Lo grande por lo pequeño
03.10.08 @ 08:07:08. Archivado en Costumbres
(Madridpress) Lo bueno de dedicarse a la literatura periodística es que los periódicos, con sus grandes titulares, te dan la excusa necesaria para no incurrir en demasiadas miserias vergonzosas sobre lo propio. Hay por ahí diarios personales en los que se dicen cosas de lo más peregrinas, como que cierta persona me tiene envidia porque un día acerté a vestir una chaqueta muy a la moda que causó sensación en el barrio, y desde entonces esa persona no me habla y va diciendo cosas de mí, pero yo sabré decir lo que pienso de él, a mí no me va a ganar a hipócrita ese lame botas, etcétera. Se trata de diarios que se convierten en un registro de pequeñas miserias humanas las cuales, puestas por escrito, resultan bochornosas. ¡Qué miserables podemos llegar a ser las personas! ¡Y qué buena literatura puede hacerse partiendo de esas miserias!
Porque las miserias son lo más humano de nosotros y la buena literatura tiende a ser muy humana. Stendhal sin duda lo sabía, y por eso acertó a escribir Rojo y Negro, novelón decimonónico en el que ningún personaje se libra de la abyección más vil y que por eso mismo nos parece tan realista. Pero en los periódicos, además de los grandes titulares, también hay mucha miseria y no tenemos necesidad de inventarla como hacían los escritores del realismo. Aunque siempre hay asuntos de gran calado que tratar en la prensa, especialmente ahora con la enorme crisis que padecemos y el crack que se nos avecina, necesitamos lo pequeño, la miseria individual con nombre y apellido. Por eso es noticia que un tertuliano haya dicho a otra que hoy no se ha tomado la pastilla y que ésta le responda con un lindo “cabrón”, y que esa disputa se recuerde días después y sea objeto de comentarios como éste. O que las croquetas de una tal Puri ocupen la mitad de las columnas de los diarios de ayer. Lo que pasa es que con estas cosas pequeñas, con estas miserias, nos levantamos contra lo grande. Lo dicen algunos escritores y profesores de talleres creativos: expresar lo grande a través de lo pequeño, las grandes preocupaciones de la humanidad están representadas en los detalles más ínfimos de nuestro quehacer cotidiano.
Lo que es bueno para la literatura también podría serlo para la política, y así el ministro de Industria, como Stendhal, parece que lo ha visto claro. Con la que está cayendo decidió proponernos que en el supermercado sólo echemos al carrito productos españoles. Nosotros lo haremos, nos creeremos que estamos levantando el país y con la atención a estas pequeñas cosas un día nos daremos cuenta que la crisis ya ha pasado. Luego contaremos los cadáveres y la olvidaremos.
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Alan Ferreiro
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