Terrazas
29.06.07 @ 08:25:59. Archivado en Costumbres
-Buenos mediodías, don Braulio.
-A la paz de Dios. ¿Qué va a ser?
-Ponga usted un vermú de grifo, que lo tira muy rico y muy fresquito.
-Será rico y fresquito, pero precisamente desde que han empezado los calores aquí no viene ni el tato a pedirlo. Tenga usted.
-Pues, ¿cómo es eso? Con este calor se agradece de verdad.
-Con este calor la gente pierde la medida, la orientación y la compostura. Como si se les derritiera el cerebro, no digo más… Ahora anda todo el mundo de terraza en terraza, repanchingados al aire libre, sentados en sillas de mierda y bebiendo cualquier brebaje mal traído a precio de oro. ¡Como si no hiciera más calor ahí fuera!
-Bueno, hombre, tomémoslo con deportividad. El buen tiempo anima a frecuentar el exterior, el espacio abierto, ya se sabe.
-¿El espacio abierto? Si fueran los quioscos del Retiro no le negaría yo la razón, pero asómese usted por esa ventana y véalos hacinados en la acera, con las sillas y la mesas pegadas unas a otras sin dejar paso al tránsito de los peatones. ¡Una vergüenza! Tenemos el espacio que tenemos, que esto no es Sunset Boulevard, y sacando las terrazas así, de cualquier manera, no queda espacio para pasar. ¡Una vergüenza, eso es lo que es! Y el ayuntamiento es el peor maleante, que concede las licencias a saber a cambio de qué favores, negando a los ciudadanos de bien el libre tránsito por sus calles. ¡No hay derecho! Si estuviéramos en Alemania o en Dinamarca esto no pasaría.
-Cuánta razón tiene, don Braulio. Aunque, pensándolo bien, si estuviéramos en Dinamarca las terrazas apenas tendrían razón de ser.
-Pues a eso voy, hombre, que por las calles de Dinamarca se anda sin obstáculos, que lo sé yo, que no me lo han contado.
-Aunque un poco aburrido sí es Copenhague. Donde esté la animación de Madrid… ¿eh?
-¿Animación o caos absoluto? Las aceras se apelotonan tanto que el peatón casi prefiere quedase en casa y andar del baño a la cocina. Lo de las terrazas es una oligarquía que no se puede tolerar en nuestra democracia. Hay unos pocos, sobre todo vagos y vividores, que se benefician de esta proliferación enfermiza de sillas callejeras. ¿Pero qué hay de los demás? ¿Deberán también pagar una licencia para que les despejen las aceras?
-Hombre, visto así… Ponga usted otro vermú.
-Pues claro. Eso sin contar el gravísimo perjuicio que nos hace a los que, como yo, tenemos la delicadeza de no sacar nuestros negocio a la calle. Las terrazas se llenan de bebedores que hacen cola para sentarse, mientras que los locales decentes se ven vacíos hasta que no vuelve septiembre. El alcalde no piensa en nosotros, que nos den dos duros. Sus buenas comisiones se llevará, seguro.
-Pues sí que está rico este vermú, oiga. Y usted, ¿no saca la terraza? Me lo dijo el año pasado.
-…
-¿Don Braulio? ¿No iba a pedir la licencia para aprovechar los calores y sacarse unos cuartos extra?
-… No me la concedieron, los muy canallas. Pero si no saco las mesas es por principio, he dicho.
-Diga usted que sí, que este vermú está más fresquito aquí dentro.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/103121
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Alan Ferreiro
autor
Contacto








