Conciencias tuteladas

Permalink 03.08.08 @ 21:10:37. Archivado en Filosofía cordial

“Mientras nadie presente a los españoles una verdadera alternativa democrática, seria y honesta, frente a la actual oligocracia de partidos, corrupta y despótica, me parece precipitado atribuir a la nación un carácter servil.

Reconozco que el pueblo español permanece cautivo de terribles prejuicios políticos y religiosos; pero, al contrario de cierto arrogante republicano que lo tilda de cobarde, yo sólo he observado en su conducta “insuficiencia de luces, errores de espíritu, pero no bajeza del corazón”.

Y también reconozco el enorme trabajo que cuesta desarraigar una idea concebida por la mayoría y destruirla aunque sea en un solo hombre que la ha adoptado: ni escritos ni discursos sirven para nada. Sólo un gran partido, nutrido con patriotas y guiado por esa hermosa constelación de principios que ha inspirado siempre a la democracia, podrá conmover y cambiar la sociedad, aunque para ello tenga que sacudirla y desgarrarla.

No es fácil conseguir que un pueblo se libere del yugo de las malas creencias, las malas costumbres y las malas leyes. Después de todo, es raro que el discípulo supere a los maestros que lo han educado.“ JESÚS NAVA

EDICIÓN DEL TEXTO C0MPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

Libertad ¿para quién?

Permalink 24.02.08 @ 20:02:24. Archivado en Filosofía cordial, Mundo Libre

-Comentario-

No quiero discutir el tema de la igualdad porque ya lo hemos tocado aquí y no pensamos igual. Otra cosa, no te admito, ni que siquiera insinúes lo que somos o no capaces de hacer en la calle algunos, cuando no me conoces ni de vista. Tercera cuestión, tampoco permito que te intentes apropiar del significado -que tú le das, distinto al que le doy yo- a la palabra democracia. Incluir en ella la igualdad, aparte de demagógico, es ideológico; por una razón muy sencilla, para llegar a esa supuesta igualdad hay muchos caminos, los comunistas proponen el suyo, los socialistas tenían otro, hay otros que no quieren igualdad, etc…de ahí las distintas ideologías.

Nosotros proponemos libertad política para todos. Y libertad política es que podamos elegir y deponer a nuestros gobernantes libremente. ¿Hay alguien que esté en contra de eso? Pues eso es por lo que luchamos, ¡y se puede conseguir!

Lo tuyo, la igualdad, dices que es posible tenerla algún día…pues si tienes la fórmula que la consiga y -más importante- la garantice, me encantaría conocerla. Nosotros sí tenemos la Teoría que garantiza la libertad de TODOS para elegir y deponer a nuestros representantes. Te ruego me contestes a este último párrafo, e intenta no enrollarte demasiado con otras cosas… si puede ser.

-Respuesta-

En realidad no estaba pensando en ti cuando dije que muchos son leones en Internet y gallinas en la calle. En efecto, no te conozco de nada, y no es mi costumbre juzgar el coraje de los desconocidos.

Creo no enrollarme demasiado si repito, con Tocqueville, Montesquieu, Jefferson o Paine, que quien no ama la igualdad ni lucha por ella, ni ama ni quiere la democracia. ¿Cómo se puede garantizar la igualdad? Pues, por ley, por supuesto; del mismo modo que la propiedad, y la vida sencilla y sobria. Y el único sistema que garantiza la libertad, la equidad y la justicia para todos es la democracia integral, es decir, formal y material, política y social, de derecho y de hecho.

Tú lo dices, vosotros tenéis la teoría que garantiza la libre elección de representantes y la separación de poderes. ¿Y qué? Por supuesto que comparto ese objetivo. Pero siempre y cuando vaya PRECEDIDO de una democracia real en la base, entendida al estilo de los atenienses, como autogobierno de la sociedad por sí misma hasta donde sea posible, y por medio de representantes allí donde no pueda estar presente. Votar y elegir es un juego que no compromete a nada. “Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello” (Thoreau). ¡Qué idea tan pobre, seca y avellanada tenéis de la libertad!

Dejar la democracia social al albur de las ideologías es volver a la misma historia de siempre: a las guerras civiles, si las diferencias sociales son escandalosas, o a la opresión de la mayoría indefensa (sobre todo allí donde hay un ejército permanente) por una minoría de espabilados y acaudalados, o que asaltarán la caja de caudales de la nación en cuanto tengan la llave. Y eso no lo evitará una nueva ley electoral, con elecciones uninominales y con mandato imperativo. Lee, por favor, a Andrés de Francisco, donde resalta el hecho de que el sistema representativo, con sufragio universal e igualdad de derechos políticos, fue usado siempre por las oligarquías, nunca por las democracias.

Hasta que llegó la revolución americana, que injertó -como diría Paine- el sistema representativo en la democracia social preexistente en América, la que tanto deslumbró a Tocqueville, y que tan bien describió y analizó. Esa es la razón por la que la revolución americana fue una lucha por la independencia y la libertad, porque la igualdad democrática ya estaba firmemente asentada en las mentes de los pioneros y en la vida municipal de las colonias.

La “dulce igualdad”, como la llamaba Jefferson, fue el punto de partida de la búsqueda de la “amada libertad”. ¡Qué orgulloso estaba este campeón de la libertad del pueblo de que nadie vería en todo el Estado a un solo mendigo! La democracia americana fue una democracia de propietarios, pero ¿cómo conseguir una democracia para proletarios o asalariados? Ese es el desafío en países desarrollados como España. Para la mayor parte del mundo el reto es conseguir un poco de pan para la cena. ¿Los alimentaréis vosotros con teorías sobre la representatividad, elecciones uninominales y separación de poderes?

Hablar de libertad política, al estilo con que lo hacéis vosotros, es una abstracción intelectual, una teoría sin sustancia y una burla para las clases más modestas. Porque, si insistís en ese punto, seréis liberales, pero no demócratas. No lo digo yo, lo dicen todos los tratadistas de la democracia, incluyendo a los que no eran demócratas. Sin soberanía popular, igualdad ante la ley y autogobierno no hay democracia. Y si crees que esto es ideológico, sea: la democracia social, no la meramente política, es mi ideología.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en EL DESPOTISMO Y LA CORRUPCIÓN SE EXTIRPAN CON REFORMAS O REVOLUCIONES

Telepolítica, telecultura, telebasura

Permalink 14.02.08 @ 15:20:37. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Qué hermosas palabras, que hacen de la sombra brotar la luz y que quiero destacar por elevar mi espíritu a las alturas:

“No hay espacio ni tiempo para los espíritus que aman sinceramente la sabiduría, porque ese amor a lo eterno hace de ellos uno. Y ya ves, aunque los lobos no formen manada, su raza no se extingue.”

Hoy, gracias a usted, una pequeña ilusión cargada de esperanza ha iluminado este pequeño sendero de mi vida y quien sabe si el eco habrá llegado a otras mentes….

Me ha llamado poderosamente la atención esta frase del fragmento que usted destaca del señor Thoureau:

“¿Para qué ha enraizado el hombre tan firmemente en la Tierra, sino para elevarse hacia los cielos en igual medida?”

Buenos días y muchas gracias por existir.

-Respuesta-

Gracias a ti, alma sensible, por estar ahí y arrimar tu corazón al eco de lo que, desde aquí, se susurra más que se grita. Por eso, los sordos -¡qué desgracia ser sordo para la sinfonía que compone cada día la Vida- ni oyen la voz ni el eco.

Pero vamos a lo nuestro, que los necios pueden pensar que nos adulamos mutuamente.

¿Te das cuenta de la similitud entre la frase de Thoreau que tú resaltas y la afirmación de Madariaga en ese fragmento suyo que he titulado La evolución vertical? Las pondré juntas:

“¿Para qué ha enraizado el hombre tan firmemente en la Tierra, sino para elevarse hacia los cielos en igual medida? Pues las plantas más nobles son valoradas por el fruto que sacan al fin al aire y a la luz, lejos del suelo…” (Thoreau)

“El espíritu del hombre, mientras la vaca pace a sus pies, seguirá por los siglos de los siglos elevando y tendiendo al cielo sus brazos como ramas de árbol, ansiando y anhelando aunque no sea más que rozar con las puntas de los dedos, las yemas de las ramas, el velo azul que cubre el misterio.” (Salvador de Madariaga)

Ambos autores, mediante la metáfora de la planta que se abre en flor, al aire y a la luz, lejos del suelo, o la del árbol cuyas ramas tienden sus brazos al cielo, anhelando rozar con la yema de sus dedos el velo del misterio -y rasgarlo, diría yo-, señalan hacia ese ímpetu espiritual que tantos científicos, filósofos y escritores soslayan, y que revela una evolución vertical, creadora de infinitas formas y modos de vida, mil veces más importante y trascendental que la evolución darwiniana, horizontal y pedestre.

Cuando tenga tiempo para ordenar mis ideas arremeteré contra el evolucionismo biológico, una hipótesis absurda donde las haya, que no ha hecho mérito alguno para convertirse en teoría, pero que pretende convertirnos a todos en parientes del mono y de la ameba. Semejante patraña sólo la pueden creer los científicos e intelectuales que, en vez de aprender a pensar con los escritores o filósofos -como Einstein, Goethe o Spinoza- que piensan por sí mismos, nos explican la Vida y nos ennoblecen a todos, se limitan a seguir a poetas populares y naturalistas despistados.

Los profesionales de la filosofía -esos filisteos que no viven la sabiduría filosófica, pero medran a su costa, explicando lo que ellos mismos ignoran- y los eruditos a la violeta -muy bien descritos por Thoureau cuando los compara con los cortesanos, conformistas que tendrán éxito, pero no son en modo alguno progenitores de una raza más noble-, todos esos, no se enteran de nada.

Son pozos de sabiduría, sí, pero pozos secos que, en el desierto de la vida, a los que arden de sed de saber y anhelos de ver, no les meten en la boca ni les lanzan a los ojos más que puñados de arena ¡tan seca como su sesera! ¡Desdichados!

Por eso, aquí, en Filosofía Digital, prefiero publicar los pensamientos de foráneos como Thoreau, un desconocido en España, pero sobradamente conocido por todos los espíritus libres del mundo, antes que los de los autóctonos profesores de filosofía -pero no filósofos-, que compiten en fama con la de los famosillos y personajes faranduleros que salen en televisión despotricando. ¡Qué país éste, amiga mía!

Ahora que empieza la campaña de propaganda indecente de los partidos para ver quién ocupa la poltrona, ¡cómo me acuerdo de las palabras de Montesquieu! Aquellas en las que dice que “los políticos de hoy no nos hablan más que de fábricas, de comercio, de finanzas, de riquezas e incluso de lujo”; y las otras, donde dice que un pueblo que, al no tener democracia, no participa en el Gobierno, “se apasionará por un actor como lo hubiera hecho por los asuntos públicos”.

¡Cómo se aplica esto a la telebasura, la telecultura y la telepolítica españolas!

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en LA VIDA DE LOS MÁS SABIOS

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Democracia o el derecho a ser igualmente diferentes

Permalink 12.02.08 @ 16:26:01. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Me han llamado la atención estas frases:

“El pensamiento nunca está seguro de sus contactos con la realidad; la acción tiene que intervenir, para hacer inocua la retórica del pensamiento y saludables sus emociones.” ¿Cómo es posible poner en acción los pensamientos si posiblemente son percepciones de un futuro lejano? ¿Cómo podría haber hecho realidad Julio Verne sus novelas en el siglo en que fueron escritas? Sin embargo, siglos después, han dejado de ser ciencia ficción para convertirse en realidades normales.

Los filósofos son visionarios sociales, sienten y piensan un mundo que es imposible materializar en la propia época en la que viven, pero gracias a sus mentes prodigiosas se está empezando a manifestar una realidad venidera, saludable y necesaria para la evolución social de la humanidad y la vida en todas sus manifestaciones. (Jesucristo fue un gran filósofo incomprendido en su tiempo).

Desde aquí quiero dar las gracias a todos los filósofos pasados, presentes (gracias, señor Nava) y futuros, porque gracias a sus maravillosas mentes puedo intuir un futuro esperanzador y una realidad digna de ser recreada.

“La principal y más duradera ilusión del espíritu es la ilusión de su propia importancia.” Si fuéramos conscientes de la realidad de esa afirmación posiblemente no nos creeríamos por encima, ni por debajo de nada ni nadie, sino que caminaríamos como hermanos, como iguales, intentando apoyarnos los unos en los otros. No habría jefes ni súbditos, solo compañeros de camino. Donde todos tendríamos la importancia de no tener ninguna importancia y la valía de reconocer sabernos necesarios todos a la par.

Pero es difícil de conseguir, ¡cuántas veces nos menospreciamos a nosotros mismos comparándonos con otros a los que consideramos mejores y viceversa! El enemigo no siempre es el otro, sino el propio y soberbio diablo interior.

Quizá el sentido de esta vida sea solo conseguir la superación personal. O quizás el sentido de esta vida es que no tiene sentido…

Saludos cordiales.

-Respuesta-

La antología de aforismos de Santayana, realizada por Ira Cardiff en 1950, no me parece representativa del ingenio filosófico de este español universal. A decir verdad, me parece detectar, aquí y allá, un poso de escepticismo, incluso de cinismo, que no me agrada. Pero, al parecer, es así como pensaba Santayana, tal vez un filósofo un poco irregular en su brillantez intelectual, y que nunca ideó, que yo sepa, un sistema propio. Pero, aún así, le tengo admiración y respeto.

Diferente es el caso de Jesucristo, un hombre de fuego, todo corazón y pureza, al que amo con amor inalterable, pues, en mi adolescencia, me enseñó que sólo el amor nos justifica y nos salva. Atribuyo, en cambio, a un error de tu afecto que me incluyas entre los filósofos; a menos que pienses, como yo, que todos cuantos reflexionamos, filosofamos. También tú.

Volviendo a Santayana, decir, por ejemplo, que “la existencia no tiene base, es esencialmente gratuita; porque si yo creyese ver una base para la existencia, tendría que buscar una base para esa base, y así hasta el infinito”, me parece una ordinariez filosófica impropia de un verdadero pensador. El no podía ignorar que la Causa es incausada y que no tiene sentido, por tanto, remontarse en una cadena de causas hasta el infinito.

Y por referirme a los dos fragmentos que comentas, te diré, en primer lugar, que un pensamiento que no está cierto de sus contactos con la realidad es un pensamiento de tercera categoría, inseguro y que no ha rozado siquiera la certeza del conocimiento verdadero. Una idea verdadera no necesita materializarse para ser verdad, pues eso significaría confundir la esencia eterna de las cosas con su existencia temporal, y atribuir realidad únicamente a las cosas que existen en el espacio-tiempo, precisamente las menos reales de todas. Mi amor siempre sería verdadero, aunque no encontrara a nadie en el mundo a quien poder expresarlo.

Más que hablar de ideas posibles e imposibles, sería más correcto hablar de ideas verdaderas o falsas. Las verdaderas son posibles, pues sólo faltan las causas intermedias que determinen su existencia fuera del entendimiento; las falsas, en cambio, son imposibles, porque implican una contradición en sí mismas o con las leyes naturales. Las ideas de Julio Verne y las de Leonardo da Vinci eran, en lo esencial, verdaderas ya en su tiempo, pero tuvieron que esperar a que las condiciones materiales las hicieran posibles y las dotaran de existencia real fuera de las mentes de sus creadores.

Respecto a que “la principal y más duradera ilusión del espíritu es la ilusión de su propia importancia”, estoy de acuerdo siempre que no quiera decir que el espíritu no pueda alcanzar la certeza absoluta de su propia eternidad esencial, y se refiera, más bien, tal como tú oportunamente señalas, a la mera arrogancia del narcisista y a la autoimportancia que se otorga el egoísta, vicios que el modesto y generoso compañero de sus semejantes desconoce.

No obstante, no creo que la igualdad democrática de derechos, oportunidades y condiciones, nos convierta a todos en seres sin importancia, ni siquiera igualmente importantes o necesarios. Ese sería un mundo tan estéril, triste y pálido como un tórrido desierto en el que ni siquiera se hallaría, de tanto en tanto, un reconfortante oasis.

Más bien concibo la democracia como un inmenso jardín donde el pleno desarrollo y crecimiento de cada flor sea la condición y el fundamento del libre desarrollo de todas las flores. Y donde, por supuesto, ningún jardinero tendrá derecho a podar a las que, por gracia de la naturaleza, descuellen sobre otras, ni éstas a ahogar a las más pequeñas. En ser cada uno fiel a sí mismo radica la garantía democrática para ser originales, creativos e igualmente diferentes.

La vida, amiga mía, no tiene significado ni propósito, pero está preñada de sentido. Un sentido que yace enterrado en nuestro propio corazón bajo montañas de decepciones y prejuicios. Ni siquiera hay que cavar. Basta con limpiar nuestro pozo espiritual, y de su manantial subterráneo brotarán ríos de agua viva. Porque hasta en el interior de un desierto siempre hay algún oasis.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en NO QUISIERA SER UN FILÓSOFO

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El amor, la verdad de la vida, nos hace libres

Permalink 05.02.08 @ 20:48:13. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Es cierto, opino casi lo mismo pero solo me atrevo a un casi, porque he reconocido algo de “fingidora” en mí. ¿De verdad está usted fuera de todas esas descripciones?

La pregunta no es tanto porque dude de la posibilidad, como por la búsqueda de una confirmación de que es posible llegar a ese estado, al que desde luego aspiro aunque no consigo: atea, filosofastra, revolucionaria de boquilla, pobretones…

-Respuesta-

No te serviría de nada que dijera, por modestia verdadera o falsa, que yo también tengo un toque de hipocresía, pues mal de muchos consuelo de tontos. Pero no, no soy un hipócrita. Lo cual, por otra parte, no tiene mérito alguno, pues es mi manera de ser, es decir, soy honesto por necesidad.

Además, el hipócrita es, en el fondo, estúpido, pues desperdicia las energías que podría usar para decir la verdad, y vivir en ella, en mantener una fachada de respetabilidad imposible para alguien que piensa mal, es decir, que tiene malas intenciones y obra de mala fe. Como dice Victor Hugo en Los trabajadores del mar (edición de 1866), “el pasar por hombre honrado es duro. Mantener siempre en equilibrio el pensar mal y el hablar bien, ¡qué trabajo!”

Pero no me hago ilusiones, puesto que no padecer el detestable mal de la hipocresía, no garantiza que no se posean otros muchos defectos. Es muy cierto que, aunque uno “carezca” de hipocresía, hacen falta muchas más cualidades “positivas” para ser virtuoso. “Y si la verdadera virtud es la que se ignora a sí misma” (Nietzsche), si fuera virtuoso de veras, no lo sabría.

El hipócrita juzga y condena a otros por lo mismo que él también hace; aunque, por supuesto, con disimulo o en secreto. Es más, pretende mejorar el mundo antes de hacerse bueno a sí mismo. Por eso, decía Chuang Tzu, reformistas y altruistas, gobernantes y filántropos, que “no conocen la vergüenza ni saben lo que es ruborizarse”, son las dos pestes más graves cuyo azote viene sufriendo el género humano.

No nos conocemos a nosotros mismos sino en la acción y en la relación. Como digo con frecuencia a mis jóvenes alumnos, no sabremos cómo somos realmente hasta que las circunstancias pongan a prueba nuestro carácter.

Uno es “humilde” sólo cuando le han susurrado al oído “eres un líder”, y se ha negado, escandalizado, a mandar sobre otros, aunque ellos mismos se lo pidieran con insistencia.

Uno es “justo” cuando, forzado a dirimir en un juzgado -¡qué vergüenza, para dos que se han amado, no saber entenderse!- qué es suyo y qué de “la otra” parte, se niega a mentir recíprocamente, aunque sea para retener lo que legítimamente le pertenece, y dice la verdad que le perjudica.

Uno es ”religioso” cuando renuncia a convencer a los demás, o a ser un ejemplo para ellos, y se limita a vivir sumergido en el mar sereno de la eternidad, incitando así a muchos, sin pretenderlo, a que hagan lo mismo.

Uno es “sociable” -que no socialista- cuando se siente administrador de todo lo que le viene a la mano, sin creerse propietario de nada, y lo comparte liberalmente con el que tiene más necesidad.

Uno es “casto” cuando da la bienvenida a esa “pequeña castidad” que se presenta de improviso -como decía Nietzsche- y, ofreciendo a tal huésped amor y hospitalidad, la invita a que siga con él todo el tiempo que guste.

Uno es “pobre” cuando, aunque no tenga en propiedad ni una almohada sobre la que reclinar su cabeza, gusta de la vida sencilla -esa “pequeña pobreza”- y sabe disfrutar con gratitud de todos los placeres que la vida le ofrece, entre los cuales, los mejores son gratis.

Uno es “rico” cuando, habiendo gastado todo su tiempo en encontrar la verdad, en vez de perseguir obscenas riquezas, por fin la halla, y con dicha incontenible se dedica a sembrarla a voleo y a enriquecer al mundo con su alegría.

Uno “ama” de veras no cuando da lo que otros le piden, sino cuando despierta el amor en ellos de forma que nunca más tengan que mendigar cariño, pues el Amor -la verdad de la vida- nos hace verdaderamente libres.

En fin… ¿Que si se puede llegar a ese estado? Por supuesto, pero cuando llegues, no lo sabrás. Simplemente, estarás.

Un cordial saludo.

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¿Es irracional el estado político?

Permalink 02.02.08 @ 18:29:40. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Me han llamado la atención estos párrafos, que le comento, para conocer, cuando tenga tiempo, su opinión:

“Cada ciudadano no es autónomo, sino que depende jurídicamente de la sociedad, cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qué es justo o inicuo, piadoso o impío.” Desde mi punto de vista, si un ciudadano individualmente no puede decidir que es justo o no de una sociedad. Si no tiene el poder de discriminar lo que esta bien o lo que está mal de una sociedad, desde su punto de vista , se perdería el espíritu crítico y libre, que es a fin de cuentas lo que hace avanzar a las sociedades.

“Cabe, sin embargo, cuestionar si no es contra el dictamen de la razón someterse plenamente al juicio de otro y, en consecuencia, si el estado político no es irracional.” Someterse plenamente al juicio de otro , sin discriminar, sin resistencia ni oposición es lo más humillante que le puede suceder al ser humano y por supuesto, desde mi punto de vista, que va contra del dictamen de la razón.

“Por otra parte, los hombres, en cuanto gozan, en virtud del derecho civil, de todas las ventajas de la sociedad, se llaman ciudadanos; súbditos, en cambio, en cuanto están obligados a obedecer los estatutos o leyes de dicha sociedad.” De lo que deduzco que actualmente todos somos súbditos, aunque nos creamos ciudadanos. Lo ideal sería ser las dos cosas simultáneamente. Servirnos y servir a la sociedad de la que formamos parte. Pero en nuestra sociedad actual, por desgracia solo somos súbditos. Y ciudadanos cada 4 años por unos breves segundos de tiempo, el que dura meter una papeleta en una urna.

“En la medida, pues, en que quienes nada temen ni esperan, son autónomos, son también enemigos del Estado y con derecho se les puede detener.” No acabo de entender que quiere decir esto. Si alguien nada espera ni teme, simplemente es un ser libre. No entiendo por qué dice que un ser así es un enemigo del Estado y se le puede ¿detener?

Saludos cordiales.

-Respuesta-

Me alegra comprobar que estás ojo avizor y que no se te escapa ni una. Esperaba que los espíritus críticos encontraran extrañas algunas de las afirmaciones de Spinoza contenidas en este fragmento. A mí también me chocaron bastante, sobre todo en una primera lectura, y me parecieron incluso duras.

Respecto al uso que Spinoza hace de los términos ciudadano y súbdito, no hay que darle ninguna importancia. Algunas personas que han entrado a debatir en el blog de la extinta ALCD eran contrarios incluso al uso del término “ciudadano”, y preferían el de “soberano”, que procede de las monarquías absolutas, olvidando que el derecho de uno solo no es derecho alguno.

Lo que importa no son las palabras, sino lo que queremos significar con ellas. Spinoza viene a decir que somos ciudadanos en cuanto disfrutamos de todas las ventajas de la vida civil; y súbditos en cuanto que estamos obligados a obedecer las leyes comunes del Estado.

La obediencia no nos convierte en esclavos; de otra manera, los hijos, en cuanto observan las reglas paternas, serían esclavos y no hijos. No es la obediencia, sino su fin, lo que nos hace libres o esclavos. Si yo obedezco a alguien en beneficio suyo, soy su esclavo; si me someto a las reglas comunes de la convivencia, en esa medida, soy libre; pues las leyes del Estado velan por el bien común, y por lo tanto por el mío, mejor incluso de lo que yo, en la soledad de la vida natural, podría velar por él.

Sin que acabe de estar completamente de acuerdo con Spinoza, trataré de explicar lo quiso decir y en qué contexto hizo las otras afirmaciones que citas. Él mismo aplicó a los antiquísimos libros de la Biblia este método de interpretación, que tan buenos resultados le dio, y que aún hoy en día se aplica bajo el nombre de crítica histórico-textual. Veamos.

“Cada ciudadano no es autónomo, sino que depende jurídicamente de la sociedad, cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qué es justo o inicuo, piadoso o impío.” Spinoza afirma que, en el momento de constituir una sociedad y entregarle el poder de decidir lo que es justo o injusto para todos, cesa el poder de decidir por cuenta de cada particular, la justicia o injusticia de las leyes concernientes a la “res publica”, o sea, a los asuntos públicos. En el estado de naturaleza no hay nada que pueda decirse justo o injusto, pues todo es de todos, y es la sociedad quien, por común consenso, decreta lo que es de cada uno. Antes de la ley, no hay delito. Y en el estado natural sólo rige la suprema ley de la supervivencia.[...]

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Del beso entre la libertad y la justicia surgirá un mundo nuevo

Permalink 28.01.08 @ 10:00:33. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Realmente la vida es un complicado laberinto en la que no siempre las acciones están en línea con las necesidades, con los sentimientos o con las ideas. Como decía Ortega y Gasset “Yo soy yo y mis circunstancias…”.

En principio la guerra no es el medio que elegiría una inmensa mayoría de ciudadanos para dilucidar sus diferencias con sus prójimos, pero si esos prójimos le declaran la guerra y les agreden, no podrán evitarla. Una cosa es amar la paz y otra muy distinta ser un cobarde que permite el abuso y la agresión sin ejercer el derecho a legítima defensa.

Las guerras nunca se producen solas, siempre hay alguien que las empieza arrastrando a la muerte, al sufrimiento y a la desolación, a millones de personas que jamás habrían iniciado una guerra ni habrían hecho daño ni a una mosca. Por lo que hay que aceptar el hecho, puntualmente ineludible, de tener que “usar el fusil para acabar con el fusil”, o al menos para defenderte de él. Ahora bien, una cosa es no poder eludir ese menester y otra muy distinta justificarlo como algo rutinario, vendiendo guerras a destajo, inventando enemigos por interés, bajo la excusa del “derecho a defenderse”. A “Usar el fusil para acabar con el fusil”, cuando realmente convierten la guerra, la muerte y la destrucción en un gran negocio.

No creo en ninguna guerra justa. Creo que todas las guerras las empieza un agresor que obliga a gente pacífica, que odia las guerras, a involucrarse en ellas hasta deshumanizarlos. El único resultado claro de las guerras es que los muertos, tanto de un lado como del otro, siempre son inocentes, por ajenos a los trapicheos de los que viven y se forran con ellas, o de los iluminados que la justifican como instrumento para su vana gloria.

Saludos cordiales.

-Respuesta-

Comprendo tu postura. Yo también acepto la legitimidad de la defensa propia de los pueblos frente a las agresiones criminales de otros países. Sería, como diría Montesquieu, en uno de los fragmentos sobre su utopía de los trogloditas publicada aquí, la guerra de la virtud contra la injusticia.

Es propio de gente ruin y cobarde no dar la vida en defensa de los suyos. La verdadera patria es el hogar donde nuestro corazón se ha criado con ternura. Luchar -y morir, si es preciso- por ella es un honor. Me gusta tan poco como a ti la paz cobarde, la paz sin alma, que es en realidad una rendición ante los últimos bárbaros que aún viven entre nosotros, para nuestra vergüenza lo digo.

Pero mi anhelo de paz finita -sólo un falsario pedante puede afirmar que ansía una paz infinita- permanece en mi mente como una utopía, no un imposible, que no debe estar muy lejos. Del beso entre la justicia y la libertad surgirá un nuevo mundo que todos los profetas previeron con claridad: aquel en que los pueblos martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; entonces no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra.

Sería partidario, mientras en el mundo sigan campando a sus anchas los países piratas, ladrones de tierras, que cada español tuviera un fusil en casa, como los suizos, y que el pueblo armado fuera el ejército nacional. Pero no me gusta la idea de acabar con los fusiles empuñando el fusil. El que con fusil hiere, con fusil muere.

Y, desde luego, me parece el colmo del cinismo maoísta afirmar que sólo son legítimas, ¡faltaría más!, las guerras progresistas, es decir: las que hacen ellos. Así nos hemos metido de lleno en esta ceremonia de la confusión política moderna en que las derechas proponen revoluciones y las izquierdas tiranías.

Sembremos la idea justa de libertad -la democrática- en el mundo y la paz crecerá como la hierba en campo fértil. Entonces podremos permitir que los fusiles se oxiden en nuestros armarios. Porque, como tú bien dices, no hay ninguna guerra justa, excepto las emprendidas en defensa de la vida o la libertad.

La guerra no podría acabar con la guerra, porque el odio se alimenta con el odio recíproco. Y, como todo el mundo sabe, sin leña se apaga el fuego.

Salud y libertad.

Comentario y respuesta en EL PODER NACE DEL FUSIL

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Con gente así, no lo conseguiremos jamás

Permalink 27.01.08 @ 19:20:28. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Del artículo que me recomendó leer, me gustaría comentar los siguientes párrafos, por haberme llamado la atención especialmente:

“Después de tomar de este modo uno tras otro a cada individuo en sus poderosas manos y de moldearlo a su gusto, el soberano extiende sus brazos sobre la sociedad entera; cubre su superficie con una malla de pequeñas reglas complicadas, minuciosas y uniformes, entre las que ni los espíritus más originales ni las almas más vigorosas son capaces de abrirse paso para emerger de la masa; no destruye las voluntades, las ablanda, las doblega y las dirige; rara vez obliga a obrar, se opone constantemente a que se obre; no mata, impide nacer; no tiraniza, pero mortifica, reprime, enerva, apaga, embrutece y reduce al cabo a toda nación a un rebaño de animales tímidos e industriosos cuyo pastor es el gobierno.”

Este tipo de sociedad se parece mucho a la actual. Donde las voluntades se han doblegado de tal manera que la mediocridad reina en las mentes y los corazones.

“Creo que si el despotismo se estableciera en las naciones democráticas contemporáneas, tendría otras características; sería más amplio y más benigno, y degradaría a los hombres sin atormentarlos.”

El despotismo está instaurado, en las democracias contemporáneas, se llama corrupción. Se compra de forma suave corrompiendo el alma de los seres en cosas pequeñas primero, después pasa a mayores y de esa forma gradual y sin darse cuenta el ser humano ha caído en las garras del déspota. Se corrompen instituciones enteras de esta forma. Cuando los hombres son despojados de su alma, de sus principios, de su honor, se convierten en sombra manipulada “degradada sin atormentarse”. Esclavos del déspota.

“En efecto, se hace más difícil concebir cómo hombres que han renunciado enteramente al hábito de dirigirse a ellos mismos podrían elegir acertadamente a quienes han de conducirles; y no es posible que un gobierno liberal, enérgico y sabio, se establezca con los sufragios de un pueblo de esclavos.”

He observado como la mayoría de los hombres y las mujeres necesitan de un líder. No saben actuar correctamente sin ser guiados. Cuando encuentran a ese líder, o mejor dicho cuando ese líder les encuentra a ellos, se dejan dominar por él, no se cuestionan sus órdenes, solo le siguen y punto.

¿Cómo podríamos conseguir sociedades democráticas con gente que no sabe andar el camino con compañeros, con iguales, que necesitan sentirse por debajo o por encima de los demás?

¿Cómo podríamos conseguir sociedades democráticas sin espíritus críticos y libres? Una sociedad democrática implicaría un cambio de mentalidad individual de los seres humanos, una revolución interior y profunda de que todos somos iguales, que todos podemos aportar, de que todos somos necesarios, que nadie es más que nadie.

¿Estamos acaso preparados para andar ese camino? ¿Hemos dejado de ser esclavos que buscan a amos que los dirijan?

VER TEXTO COMPLETO EN EL BLOG DE LA ASOCIACIÓN LIBRE DE CIUDADANOS POR LA DEMOCRACIA (ALCD)

¿De rodillas? Ni para rezar

Permalink 26.01.08 @ 12:04:21. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

De rodillas.

-Respuesta-

No se puede llegar muy lejos de rodillas. Y la humillación ante los poderosos nos convierte en menos que hombres.

La libertad democrática en España tiene dos adversarios imponentes: la corrupción de los gobernantes y la imbecilidad de los gobernados.

La primera es un cáncer que corroe las entrañas del país, pero no la temo en absoluto, la desprecio.

Para la segunda no se me ocurre otra cura que echarle encima al pueblo, cual jarro de agua fría, a ver si se despierta de su eterna siesta, todos los derechos de la democracia. Sólo así los españoles se harán adultos y responsables de su propio destino.

Porque están tan mal educados que creen que democracia es hacer lo que les da la gana. Ya va siendo hora de que alguien les diga que democracia es autogobierno, es decir, ocuparse de los asuntos que les competen y dejar de mirar hacia otro lado, mientras esta plaga de políticos que tenemos, déspotas y ladrones, les quitan el fruto de su trabajo -para repartirlo entre sus compinches de partido y sus votantes cómplices-, y arruinan el futuro de sus hijos.

¿De rodillas? Ni para rezar. Yo ya no me arrodillo ni ante Dios.

Saludos.

Comentario y respuesta en ¿CUÁL ES EL CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA?

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El inconsciente no existe

Permalink 24.01.08 @ 21:46:15. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

El psicoanálisis es auténtico onanismo mental.

-Respuesta-

Yo no diría tanto. Pero Freud -un neurótico de cuidado, a juzgar por ciertos detalles de la biografía de Jones, uno de los suyos- ha sido mitificado. Y sus “descubrimientos” han pasado al acervo del hombre común causando unos estropicios psicológicos y educativos monumentales.

El inconsciente, por ejemplo, no existe, pues no podemos llamar así a la ignorancia de nosotros mismos. Por decirlo con una frase rotunda de Spinoza: “No hay en nosotros absolutamente nada de lo que no podamos ser conscientes”.

Pero no cabe duda de que Freud puso sobre el tapete la capacidad castradora y represora de una cultura pacata con una moral inhumana. Como ha ocurrido en España durante siglos, donde la moral de los curas ha neurotizado sin misericordia a generaciones enteras.

No estoy del todo de acuerdo con Szasz en algunas cosas, aunque concuerdo con él en muchas más. Es un psiquiatra radical que niega la existencia de la enfermedad mental por el simple hecho de que la psiquiatria “policial” ha cometido todo tipo de desmanes con los pobres histéricos o psicóticos. Y puede que la introspección no cure, pero la reflexión y la intuición, sí. Curan la mente de sus errores y prejuicios, verdaderas enfermedades del alma, y le enseñan a percibir o entender las cosas clara y distintamente.

Por otro lado, los efectos del entendimiento (fuerza esencial de la mente), sea racional sea intuitivo, sobre las emociones es realmente “curativa”, en el sentido de que pone orden y armonía donde había desorden y conflicto. Es reduccionista interpretar la palabra “enfermedad” como referente exclusivamente a las enfermedades del cuerpo.

Una vez aclarado que tenemos una mente inmaterial, que está dotada de propiedades y funciones infinitamente distintas a las del cuerpo material (aunque ambas partes de nuestro ser estén unidas por naturaleza), quedaría claro que empleamos el término “enfermedad” de una manera metafórica, pero legítima. En este punto creo que Szasz es bastante confuso como escritor, y maximalista, por no decir extravagante, como médico.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en LA NEUROSIS ES UNA RELIGIÓN Y EL PSICOANÁLISIS UN CULTO

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¡La Humanidad está como una cabra!

Permalink 18.01.08 @ 17:08:36. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Creer en dios es no opinar por ti mismo, la espiritualidad es una farsa psikologika para evadirte de tu mierda de vida, y lo que te hace encerrarte y poner a parir a la humanidad demuestra que eres un cobarde que vivirá siempre escondido. Encuentra el lado bueno de la humanidad, que hay muchos, y simplemente rechaza el malo. La humanidad es genial. No te margines, sé feliz, habla con tus amigos, ellos son la humanidad.

-Respuesta-

Oye, Kako, en primer lugar, ¿a quién te diriges con expresiones tan elegantes? ¿A Jardiel Poncela, autor del fragmento, fallecido en 1952 a los 51 años? ¿Quién es el que lleva una “mierda de vida” y es “un cobarde que vivirá siempre escondido”? ¿Por qué los valentones como tú, devotos comecreyentes, no dais nunca vuestro verdadero nombre? ¿Te crees ingenioso soltando esa memez de que la humanidad es genial? Si tú eres un representante de ese “lado bueno” que tanto exaltas, ¿cómo será el malo? Teniendo en cuenta la violencia verbal y la cobarde grosería de tu e-mail: mekagoendios@suputamadre.com, será harto difícil que logres convencer a un sólo pesimista o escéptico -yo no lo soy, en absoluto-, de esos que piensan que la humanidad no tiene arreglo.

Respecto a que la espiritualidad es “una farsa para evadirte de tu mierda de vida”, ¿qué quieres que te diga? Yo opino todo lo contrario: la única forma de salir de la mierda es despertando la parte espiritual de tu ser, amordazada por tus prejuicios, y cultivándola. Sin espiritualidad no serás más que un patético animal herido que irás por la vida revolviéndote contra el primero que te encuentres, sin importarte si representa el lado bueno o malo de la humanidad.

Mucho me temo que tú seas un jovenzuelo resentido -no sé contra qué o contra quién- que no ha aprendido a distinguir el bien del mal, o un vejete que lo ha olvidado, caso de que alguna vez lo haya sabido.

Precisamente porque tú eres uno de esos que ha abjurado del espíritu se te puede aplicar de lleno la moraleja divertida e irónica de Jardiel Poncela: estás como una cabra.

Sacúdete tu propia mierda, amigo, pero haz el favor de no venir a salpicarnos aquí. Te deseo una pronta recuperación. Cuídate.

Comentario y respuesta en LA HUMANIDAD HA ABJURADO DEL ESPÍRITU

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La sabiduría es afectiva y afectuosa

Permalink 09.01.08 @ 16:17:48. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Muchas gracias por la respuesta, ya que, personalmente, me ha resultado muy interesante la matización de que, para ir más allá de nuestro entendimiento ordinario es importante el atender no tanto al contenido de la conciencia como al funcionamiento de ésta. Veo que la práctica de esta actitud de observación, que debe ser compasiva-creo yo-, de este torpe y confuso animalito programado que a la mayoría de nosotros parece que nos ha tocado habitar, parece ser una fuente de mayor naturalidad y ecuanimidad. Continuaremos practicando.

Saludos.

-Respuesta-

Gracias a ti por continuar prestando atención a los movimientos de nuestra propia conciencia, “programada” por la experiencia y la cultura como una vulgar computadora, porque “cuanto más busca cada hombre su propia utilidad, tanto más útiles son los hombres mutuamente” (Spinoza). Sólo el que está libre de condicionamientos externos puede ayudar a otros a liberarse de ellos.

La observación atenta de la realidad, especialmente, de esa realidad interior que es nuestra propia mente o conciencia, no “debe” ser compasiva, “es”, por su propia naturaleza, compasiva, es decir, afectiva. La mayoría de los filósofos confunden la razón con una determinada lógica del pensamiento, y la lógica ya se sabe que es fría y distante, por ser abstracta y superficial, y no llegar nunca al corazón de las cosas. Pero la razón, en buena filosofía, no es un conjunto de razonamientos, sino una “percepción del orden” en la naturaleza, es decir, una visión clara y adecuada de las cosas contempladas.

Cuando la razón o reflexión se aplica a nuestra propia mente, entendemos claramente cómo la memoria sigue el orden con que el cerebro registra las experiencias y que, por lo tanto, el contenido de nuestra conciencia no explica la realidad de nada (únicamente la implica), sino únicamente el modo en que se nos van presentando las cosas (sin orden ni concierto, respecto al orden y conexión verdadero de la naturaleza). Por eso, el estado natural de la mente es la fragmentación, la confusión y el condicionamiento.

Pero, el entendimiento, además de comprender el “desorden” intrínseco de la imaginación y la memoria (género ínfimo de conocimiento), capta con total claridad (conocimiento verdadero y adecuado), desde una “cierta perspectiva de eternidad”, el orden natural de causa y efecto, junto con las concordancias, diferencias y oposiciones entre las cosas. Por lo tanto, ve lo que hay de común (necesidades, emociones, temores, etc.) entre todos los seres humanos, y eso produce un sentimiento de generosidad y afecto hacia los que no sólo son semejantes nuestros, sino partícipes de la misma naturaleza humana.

Por eso, la razón o entendimiento racional es afectivo y afectuoso. Y cuanto más “entendido” o sabio es el hombre, más afectuoso se muestra hacia el prójimo, pues “no obra por impulso, sino con humanidad y benignidad, y es del todo consecuente consigo mismo” (Spinoza). En el corazón de la sabiduría hasta los gorrioncillos podrían anidar confiados.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en HACIA LA ETERNIDAD, PASO A PASO

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