(Madridpress) No hay dolor más punzante y desagradable que cortarse con la hoja de un periódico.
Esto, naturalmente, es una tontería. O mejor dicho, es una afirmación tan subjetiva y ligada a un instante tan puntual que no tiene validez como la sentencia que aparenta ser. Pero sí la tiene desde el punto de vista personalísimo de quien sufre el corte en su piel y sólo en el preciso momento en que lo sufre. Ésta es una peculiaridad del diario íntimo, que tiende a recoger como hechos de primera magnitud aquellas menudencias que se producen en el quehacer cotidiano del escritor.
Por supuesto que hay dolores más sentidos que un mero corte en la piel que, de tan superficial, se restañará en unos minutos. Está el dolor de una ruptura sentimental, y el cierre de una puerta con los dedos en medio, y aquel tan inhumano ocasionado por la caída de la tapa del piano. Y muchos otros dolores, la mayoría más espantosos que el que provoca la hoja de un periódico. Pero el escritor de un diario no suele sufrir grandes accidentes sentado durante horas en su pupitre, y así como emplea varias páginas en describir el vuelo de un mosquito en torno a la bombilla del flexo, convirtiéndolo en un acontecimiento novelable, tras el corte se introduce el dedo lastimado en la boca y escucha pasar el tiempo sintiéndose, sabiéndose incluso, objeto de la mayor de las desgracias. Y todavía pasará un largo rato hasta que, dándose ya de alta de su herida, aunque aún convaleciente, escriba en el papel blanco e inofensivo de su cuaderno la gran odisea experimentada contra las fuerzas del mal que lo acosan en su habitación, que pasa a convertirse así, con la consideración de ésta y otras fatalidades, en una fortaleza en continuo estado de sitio.
Los escritores de blogs o bitácoras son también autores de un diario; un diario publicado al instante y abierto al público, pero susceptible (igual que los diarios de Kafka o Trapiello) de recoger hasta el más insignificante detalle de sus vidas magnificándolo como si fuera la gran confesión del año. Uno te cuenta la impresión que le produjo el último concierto de Julio Iglesias, otro se lamenta por no saber manejar un aparato electrónico, otro simplemente aprovecha para saludar a sus amigos, con los que anoche se corrió la juerga padre, que por cierto a partir de ahora quedará registrada en su sitio web.
Todo importa hoy. Y todo es digno de ser contado, publicado y puesto al alcance del mundo entero. Lo mejor es que ahora, con las inmensas facilidades de que disponemos, siempre habrá alguien, en algún remoto lugar del planeta, quizá en una isla que no imaginamos, con su ordenador encendido leyendo nuestras crónicas. Y lo digo con alivio y un punto de agradecimiento, porque acabo de ver una araña trepando por la carcasa de mi CPU, una espantosa y peligrosísima araña que me amenaza con su presencia octópoda, y no quisiera que la cosa quedara en el olvido.
Martes, 14 de febrero
José Donís Català
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Antonio García Fuentes
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Paulino Toribio
José Lozano Galera
Chris Gonzalez -Mora
Padre Fortea
Juan Carrasco de las Heras
Julián Moreno Mestre