La ciencia política, frente a utopías y trampas
09.09.09 @ 19:57:25. Archivado en Antología de la claridad
“Cuando me puse a estudiar la política, no me propuse exponer algo nuevo o inaudito, sino demostrar de forma segura e indubitable, o deducir de la misma condición de la naturaleza humana, sólo aquellas cosas que están perfectamente acordes con la práctica.
Y, a fin de investigar todo lo relativo a esta ciencia, con la misma libertad de espíritu con que solemos tratar los asuntos matemáticos, me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas.
Los filósofos conciben a los hombres no como son, sino como ellos quisieren que fueran. De ahí que, las más de las veces, hayan escrito una sátira en vez de una ética, y que no hayan ideado jamás una política que pueda llevarse a la práctica, sino otra que o debería ser considerado como una quimera, o sólo podría ser instaurada en el país de Utopía o en el siglo dorado de los poetas, es decir, allí donde no hacía falta alguna.
Los políticos, por el contrario, se cree que se dedican a tender trampas a los hombres, más que a ayudarles, y se juzga que son más bien hábiles que sabios”. BARUCH DE SPINOZA
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Jesús Nava
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