Dos años bobos
17.11.06 @ 08:59:25. Archivado en Costumbres
(Madridpress) La judicatura española ha concedido a De Juana Chaos una prórroga de estancia carcelaria en honor a los méritos acumulados tras los barrotes. Para Otegui y los suyos esta decisión filantrópica obstaculiza el intento negociador de los pistoleros con el estado, y el presidente del gobierno español reconoce que no le viene nada bien esta última concesión a De Juana de cara al proceso. Es decir, que Otegui y Rodríguez Zapatero acercan posturas, empiezan a ver el horizonte de la misma manera, con similar perspectiva, como dos enamorados que juntan sus mejillas y miran al oeste para contemplar el espectáculo de la puesta de sol.
Sin embargo, este dar la razón de Rodríguez Zapatero a Otegui, o viceversa, no tiene por qué significar coincidencia en todo, ni afinidad política ni mucho menos amistad. Julio Llamazares, respondiendo a una entrevista televisada de Javier Rioyo, comentó que Camilo José Cela era un magnífico ejemplo de excelso escritor y despreciable persona. De acuerdo o no con la afirmación del escritor leonés, este caso odioso de talento aborrecible se produce en no pocas ocasiones en que el sujeto en cuestión antepone sin ningún género de dudas sus convicciones personales al cariño de la sociedad que lo juzga. En personas de gran altura, la amistad suele quedar relegada al último lugar cuando se trata de ejercer las funciones propias, y así debe ser.
Del mismo modo Rodríguez Zapatero parecía iniciar una buena amistad con Artur Mas unos meses antes de las elecciones catalanas, habida cuenta del protagonismo que cobró el líder de CiU en la elaboración y aprobación del estatuto de autonomía. Pero llegado el momento de los pactos Montilla no ha querido saber nada de amistades ajenas, y ahora Duran Lleida aclara que de aliados nada, que apoyarán lo que les convenga pero ni un voto más.
José Bono viene a dar la razón en lo de la no amistad, pasándose al terreno del desprecio irrevocable. Su odio a De Juana no admite futuras alianzas. Ojalá hubiera muerto de hambre antes de cometer sus veintitantos asesinatos, opina el ex presidente de Castilla La Mancha, ex ministro de defensa y ex casi candidato a la alcaldía de Madrid. Éste habría sido el mejor proceso de paz posible.
Dice un ya empolvado artículo de Andrés Trapiello que Galdós llamaba a los últimos tiempos de la Regencia los años bobos. Según Trapiello, en la palabra bobo “no hay maldad alguna, sino una como flojera, una invertebración.” Boba sería también la belleza insulsa. De la misma manera, a estos dos últimos cursos de la política española, de una extraña belleza insulsa, se les podría llamar los años bobos. Amistades flojas, alianzas invertebradas, Zapatero y Otegui hablándose por señales confusas, CiU venciendo pero perdiendo, Bono descolgándose de todos sus cargos y De Juana que no muere.
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Alan Ferreiro
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