Sin luz
21.11.08 @ 08:11:36. Archivado en Costumbres
(Madridpress) No siempre nos damos cuenta del inmenso beneficio que supone contar con suministro de energía eléctrica en nuestras casas. Presionamos un solo botón, un botón que se puede manejar con el más básico coeficiente intelectual, y un aparato se pone en marcha para hacernos la vida más fácil. Casi todos nuestros actos en la actualidad requieren el impulso de esa energía que nos envían las diversas compañías que se dedican al asunto.
No se trata de cantar loas a Iberdrola, Unión Fenosa y demás. Sus buenos dineros se sacan por un negocio que nació como necesidad básica del pueblo gracias al concurso del erario público. Pero hay que reconocer que sorprende lo que nos ofrecen. Un paseo nocturno por la ciudad nos da la idea de todo lo que soportan, hasta el punto de que si se cortase el chorro ese hormiguero de gentes, tráfico y edificios se colapsaría sin remedio.
Pero tampoco hay que salir de casa para darse cuenta de esto. Si un día por error nos cortan el cable, de repente nuestras posibilidades se reducen de manera alarmante, especialmente en otoño o invierno, cuando los días se acaban antes de que hayamos podido disfrutar de un mínimo de ocio. A las seis ya no se puede leer, lo cual nos empobrece desde el primer instante. No funciona el ordenador, con la de cosas que nos resuelve y la capacidad casi ilimitada que tiene de entretenernos. Los que tocan un instrumento musical dependiente de la red carecen del consuelo al que estaban acostumbrados de una melodía que nos transporte a un mundo iluminado. Si teníamos un lavavajillas a medio llenar, ahora debemos lavar todo a mano; pero a oscuras, o a la tenue y tremolante luz de las velas, por lo que no podremos asegurar que al día siguiente no comeremos el filete sobre los restos de grasa de la cena anterior. No podremos comunicarnos con el exterior porque tampoco el teléfono funciona, toda vez que en la actualidad la mayoría de los auriculares son inalámbricos y éstos requieren de una conexión permanente a la red. Por supuesto, ni hablar de televisión lo cual podría considerarse un alivio para nuestra mente si no fuera porque en un momento de tanta miseria necesitamos como el comer un entretenimiento por burdo que sea. Lo mismo podríamos decir de la radio o el equipo de música. Y si, como es tan frecuente, nuestra cocina cuenta con una moderna vitro cerámica entonces deberemos renunciar a comer caliente.
Todo esto podría parecer descabellado, pero nos puede pasar con un simple corte de suministro, y entonces empezaremos a apreciar las excelencias de gozar de una instalación eléctrica fiable. Si uno anda de mudanzas y tiene que dar de baja el suministro de la luz es conveniente que se asegure de que no van a llevarla a cabo antes de tiempo. Pero tampoco esto es fácil porque luego el técnico aparece cuando se le antoja y, sin previo aviso, se lleva el contador y corta el cable. Y uno se queda en la más triste y oscura indigencia.
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Alan Ferreiro
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