Bipartidismo
28.03.08 @ 08:38:04. Archivado en Costumbres
(Madridpress) El miércoles pasado Gaspar Llamazares se lamentaba en un artículo publicado en El País del tsunami bipartidista producido en las últimas elecciones y de la pérdida de escaños sufrida por su partido, y, como decíamos hace un par de semanas, pocos son los que le niegan la razón porque los números cantan. La voz de unos pocos tiene más valor que la de un grupo tres veces mayor. La situación es grave, como para denunciarla una y otra vez en los periódicos de mayor tirada, pero sólo afecta a un sector de la sociedad que, en virtud de nuestro sistema electoral, nunca obtendrá una mayoría suficiente como para cambiarla.
Decía además el coordinador general de Izquierda Unida que de este modo no hay forma de que surja una tercera fuerza política a nivel nacional, del signo que sea, y esto también es grave porque nos encontramos con que el poder en este país está acaparado por unos pocos, lo cual pervierte el sistema democrático. El círculo parece cerrado, y es muy vicioso.
Pero algunos queremos ver una luz, un remanso de calma en los resquicios del tsunami, una fisura. Un bloguero decía dos días después de las elecciones que no entendía cómo el PSOE volvía a recibir los mismos votos que en 2004 después de la imagen insegura ofrecida por su líder en toda la legislatura. Tras una sesuda reflexión, el único motivo que encontraba para explicar este insólito comportamiento del electorado tenía que ver con la ausencia de competencia, es decir, con la poca simpatía que ofrecía el líder del PP a los ciudadanos. Si el principal partido de la oposición no me ofrece nada apetecible, nada que me entusiasme, entonces más vale lo malo conocido. Por ahí vendría la fisura, porque algún día ni siquiera lo malo conocido nos resultará apetecible.
UPyD es la otra fuerza política perjudicada por el sistema, ya que con el mismo número de votos que le sirven al PNV para obtener seis escaños el partido de Rosa Díez se tiene que conformar con sólo uno, meritorio e ilusionante, pero sólo uno. Sin embargo el tiempo y la negligencia de los de siempre podrían hacer un buen trabajo. Si los votos recibidos por UPyD provienen en buena parte de los desencantados de la política, de los que están cansados de que los tomen por lerdos, de los que no se identifican con los modos y actitudes de aquellos que manejan las decisiones políticas; si un partido emergente con voluntad de hacerse hueco en el espectro nacional tiene que vivir de los errores de los dos grandes, entonces lo mejor sería dejar a éstos actuar una legislatura más, y si (como suponemos) continúan mostrando el mismo talante auguramos a los nuevos un futuro rico en votos. Lo de los escaños ya es otra cosa, hacen falta muchos votos más, pero no nos desanimemos: la negligencia de los grandes puede ser aún mayor.
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Alan Ferreiro
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