Café con el Pequeño Filósofo

Muertes

04.07.08 | 08:28. Archivado en Costumbres
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(Madridpress) Los periódicos siempre informan de muertes. Cosa tremenda, desagradable, definitiva. Pero la culpa no es de los periódicos sino de la muerte en sí, que se produce de hecho en gran número. Muertes por guerras, por malos tratos, por accidente, por enfermedad, por vejez, por ejecución. “Cuatro muertos y treinta heridos al embestir un palestino contra un autobús,” “Fallece a los 89 años Simone Ortega,” “Un joven de 17 años muere durante una excursión a Monte Perdido,” “Güiza y Nuria Bermúdez pierden al bebé que esperaban,” “Un hombre mata a cuatro familiares por una herencia,” “Cinco muertos en las manifestaciones de Ulán Bator,” “Dos muertos al volcar un micro que trasladaba pasajeros a la feria La Salada,” “Los narcos mexicanos causan cuatro muertos al día,” Y esto sólo echando un vistazo rápido.

Vista en un periódico, entre otras tantas, la muerte a veces se nos hace cotidiana, el acontecimiento natural que siempre les pasa a otros igual que algunos ganan a las quinielas, planean corruptelas urbanísticas o declaran ante el juez. Pero cuando se aproxima a nosotros, cuando le toca a alguien cercano, se convierte en un trago desgarrado, en lo último que nos ocurre en la vida. Cuando es a un amigo a quien se le apaga la luz, o cuando somos nosotros mismos los que nos acercamos a la línea negra, eso ya es otra cosa.

Ojalá pudiéramos bromear con la muerte. Ojalá pudiéramos fantasear con el destino de nuestro cuerpo una vez convertido en cadáver, que si cenizas, que si pasto de los gusanos, que si a mí me maquilláis bien la cara para la misa fúnebre, que si a mí me ponéis una nariz de payaso y música de circo. Ojalá pudiéramos creer, como dice el párroco, que nuestro cuerpo es sólo una manifestación temporal de una vida eterna, en vez de estar convencidos, ¡que egolatría!, de que nuestro cuerpo lo es todo y de que más allá no hay nada.

Si pudiéramos bromear con la muerte los periódicos se leerían de otra manera, como antiguamente se leía La Codorniz. Entonces ya nos buscaríamos algo que afrontar con gravedad.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Blas parra 21.07.08 | 09:22

    Muy interesantes tus artículos. En relación con tu artículo en El nadir hemos publicado "la vida asesina" de Félix Vallotton, novela inédita en España de este gran pintor nabis.Historia de un asesino inocente enamorado de sus víctimas.Y "desvíos" de René Crevel, ese fino escritor, comunista y surrealista, que en plena juventud decidió hacer lo que en sus novelas contó de otros.Un tema infinito, LA FORMA DE ENCARARLA EN VIDA Y OBRA.
    Un cordial saludo
    Blas Parra
    Dr. editorial de El nadir ediciones
    Valencia

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