Idiotas y facturas
17.10.08 @ 08:36:18. Archivado en Costumbres
(Madridpress) Parece una buena idea, en los tiempos que corren, sustituir el papel por el archivo electrónico. Muchas empresas, con vistas a salvar una materia tan agotable y amenazada como son los árboles y al ahorro económico propio, han empezado a establecer mecanismos para ir eliminando el hábito de enviar cartas a los domicilios de los clientes e ir introduciendo la factura remitida por e-mail o la consulta de la misma en una página web. Esta práctica no sólo presenta ventajas para el medio ambiente, es decir para todos, y para las empresas que la adoptan, sino también para los clientes, empresas o particulares, que se ven liberados de la vieja carga de archivar toneladas de papel con la consiguiente ocupación de un espacio que podía serles útil para otros fines.
Todo eso está muy bien. Pero, como todo, hay que hacerlo con cabeza, valiéndose de buenos modos y no avasallando a los clientes ni tomándolos por idiotas. Si una empresa (un banco, una telco, o una energética, que son las típicas vomitadoras de papel) tiene interés en implantar este sistema, bienvenido sea. Pero sin tocar las narices, sin engañar, sin escupirnos descaradamente un embuste y reírse por detrás diciendo “buah, si no se van a enterar.”
Mi compañía telefónica me ha enviado, entre toda su basura publicitaria, un mensaje corto o sms en el que me comunica que “Se ha detectado que no recibe nuestras facturas. Rogamos llame al número XXX para actualizar su dirección postal. En caso contrario, dispondrá gratis de e-factura y podrá consultar sus facturas en www.XXX”.
Pues no me lo creo. Sé que no es muy piadoso de mi parte, pero tengo la convicción de que es una de esas patrañas que pergeñan las mentes privilegiadas de las grandes corporaciones que se reúnen en un comité para estudiar la mejor manera de sacarnos la sangre. Dicen que “se ha detectado”. ¿Y cómo lo han detectado (porque hay que suponer que son ellos los ‘detectores’ y no un ente abstracto como parece querer indicar ese se inicial)? ¿Por qué creen que no recibo las facturas? ¿Porque no les llamo para quejarme de los sablazos? Precisamente por eso, porque no soy dado a comunicar con su departamento de atención al cliente, igual que la mayoría de los clientes, están convencidos de que no voy a llamar al número que me indican para actualizar mi dirección postal, que no necesita ser actualizada porque sigue siendo la misma que cuando contraté el servicio años atrás.
El día siguiente de recibir el mensaje corto encuentro en mi buzón la factura, como todos lo meses, lo cual confirma, si es que hacía falta, que intentan engañarme vilmente, como rastreros, y que me toman por idiota para tener la coartada que justifique la omisión a partir de ahora del envío en papel.
No voy a llamar para el paripé de la actualización, y por tanto dejarán de enviarme el papel y pasaré a ser usuario del sistema electrónico, tal y como esperan. Lo cual me parece muy bien si no fuera por los modos. Lo cierto es que en mi caso no les hacía falta este embuste despreciable ni contar con una coartada que amparase sus fines porque tampoco pensaba molestarme en plantear una queja. Lo único que pido, ¡maldita sea!, es un poco de educación y que esos idiotas no me tomen por uno de los suyos.
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Alan Ferreiro
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