Café con el Pequeño Filósofo

Un nuevo dios

19.09.08 | 08:37. Archivado en Costumbres
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

(Madridpress) En los primeros tiempos, cuando nuestros abuelos aún no hacían la o y apenas se diferenciaban de los monos, adorábamos al sol, que era único y estaba encima de todo. Carecíamos de imaginación y el astro estaba muy a mano, todos los días en el mismo lugar. Entonces todo era sencillo. Los arroyos discurrían limpios por las laderas, las especies se extinguían “a su caer” sin colectivos de protesta que lo denunciaran, las mujeres corrían desnudas por los bosques y los hombres se mataban unos a otros por un carnero sin mediar sentimiento de culpa.

A medida que fuimos sabiendo escribir nuestra relación con el más allá se hizo más compleja y el sol nos pareció demasiado monótono y ridículo para postrarnos. Empezamos a inventar dioses diversos, plagados de pasiones y contradicciones, pero capaces de sembrar el terror en la población, llegando a la paradoja de temer a nuestra propia invención. Y aunque eran prácticamente iguales entre sí, cada pueblo y cada tiempo tenía el suyo. Minos, Júpiter, Brahma, Osiris, Manitú. Nuestro conocimiento del mundo se hizo mayor y necesitábamos esos dioses como estandarte para agredir al otro, al vecino o al de más allá. Hasta el punto de que Sadam Husein fue víctima de la ira de un dios occidental.

Ahora descubrimos un planeta que orbita alrededor de otro sol y podemos imaginar que la vida en esa nueva Tierra ha seguido avatares similares a la nuestra. Sus habitantes han adorado su sol, han crecido, han evolucionado, han inventado sus propios dioses y han erigido nuevos profetas. Y ahora, si también nos han descubierto flotando en medio del cosmos con sus telescopios, se estarán preguntando, como nosotros, por qué un día adoraron un sol que no era único, y unos dioses inventados que, de tantos como son, no pueden tener más valor que los nuestros. Sus Jesucristos y sus Mahomas eran también unos farsantes.

Ha llegado, entonces, el momento de inventar un nuevo dios, superior a los anteriores y con vocación intergaláctica, para estudiar al nuevo vecino, hallar la manera de recorrer 500 años luz sin perecer en el intento y conquistar o ser conquistados. Nuestra capacidad para postrarnos ante nuevos dioses es infinita, como el universo.

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Gonzalo 22.09.08 | 01:21

    La verdad poner todo en la balanza de lo relativo, confunde aunque de manera poco objetiva la provocacion que haces. Por que yendo en la misma vera de tu pensamiento que de las colegialas que persiguieron y murieron aplastadas en algun recital de los beatles, o de los doors, ellas en un acto frenetico y espirtual elevaron a la condicion de dioses a simples humanos.
    Quiza lo objetivo a decir, que extraño en tu comentario es que siempre vamos a ser infinitamente debiles ante el universo y la naturaleza y eso siempre, o por muchisisisisisismo tiempo creara dioses ante todo lo que no podamos controlar en el caso de las adolecentes fallecidas la pasion , la emocion, etc, en el caso de los cavernicolas el miedo y la misma capacidad de no poder saber que destine deparara para nosotros este nuevo amo .
    Saludos
    Gonzalo

Miércoles, 30 de mayo

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Julio 2011
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Sindicación