Alquileres
30.11.07 @ 08:10:42. Archivado en Costumbres
(Madridpress) Viviendas vacías en Madrid. No conocemos su número, pero se rumorea que hay tantas como viviendas recién construidas. Y uno, inocente, nuevo en el mundo, podría preguntarse para qué construimos más si ya tenemos suficientes esperando ser habitadas, pero la respuesta es inmediata y aturde al interrogador: la propiedad privada, el desarrollo, la circulación de capitales y demás. Entre las viviendas cerradas y escondidas y las que sólo se venden, un humilde peregrino que no aspire a poseer más que la ropa que lo cubre y que deambule por la vida como de paso difícilmente encontrará un pequeño apartamento que alquilar, y mucho menos si tiene poco dinero para gastar. Va un día a ver un piso y al día siguiente, después de haber visto los otros dos disponibles en la zona, cuando llama para confirmar que se lo queda, el propietario le dice que ya lo tiene alquilado y a más precio del que se habló. Las cosas están así.
¿Cómo sería un Madrid en el que abundaran las casas disponibles y donde los propietarios se rifaran a los inquilinos? Hubo una generación de madrileños que no tuvo que imaginarlo. Fue a principios del siglo XVII, cuando el Duque de Lerma, tentado según los historiadores por los dineros que le ofrecía el Concejo de Valladolid, decidió trasladar la corte a esta ciudad castellana, con todos los movimientos de instituciones, cargos y familias que aquello suponía. Como la moda de vivir en Madrid gravitaba en torno a la presencia de los cortesanos, el efecto inmediato fue que numerosas viviendas quedaron irremediablemente deshabitadas. La regalía de aposento que tanto molestaba a los propietarios de viviendas de la villa dejó paso a una especie de desertización que amenazaba con el abandono. Y cuentan las crónicas que los propietarios pagaban con tal de que otros habitaran las casas para evitar su ruina.
Cosas de la historia que hoy nos parecen impensables. Si eso ocurriera en nuestros días no faltaría quien abriese un negocio que aprovechara la coyuntura: “habitamos su casa desde 60€ al mes.” Pero esto no sería Madrid y la creación de esta nueva actividad no sería precisamente indicio de prosperidad. Un primer intento en el mercado del alquiler de vivienda nos confirma que las cosas no son así. Por este pisito viejo de construcción ramplona, cuarto sin ascensor, con tabiques como de papel y cerramientos permeables, me piden 800€ y no se bajan del burro. Si por lo menos tuviera garaje…
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Alan Ferreiro
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