay que hacerlo muchas veces. Un albañil no pone los ladrillos bien el primer día, ni la primera semana ni el primer año; un conductor no se maneja con soltura por las calles de la ciudad recién obtenido el permiso; un piloto no aterriza con suavidad en sus primeras cien horas de vuelo; un amante no se satisface ni a sí mismo en el primer revolcón. Lo mismo pasa en el cine y en la literatura. El diario personal de un niño de doce años –si es que hay un niño de esa edad que lo escribe- no pasa de enternecernos, pero cuando acumula ya varios cuadernos en el cajón empieza a ser carne de editor. José Manuel Benítez Ariza escribe bien porque escribe mucho. Da la impresión de que nació escribiendo y de que ha escrito durante toda su vida. Y a veces se suelta con ingeniosidades de currante, porque suele ser en la cantidad donde se encuentra, como pepitas de oro, la calidad. ¿Fue Picasso quien lo dijo?: la inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando.
(Madridpress) Que Madrid, en la actualidad, es una ciudad excelente para organizar unos Juegos Olímpicos no lo ha puesto en duda nadie, ni siquiera los que ahora se lamentan del gasto y el esfuerzo realizados por el Ayuntamiento en los últimos meses. Tras la noticia de la derrota se oyen voces cargadas de razón: ya te lo decía yo, estaba claro, lo veía hasta un niño de pecho que no teníamos ninguna posibilidad. Pero el argumento contra nuestra candidatura no era de idoneidad sino de oportunidad. Sencillamente, no era el momento.
(Madridpress) La participación popular en el Día de la Corazonada nos habla con claridad meridiana de la disposición de esta ciudad para albergar la cita olímpica de 2016. La organización de la jornada dice que asistieron cerca del medio millón de personas, y esto no es como en las manifestaciones políticas, que para unos son dos millones y para otros cincuenta mil. Aquí no hay duda, dicen que cerca de medio millón y nos lo creemos. No porque los hayamos contado, que no hace falta, sino porque quien estuviera presente en el evento se dio cuenta de que, David Bisbal aparte, hay un sentimiento general en la ciudad a favor de estos Juegos que no se puede medir contando cabezas.
(Madridpress) Hay comedias y hay películas de risa. Entre estas últimas están, según gustos, Aterriza como puedas, La vida de Brian y algunas otras. Películas que son algo más que comedias porque además de pintarnos aspectos amables de la realidad -personajes simpáticos, muertes intrascendentes, carreras alocadas con accidentes de mentira- te provocan que sueltes la carcajada. El género de la risa es extremadamente complicado porque la risa es algo muy personal, más que el miedo o la excitación. Lo que le excita a uno suele excitar a muchos, y algo parecido ocurre con el terror, pero puedes desternillarte de risa contemplando a Peter Sellers en la primera escena de El guateque mientras los que están a tu lado permanecen indiferentes. La frontera entre la comedia y la película de risa la pone el estado de ánimo del espectador, pero lo difícil para el cineasta es crear el material necesario para que un solo espectador se ría.
(Madridpress) Estos días los madrileños recibimos un envío certificado de nuestros gobernantes que nos deja helados. Que se nos haya avisado con antelación para que nadie se llame a engaño tampoco nos calienta. Dice la carta que el Ayuntamiento de Madrid deja de prestar de forma gratuita la gestión de residuos urbanos. ¿Gratuita? Nos quedamos helados no sólo porque vamos a tener que pagar otra cuota más sino por las formas. ¿De dónde salía hasta ahora el dinero que se destina comprar los camiones, pagar a los empleados, etcétera? De los impuestos que pagan los ciudadanos, los mismos que sirven para mantener los parques limpios o adecentar unas aceras. No hay ninguna gratuidad a la vista. No se nos ha hecho un favor hasta hoy ni debemos estar agradecidos por ello ni acudir ahora al pago con la sonrisa puesta.
(Madridpress) Sobre el gordo y el flaco se ha dicho de todo, hasta que eran pareja sentimental. Los comentarios debían fundarse en que con tanto roce lo raro sería que no sintieran una atracción irresistible el uno por el otro. Lo que parece claro es que no importaba lo más mínimo. Las lenguas se disparan, más que otra cosa, porque son ociosas y no distinguen el bien y el mal. De muchas parejas de cine o de baile o de canto se dice lo mismo. Se dijo de Bogart y Bacall y era verdad, se dijo de Warren Beatty con casi todas sus parejas de cine y quién sabe con cuántas resultó cierto, pero también de tantos otros que importa poco la nómina. Cualquier día lo dicen también de Pimpinela. ¿Por qué nunca se insinuó lo más mínimo sobre Tip y Coll? Algunos se enfadaron cuando supieron que Ginger Rogers no tenía nada que hacer con el intocable Fred Astaire.
(Madridpress) Madrid se desangra en verano. Por las patas de araña nacionales escapan millones de litros de combustible y proyectos de chatarra para abandonar una ciudad que queda anémica de bacilos, de energías y de todo. Capital del dolor, decían entonces. Capital del exilio, podría haberse dicho y podría decirse ahora, de un exilio casi tan obligado como el de antes. Hoy si no lees las aventuras de Lisbeth Salander no entras en las conversaciones de café y si en agosto no visitas una playa nudista luego en septiembre te llaman rancio y te excluyen del torneo de mus. No queda otra que desangrarse.
(Madridpress) La recesión ha terminado. Lo proclaman los periódicos y ésta es la mejor prueba de sus estrechas vinculaciones con los responsables de la política de un país. Se dice que los gobernantes y los poderes públicos tienen la obligación de dar mensajes positivos a la población para que ésta, animada por las buenas expectativas, se comporte en el gran mercado como deben comportarse los sujetos de una economía en auge. Quizá por eso se empeñan en mentirnos desde el epicentro de la plaga maligna. En este lado del charco no hemos dejado de engañarnos. Veíamos sol cuando caía un granizo de esos que los viejos dicen que no recordaban desde hace cuarenta años. Y en realidad hace más, porque en Pekín no recuerdan nada peor desde la Segunda Guerra Mundial.
(Madridpress) La vecina del doce está leyendo El obsceno pájaro de la noche en la tumbona. Los chavales corren a su alrededor, pasa un balón a escasos centímetros de su bolso playero, las parejas se refrescan en el agua tibia de la piscina, pero esta mujer va a lo suyo. Nadie diría que yace relajada ni que está de vacaciones. Subraya aquí con el bolígrafo rojo, busca el sentido de una palabra en el grueso diccionario que tiene bajo la sombrilla, anota unas palabras en su cuaderno y completa un esquema a modo de árbol genealógico. Se nota que es lectora consumada, por su aspecto físico y por su implacable concentración.
(Madridpress) La amenidad narrativa es una de las marcas fundamentales de La ternura de los lobos, de Stef Penney, que oscila entre la visión externa de la tercera persona y la más introspectiva de la primera. Se trata de una novela profunda, que se adentra en la psicología de los personajes hasta el punto de que no es necesario que el narrador nos los explique para conocer los motivos de un determinado acto. Pero también cuenta con una trama policiaca que recorre toda la novela y no deja de crecer en intensidad.
(Madridpress) La Moncloa a veces nos parece un gran edificio abandonado que ya sólo sirve como reclamo turístico. La perfección insulsa de sus tejados, la rectitud exacta de sus paramentos, el verde intenso de sus parterres nos recuerdan más al decorado de una película que al foro donde se toman las decisiones más importantes de un estado. Nadie diría que por los pasillos de aquel palacio corren ministros y secretarios en los previos a sus reuniones con el presidente, ni que éste se valga del aire benigno y sereno que airea sus rincones para inspirar sus decretos, ni que en sus salones se celebren Consejos en los que se distribuye aleatoriamente la riqueza de los ciudadanos. Cualquiera diría que las verdaderas decisiones, las que nos tocan el bolsillo, el corazón y los cojones, se toman en el cuarto oscuro y húmedo de un sótano sólo accesible para las ratas y otros animales de alcantarilla.
(Madridpress) El nombre antes del título, dicen los editores cuando tienen en nómina a un premio Nobel o a un personaje de esos que se les conoce y muchos ni saben por qué. Y es que no vende lo mismo Los helechos arborescentes o Los metales nocturnos que Francisco Umbral, célebre incluso entre aquellos que no leen. La prelación tiene que ver, a veces, con las aspiraciones del escritor, pero sabemos que muchos pasan olímpicamente de la cuestión y dejan a su editorial esas cuestiones comerciales que a ellos les quitan tiempo para leer y no les aportan nada.
(Madridpress) Tirando de hemeroteca encontramos que en su día fue noticia el descubrimiento público de que el baloncestista de la NBA John Amaechi era homosexual. A veces es difícil para el periodista saber qué asuntos son merecedores de un espacio en el diario, si una noticia de esas que reparten las agencias goza de la suficiente actualidad y del necesario interés para los lectores. Escoger mal las prioridades puede significar una pérdida de clientes catastrófica para la editorial, optar por un enfoque determinado puede marcar la opinión del público hacia el medio.
(Madridpress) Son las siete y media en el cine Doré. Hoy, en una de esas salas de pantalla mediana, reponen Cuento de invierno, una de Eric Rohmer, aquél de la nouvelle vague que veinte años después de enterrado el movimiento seguía ¿sigue? haciendo películas al estilo nouvelle vague. De eso va el Doré, de programar cintas sin importar las modas, preferentemente antiguas pero con un motivo: “Semana de cine macedonio”, “México fotografiado por Luis Buñuel”, “Muestra de cortometrajes de la Plataforma de Nuevos Realizadores”. Propósitos similares a los del Círculo de Bellas Artes: “Descubre el cine europeo”, “La cámara coreográfica” o “Comedias y proverbios” del propio Rohmer.
(Madridpress) La estructura narrativa es un elemento crucial en la evolución de la cultura moderna, tanto en la novela como en el cine. Se trata de una cuestión formal, un mero recorte de materiales que, sin sufrir ninguna modificación, van de un lugar a otro, un procedimiento lícitamente tramposo que en ocasiones tiene el poder de hacernos llegar el fondo de la cuestión con mayor intensidad, o con una perspectiva diferente de como nos llegaría con una estructura tradicional.
(Madridpress) Asistir a la proyección de Tener y no tener en pantalla grande constituye un privilegio que algunos ya no esperábamos disfrutar. Una especie de segunda oportunidad, un revival de los años cuarenta. Por eso en la exigua cola para sacar la entrada nos sentimos transportados, personajes nostálgicos de un Regreso al pasado, hasta los árboles y las uñas pintadas de la taquillera son en blanco y negro, y la experiencia cinematográfica comienza antes de entrar en la sala.
(Madridpress) El ser humano es extraordinario. A saber si para lo bueno o para lo malo. De momento somos capaces de predecir el nacimiento de una estrella dentro de 200.000 años a causa de la unión de dos nubes de gas. Esto tendrá su explicación científica, pero a algunos nos suena a convenio espacial para formar partido, pacto político de dos nebulosas sin patria para ejercer su dominio e iluminar el cosmos. Lo extraordinario es que seamos capaces de predecir lo que ocurrirá en un tiempo en que todos estaremos consumidos por unos gusanos que tampoco existirán, cuando seguramente la especie se habrá extinguido y el planeta sea un punto perdido e inhabitable de la creación.
(Madridpress) Los ciudadanos de un Estado, de éste al menos, podemos estar tranquilos porque gozamos del derecho a salir libremente del país, de no ser condenados si no es tras un juicio con las debidas garantías, de recurrir una sentencia que consideremos injusta, de iniciar la actividad empresarial que mejor nos parezca. Según nuestras propias leyes, somos beneficiarios de una serie de derechos que nos protegen de abusos y arbitrariedades procedentes tanto de los poderes públicos como de entidades privadas.
(Madridpress) La campaña electoral es el periodo de la legislatura en que mejor podemos observar los modos de conducirse y la capacidad de trabajo de los políticos. Por el tiempo que dedican a cada asunto que tratan en las entrevistas o en los debates sabremos con cuánto ahínco incidirán para resolver unos u otros asuntos que nos preocupan a los ciudadanos. El de un lado dice que el del otro lado no para de criticar y que no hace nada constructivo por nuestro país; no aporta ninguna idea de aquello que sería constructivo, pero denuncia al incapaz. Éste dirá que sin la colaboración de aquél no hay nada que hacer y que puestos a no hacer nada el que ahora le critica fue el primero en empezar cuando tuvo oportunidad de resolver los mismos problemas de que ahora se lamenta. La discusión se aviva porque si entramos en descalificaciones el uno se acuerda de unas palabras que pronunció el otro en un asunto delicado y que ahora calla porque se le puede volver en contra. Como dijo Serrat: a ver quién es el que la tiene más grande.
(Madridpress) Luis Lois es un mercenario. Como Chacal en la película y en el libro de Forsyth, como el tal Carlos que no era personaje de ficción sino un verdadero Chacal. Es un mercenario y algo más. Un terrorista para los unos, un contraterrorista para los otros. Lo contrario, dicen, de los suicidas musulmanes. Tras lo atentados de Nueva York y Madrid los estómagos del mundo occidental hierven, pero no es elegante tomar la justicia por la mano ni bombardear Afganistán hasta liquidar al maligno que se esconde entre sus poblados.
(Madridpress) Cada poco aparece un libro, un artículo, un programa de radio o televisión en el que se recita una lista de las mejores películas de todos los tiempos. Es algo recurrente a lo que ya nos vamos acostumbrando. También ocurre con los libros, con el teatro, con la música o con los mayores monumentos repartidos por el mundo. Pero las más habituales, o las que más se dejan ver (o las que más vemos los aficionados) son las dedicadas al cine. Y en esas listas siempre aparecen, o casi siempre, títulos clásicos e inevitables como Casablanca, Ciudadano Kane, Sólo ante el peligro, Los cuatrocientos golpes, Un americano en París, Psicosis; y a veces también El ángel azul, La gran ilusión, El padrino, Taxi driver.
(Madridpress) El alcalde de Madrid sabe que algunos ciudadanos pasan olímpicamente del sueño olímpico y que no se sienten identificados con esta lucha titánica a causa de la cual el regidor pasea por medio mundo un proyecto de sede mundial del deporte para 2016. Muchos de esos ciudadanos odian el deporte y sobre todo el movimiento mediático que existe sobre el deporte y sobre los deportistas, convertidos en héroes nacionales con mayor popularidad que el Cid o que Benito Pérez Galdós. Además, se temen que los fastos previos a la cita, más la inauguración, desarrollo y clausura, con el despliegue de seguridad que ello exige, calles cortadas, limitaciones horarias y demás conviertan a la urbe y a sus moradores en esclavos del acontecimiento.
(Madridpress) Leemos los periódicos con la esperanza de encontrar señales que nos anuncien el milagro de la recuperación económica para quedarnos tranquilos. Esto de la crisis, para algunos, tiene más efecto psicológico que real porque en sus bolsillos sigue habiendo los mismos duros que antes, pero la visión de locales cerrados con carteles desesperados de se vende o alquila y la interminable lista de parados de la que cualquier día podrían formar parte les hace sentirse a la altura de los mendigos de Calcuta.
(Madridpress) Un señor introduce una hoja en la Underwood y se pone a escribir sin un guión previo, sin una estructura facilitadora que lo oriente ni un argumento que seguir. Sólo escribe. Tiene un cigarrillo entre los dedos, un paquete de Camel sobre la mesa, seguramente un whisky con hielo o un Santa Teresa que ya ha rellenado varias veces. En la habitación hay una luz tenue, más atenuada aún por las nubes de humo que a cada pausa salen de sus pulmones, de forma que se crea una atmósfera muy similar a la de algunas películas. Es de noche, madrugada, y por la ventana llegan, a cuentagotas, ruidos de coches lejanos que no escucha y se ven las farolas que con sus destellos amarillos puntean la noche de Madrid.
(Madridpress) Una pantalla en negro anuncia la nueva huelga de los trabajadores de Telemadrid. El rótulo en blanco que pasa pegado a la base explicando el asunto no hace más que estropear la magnífica metáfora de la oscuridad absoluta. Algo pasa en RTVM, y no en las demás cadenas, para que la plantilla desenchufe las cámaras en demanda –entre otras cosas- de dos días de permiso por asuntos propios.
(Madridpress) El año pasado unas cuantas caras conocidas empezaron a levantar la ceja, a poner el dedo sobre el ojo en forma de ceja picuda como si imitaran a algún alienígena salido de una película de ciencia ficción. Entonces nos parecía asombroso, cómico a veces -si no fuera porque nos temíamos lo peor-, incluso difícil de explicar. Después de la remodelación de gobierno lo tenemos más claro. El resultado de aquello es que hoy tenemos nueva ministra de Cultura, para lo bueno y para lo malo. Y no es cuestión de poner en duda la capacidad de González Sinde cuando todavía no acaba de salir de su primer Consejo de Ministros. Pero ahí está la relación causa efecto propia de regímenes feudales o caciquiles.
(Madridpress) Soñé que era padre por primera vez. Nada traumático, lo natural a cierta edad, no importaba si buscado o debido al azar, prescindiendo del miedo a la paternidad. Sentí que aquella criatura, como suele decirse, era lo más valioso que tenía, que jamás tuve y que jamás tendré. Más importante que cualquier otra cosa en el mundo, la criatura estaba más allá de toda posesión.
(Madridpress) Esta es mi actualidad, dejadme un poco, rogaba González Ruano en uno de sus artículos memorables. Y lo escribía porque no podía hacer otra cosa que escribir todos los días un artículo de nueve a once, con su café, sus cigarrillos y su ejemplar de prensa. Su actualidad era cosa de nada, que llovía, que se mojaba por dentro y eso, y en aquella ocasión histórica lo decía como si normalmente escribiera de cosas mucho más urgentes y de portada del periódico, cuando sabemos que no era lo suyo, o no era lo mejor suyo.
(Madridpress) Un suicidio en la prensa. Un titular y unas líneas, reflejo necesariamente imperfecto, casi falso, de lo ocurrido, de lo que debe de haber ocurrido. El suicida ante su propio destino, dueño por una vez de su vida, como dueño de toda la creación, el acto supremo de un ser que no encuentra ya otra emoción posible. Cuánta soledad se adivina en ese instante, cuánto alejamiento, y a la vez cuánta euforia y cuánto poder. Llegada la hora crítica el suicida ya no se pregunta nada, ya todo es certeza. En el espacio de nadie entre la vida y la muerte –así se adivina- no hay lugar para las preguntas de los vivos. Ya sólo cabe el salto.
(Madridpress) Excelente pero durísima, decía Sánchez Dragó en su blog. Yo suprimiría el pero. Es su crudeza lo que la hace tan absorbente y desde ese punto de vista la crudeza se convierte en virtud. No es que el cine tenga que ser duro para que resulte apetecible, no es que tenga que inducirnos al vómito o al suicidio, pero sí requiere de cierta violencia visual, de ideas o de diálogos –en forma de terror, de excitación, de risa- capaz de superar la mediocridad emocional en la que solemos vivir. Sin esa violencia en pantalla nos aburrimos, no encontramos nada que nos supere, nada mejor que nuestras vidas, y acabamos calificando la cinta de insulsa, ramplona o sencillamente mala.
(Madridpress) La crisis nos coge a todos desprevenidos porque no queremos enterarnos de que los tiempos buenos se acabaron. Por mucho que en los meses previos los analistas más sesudos nos advirtieran de lo que se venía encima, nadie, ni particulares ni instituciones públicas, quiso pertrecharse con el mono de currar. Por mucho que hoy mismo nos aseguren que naufragamos en uno de los peores cracks financieros de la historia aún no nos explicamos por qué fulanito se ha quedado en el paro. Mañana, cuando se anuncie la caída de un banco o el nuevo dato de desempleo, volveremos a sorprendernos. Avisados estamos de la sorpresa que viene.
(Madridpress) Los políticos de uno y otro lado, los medios de comunicación y otros interesados ya han conseguido una dimisión. Buen trabajo, se lo merecía, etcétera. Y ahora qué. Cuando las cosas no funcionan lo primero que se pide es la renuncia al cargo, y como no hay legislatura apacible las peticiones a modo de exigencia abarcan todo el ejecutivo, incluidos Cultura e Igualdad. Lo normal es que no dimita nadie, y de eso también nos quejamos. En una nación seria lo primero es la dimisión, pero en este país de cachondeo…
(Madridpress) Estados Unidos es un gigante acosado que trata de detener las incontables piedras que desde todos los flancos le lanzan incontables davides con sus hondas. La guerra interminable de Irak, el foco virulento de Afganistán, el chantaje nuclear de Corea de Norte, la permanente amenaza iraní, la expulsión amable del embajador estadounidense en Ecuador, el conflicto irresoluble de Palestina. En todas partes cuecen habas, y parece como si el imperio yanqui fuera el gran cocinero que corre de un perol a otro a remover la salsa para que no se eche a perder. Un buen día los periódicos lanzaron un titular del tipo: “Washington se va al Sahara,” en el sentido de que empezaba a prestar más atención a una región del planeta en donde podrían desarrollarse nuevos terrorismos y de la que, quizá también, podría obtener los recursos energéticos que les quieren negar en otros lugares. No es un conflicto nuevo, ni mucho menos, pero ahora el enviado de la ONU viaja a la zona para tomar contacto con las partes implicadas como si las tortas empezasen a repartirse ahora.
(Madridpress) Se suponía que con la crisis las cadenas de televisión iban a insertar menos publicidad en los descansos de las películas. Las empresas deben reajustar los gastos a la nueva realidad del mercado, que parece hacerse más pequeño, y muchas optan, entre otras cosas, por reducir sus inversiones publicitarias. A menos anunciantes, menos anuncios, pero también menos ingresos de las cadenas y por tanto menor calidad en sus programas y en la selección de películas. Pero esto último se puede sobrellevar muy bien si pensamos que la calidad del arte es subjetiva, y además añadimos que la película en cuestión, la que sea, la veremos, si no de un tirón, con pausas razonables en las que uno ya no puede aprovechar para darse una ducha, recoger la colada, escribir un par de cartas y actualizar Windows.
(Madridpress) La noticia de la próxima publicación de los manuscritos personales e inéditos de Cortázar afila el colmillo de sus incondicionales. Pero ¿qué diría Cortazar? Nada bueno, a juzgar por la información que se nos da sobre su intención con respecto a esos papeles, que no era otra sino quemarlos. Lo primero que nos preguntamos es qué contendrían esos papeles (lo sabremos pronto) para que su autor quisiera deshacerse de ellos, y lo segundo es cómo haremos para que los nuestros, los que no queremos destruir en vida porque son parte importante de nuestro patrimonio pero querríamos que vinieran con nosotros al olvido, no sean objeto de estudio como un mono en el zoo.
(Madridpress) “Las mujeres no somos violentas como los hombres. ¡Sólo eso puede explicar que no los matemos!”, dijo una vez Rickie Lee Jones en una entrevista. La sentencia bien podría quedar en los anales de aforismos que circulan por los libros y por internet, donde nunca faltan frases atribuidas a Oscar Wilde, Groucho Marx o Jean Paul Sartre.
(Madridpress) Así es como tituló hace ya más de cuatro años José Saramago su por entonces último invento novelístico para referirse a una suerte de rebelión que muchos, quizá demasiados, nos hemos planteado alguna vez. No votar en las elecciones al parlamente. O votar en blanco, que no es lo mismo pero es igual, porque si bien al introducir una papeleta vacía estamos ejerciendo el derecho y el deber de votar lo que en realidad se está poniendo de manifiesto es que no confiamos en ninguna formación política.
(Madridpress) Una visita casual al colegio público de Los Jarales, en el municipio madrileño de Las Rozas, me ha hecho pensar otra vez en el asunto de la educación, la lectura y los hábitos lectores de niños y adultos. Se habla mucho y mal sobre nuestros hábitos lectores, sobre la escasa importancia que se da en nuestra educación a la lectura y a la costumbre de leer. El asunto da para largas y documentadas censuras en periódicos y revistas especializadas con entradas como “los datos cantan” o “no hay más que oírles hablar.” Además están los datos de ventas de libros, que este año se ven sensiblemente reducidos con respecto al ejercicio anterior (lo cual podría deberse a la crisis económica que todo lo impregna, pero a los detractores de lo presente les sirve igualmente como arma arrojadiza).
(Madridpress) El ciudadano había dado por válido el anuncio leído en uno de los autobuses que transitan por Barcelona con el eslogan “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida”. No sabía quién había decidido gastarse unos miles de euros en la campaña publicitaria, pero si lo había hecho por algo sería. Nadie se gasta tanto dinero para comunicar incoherencias. Vale, se dijo, esto es lo que yo sospechaba. Cada vez que miro al cielo pidiendo algo bueno para alguien se me queda cara de tonto porque nadie me contesta y luego ocurre justo lo contrario de lo solicitado. Además, si existiera ¿no sería uno mismo para todos? ¿Qué sentido tiene que el dios de este lado del mundo tenga barba blanca y se divida en tres personalidades mientras que el del otro lado sea de piedra negra con la cabeza lisa como un bebé? No, definitivamente no existe, concluyó.
(Madridpress) Esta mañana, en la tienda de prensa, el vendedor se ha vuelto a mirar el culo de una clienta cuando se marchaba con el periódico recién comprado. El vendedor es un tipo alto, ancho, de unos cincuenta años, con el pecho hinchado como de fumador crónico. Respira en voz muy alta, y cuando te cobra esboza una mueca que igualmente puede interpretarse como sonrisa afectuosa y como sentencia de muerte, no vuelvas por aquí si sabes lo que te conviene, a ver si me entiendes. Ah, y mira los culos sin disimulos. ¿Por qué me lo imagino con un palillo en la boca si nunca he visto uno entre sus dientes ni rondando por el mostrador? Un palillo en la boca le iría bien, no estropearía su tipo de personaje en absoluto, igual que no nos chocaría lo más mínimo ver a Silvio Berlusconi vistiendo botines años veinte, traje oscuro de rayas verticales y sombrero negro, seguido de dos matones con metralleta.
Martes, 29 de mayo
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora