(Madridpress) Un artículo de Fernando Savater supone una lectura clara, sin artificios ni trucajes. No es que Savater carezca de estilo literario, es que su estilo es ese, el de la máxima limpieza, el destinado exclusivamente a hacer lo más comprensible las ideas que expone. Otra cosa son sus novelas, como El jardín de las dudas, donde el cómo se dice es elemento fundamental de su calidad. Y ya veremos La hermandad de la buena suerte cuando irrumpa en librerías. Pero en los artículos su refinamiento consiste precisamente en su pureza, en la ausencia de todo adorno.
(Madridpress) Desde pequeños hemos tenido la tendencia a auto exculparnos inmediatamente cuando sabemos que podemos ser objeto de una reprimenda a causa de un destrozo. Debe de ser natural al hombre porque está muy extendido en la edad infantil y parece que no se salva de ello ni los que acaban canonizados. Lo reflejó muy bien un capítulo de los Simpson, cuando el pequeño Bart rompió un objeto del decorado en un escenario y su primera reacción fue decir “I didn’t do it”, “yo no he sido.” El público de aquella función rio a sonoras e inexplicables carcajadas y la frase le proporcionó al niño una popularidad sin precedentes en Springfield.
(Madridpress) Parece una buena idea, en los tiempos que corren, sustituir el papel por el archivo electrónico. Muchas empresas, con vistas a salvar una materia tan agotable y amenazada como son los árboles y al ahorro económico propio, han empezado a establecer mecanismos para ir eliminando el hábito de enviar cartas a los domicilios de los clientes e ir introduciendo la factura remitida por e-mail o la consulta de la misma en una página web.
(Madridpress) No es eso. Los críticos de Vicky Cristina Barcelona se empeñan en buscar cinco patas al gato y no las tiene. Dicen que la película no les gusta nada y empiezan a argumentar el motivo de su disgusto con asuntos como la identidad catalana, el tema de la pasión española, el exceso de tópicos sobre España, las imposiciones de los productores, etcétera. Es posible que entre algunos espectadores haya escocido el millón y medio de euros que aportaron las instituciones catalanas al proyecto pero no hay razón para dejarse llevar y predisponerse de ese modo hacia la película.
(Madridpress) Lo bueno de dedicarse a la literatura periodística es que los periódicos, con sus grandes titulares, te dan la excusa necesaria para no incurrir en demasiadas miserias vergonzosas sobre lo propio. Hay por ahí diarios personales en los que se dicen cosas de lo más peregrinas, como que cierta persona me tiene envidia porque un día acerté a vestir una chaqueta muy a la moda que causó sensación en el barrio, y desde entonces esa persona no me habla y va diciendo cosas de mí, pero yo sabré decir lo que pienso de él, a mí no me va a ganar a hipócrita ese lame botas, etcétera. Se trata de diarios que se convierten en un registro de pequeñas miserias humanas las cuales, puestas por escrito, resultan bochornosas. ¡Qué miserables podemos llegar a ser las personas! ¡Y qué buena literatura puede hacerse partiendo de esas miserias!
Miércoles, 30 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora