Revistas
22.02.08 @ 08:00:13. Archivado en Costumbres
(Madridpress) Los diarios nacionales tienen algo de intelectualoide. Cartas de notables pensadores, Tribunas de escritores internacionales, Terceras y Cuartas, editoriales sesudos, foros de opinión, columnas firmadas por analistas de prestigio, fotografías en blanco y negro. Son las películas de culto del cine de autor, porque las grandes producciones y las películas de entretenimiento se parecen más a las revistas coloreadas de periodicidad mensual.
Pero las revistas mensuales también son prensa. Sus redacciones son menos apremiantes, más ufanas, disponen de más tiempo para la lírica que los diarios -aunque no siempre lo aprovechen- pero también son publicaciones periódicas. En las revistas suele importar más la presentación, el papel grueso y brillante, el cuché, la foto bien pensada, la composición de la página, y eso las convierte en la edición de lujo para coleccionistas de la crónica nacional.
La revista Fotogramas tiene una sensualidad como de Playboy, pero con mucha industria, la del cine. Las fotos de Playboy son perfectas, con el color justo, la luz exacta, las chicas con formas esculpidas por delineantes del bisturí, todo lo cual dota a la publicación de un aire de folleto profesional, riguroso, frío al cabo. Fotogramas también rebosa fotografías, que valen más que el texto. Guapos y guapas –el dualismo sexual le otorga mayor humanidad- en sus mejores poses, todos ellos carteles de película, con o sin créditos. Fotogramas juega un poco con la sensualidad de la carne, sólo hay que ver sus portadas, pero también con la sensualidad de los sueños. Por eso Elena Anaya no aparece sólo en foto explosiva de estudio, sino también en fotograma de Alatriste, con la tristeza en los ojos, incardinada en una historia de aventuras. En realidad Fotogramas no sólo vende las fotos y el texto que recogen sus páginas, sino también la promesa de un relato, los relatos de todas las películas que comenta. Y hace de sus modelos, los actores, mucho más que una instantánea epatante; va construyendo mitos vivos en torno a imágenes, filmografías y personajes.
Joaquín Sabina, en sus versos al pirata cojo, quería ser fotógrafo en Playboy, pero hoy el fotógrafo de Fotogramas es más envidiado: tiene acceso a la intimidad de los y las mejores modelos, y además le invitan a estrenos, festivales y cenas, muchas cenas. Hoy el fotógrafo de Fotogramas come mejor que nadie, y disfruta de las mejores vistas.
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Alan Ferreiro
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