Vicky Cristina Barcelona
10.10.08 @ 08:03:17. Archivado en Cine
(Madridpress) No es eso. Los críticos de Vicky Cristina Barcelona se empeñan en buscar cinco patas al gato y no las tiene. Dicen que la película no les gusta nada y empiezan a argumentar el motivo de su disgusto con asuntos como la identidad catalana, el tema de la pasión española, el exceso de tópicos sobre España, las imposiciones de los productores, etcétera. Es posible que entre algunos espectadores haya escocido el millón y medio de euros que aportaron las instituciones catalanas al proyecto pero no hay razón para dejarse llevar y predisponerse de ese modo hacia la película.
Todo eso, especialmente lo de los tópicos, a Woody Allen no le importa. De hecho se apoya en los tópicos todo lo que puede, más que ningún otro, con descaro incluso. Es como si quisiera decirnos algo, plantearnos una situación determinada, y nos zarandease por los hombros diciendo: ¿entiendes ya lo que quiero decir? A algunos no nos importa ese zarandeo porque nos lo tomamos como un medio para llegar a lo que realmente importa de la película, que suele estar, en las mejores obras de Woody Allen, en los conflictos internos de los personajes, conflictos con los que nos podemos identificar. Siempre habrá quien diga que no es posible identificarse con un personaje como el de Bardem, un artista bohemio que viaja en jet privado, hace propuestas libidinosas a dos extranjeras de buen ver a las que acaba de conocer y termina acostándose con ellas. Sí, es verdad, eso no le ocurre a cualquiera. Pero es que para identificarnos con un personaje no tenemos que hacer lo mismo que él. Es con otra cosa con la que algunos nos identificamos. Por ejemplo, el deseo sexual hacia dos personas simultáneamente, las dudas de una mujer a punto de casarse cuando aparece un hombre que le ofrece una nueva pasión, el espanto al descubrir que lo que antes era amor ciego e incondicional ahora se va quedando en nada.
Tampoco importa gran cosa la supuesta intención de promocionar Cataluña. Si es así, ole, para eso han pagado el Ayuntamiento y la Generalidad. Pero no está tan claro. Dicen que el master en identidad catalana que está estudiando Vicky es una imposición de los productores a Woody Allen. Y sin embargo cuando lo dice, un personaje le pregunta ¿y eso para qué sirve? Lo cual puede ser una burla de Woody Allen, un desprecio, un descuido o simplemente nada porque las cosas tienen la importancia que cada uno quiera darles.
Pero sabemos que no todo han sido malas críticas a la película, que para algunos se encuentra entre las mejores del director. Además nos hace reír por momentos, lo cual es de agradecer. Mejor o peor va en gustos y es difícil de explicar. Lo que constatamos es que ha vuelto al tema que mejores resultados le ha dado en las más de cuatro décadas que lleva en esto, que es el tema de la pareja. Annie Hall, Manhattan, Hannah y sus hermanas, Maridos y Mujeres, Poderosa Afrodita o Todo lo demás hablan de lo mismo, de lo que nos gusta a algunos de los incondicionales, y cosecharon el éxito y la gloria pese a que suelen llegar a la conclusión de la imposibilidad del amor continuado y perenne. Pero es que con eso algunos nos identificamos siempre y por eso año tras año seguimos esperando que llegue el otoño para asistir al nuevo estreno de Woody Allen.
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Alan Ferreiro
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