Jefferson, un hombre libre
12.06.08 @ 18:04:24. Archivado en Mundo Libre
“Durante el período de la Ilustración Americana ningún líder fue tan elocuente, tan sabio, tan consciente de las implicaciones y las consecuencias de la sociedad libre como él. A Jefferson debemos acudir para lograr un contacto directo con las personalidades dominantes y los sucesos de aquellos días, y ver la más acabada expresión de un gobierno mediante el consentimiento, mediante la razón, mediante la ley, y mediante enérgicos y progresivos cambios. De haber elegido el liderazgo político, es lógico pensar que podía haberlo alcanzado. Sin embargo, hizo una elección que muestra al instante la clase de hombre que fue y prefirió ser siempre. Regresó a la Cámara de los Diputados de Virginia e inmediatamente se puso a trabajar en una reforma de las leyes del Estado, cuidadosamente planeada, que en realidad se orientaba a poner en práctica los “derechos inalienables” del hombre, encarnados por la Declaración de Independencia. Además de dirigir esta revolución social en Virginia, Jefferson halló tiempo para disfrutar la compañía de su esposa y sus hijos, para cultivar sus tierras y dirigir sus asuntos personales, para cabalgar, leer y escribir vigorosas cartas a sus muchos amigos y conocidos”.

Los escritos de Thomas Jefferson poseen hoy una significación mayor que nunca antes en la historia de América. Estas cartas y documentos son el archivo de los principios sociales que constituyen el corazón del “experimento” democrático americano. Quienes ansíen conocer el verdadero y sutil carácter del hombre, encontrarán en ellos otra y no despreciable recompensa.
Durante el período de la Ilustración Americana ningún líder fue tan elocuente, tan sabio, tan consciente de las implicaciones y las consecuencias de la sociedad libre como él. A Jefferson debemos acudir para lograr un contacto directo con las personalidades dominantes y los sucesos de aquellos días, y ver la más acabada expresión de un gobierno mediante el consentimiento, mediante la razón, mediante la ley, y mediante enérgicos y progresivos cambios.
SU SENTIDO DEL HUMOR, CORDIALIDAD E INTELIGENCIA LE GRANJEARON MUCHOS AMIGOS ÍNTIMOS
Thomas Jefferson nació el 13 de abril (2 de abril según el calendario juliano) de 1743 en Shadwell, la más importante de las plantaciones de tabaco que su padre, Peter Jefferson, poseía en el interior de Virginia. A pesar de no ser persona instruida, Peter Jefferson era un hombre vigoroso e inteligente. Se convirtió en agrimensor de éxito, próspero propietario de tierras y miembro de la Cámara de Representantes de Virginia por el condado de Albemarle. Su esposa, Jane Randolph, pertenecía a una de las más distinguidas familias de Virginia.
Peter Jefferson dejó a su hijo de catorce años no sólo valiosas tierras y propiedades -base y medida de la riqueza en Virginia durante aquél tiempo- sino también sensatos y afectuosos consejos. Como no había tenido una educación en regla, se aseguró de que su hijo recibiera una formación clásica completa. Años después, Thomas Jefferson se refirió a la influencia que tuvieron los moralistas, filósofos, poetas y dramaturgos clásicos sobre él. En 1800 pudo decir con franqueza: “Doy gracias de rodillas a quien dirigió mi primera educación, por haber puesto en mis manos esta rica fuente de deleites; y no la cambiaría por nada que pudiera haber adquirido entonces…”. Por muy científico y progresista que parezca volverse Jefferson, la sabiduría moral y política de Grecia y Roma continuarían proporcionado profundidad y sazón a su pensamiento. [...]
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Jesús Nava
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