Nuestra mala educación
08.06.08 @ 11:26:26. Archivado en Conciencia vigilante
“Posiblemente no seamos conscientes, aún hoy en día, de que nuestra actual educación no crea hombres libres, sino esclavos y/o amos. España es un país mediocre, donde el servilismo o el despotismo es la única alternativa posible. Las personas que poseen inteligencia superior normalmente pasan desapercibidas, su mayor tesoro consiste en hacer felices a los que le rodean, en no amar el poder, en detestar la tiranía y a los tiranos. El verdadero inteligente no gusta de someter, ni de ser sometido. Creo que los verdaderos cambios sociales comienzan con los cambios en los sistemas educativos, manejados hasta ahora por los charlatanes. A los “amos” no se les escapa ningún detalle, no son inteligentes ni sabios, pero sí estudian al detalle la forma de manejar los hilos a la perfección para mantener su poltrona intacta.”
“¿Qué era nuestra antigua educación sino una lección continua de egoísmo y de estúpida vanidad? Despreciar y ser despreciado. Arrastrarse para dominar. Esclavos y tiranos, cada cual, por turno, unas veces de rodillas ante un amo, otras pisoteando?” Robespierre.

Yo haría esa misma pregunta pero en presente de indicativo: ¿Qué es nuestra actual educación?
Posiblemente no seamos conscientes, aún hoy en día, de que nuestra actual educación no crea hombres libres, sino esclavos y/o amos. España es un país mediocre, donde el servilismo o el despotismo es la única alternativa posible.
Soy persona de pocas palabras, no me gustan las reuniones sociales; no porque sea asocial, sino porque en ellas la inteligencia es sinónimo de charlatanería. Donde cada cual adopta su rol, bien eres amo, bien eres siervo. Nada hay en la actual sociedad, ni en sus reuniones sociales, que me arranque palabra alguna. Mi desidia y silencio es confundido con falta de elocuencia, ¡qué va!; simplemente, mi desidia y silencio es aburrimiento ante la ausencia de inteligencia envuelta en palabras vacías.
Ser inteligente no es ser un charlatán, no es hablar por los codos para no decir nada, nada más que lo políticamente correcto y/o lo soez. Ser inteligente no es sinónimo de ser un palabrero.
La verdadera inteligencia o sabiduría es algo que pocas personas poseen en realidad. Aquellas personas que la tienen no hacen ostentación de ella, simplemente cumplen con su trabajo, ya sean ingenieros, agricultores, comerciantes… Da igual la profesión o estudios que se posean. Las personas que poseen inteligencia superior normalmente pasan desapercibidas, su mayor tesoro consiste en hacer felices a los que le rodean, en no amar el poder, en detestar la tiranía y a los tiranos.
El verdadero inteligente no gusta de someter, ni ser sometido. Es un observador de la naturaleza en todas sus manifestaciones y respetuoso con la misma. Detesta cualquier tipo de relevancia o distinción por encima del resto. Sabe que no sabe nada y por lo tanto es sencillo y humilde.
Los charlatanes (verdaderos necios que aman el poder y el sometimiento), los clasificarán como “tontos”, intentarán manejarlos como hacen con el resto del mundo. Más pronto que tarde comprobarán que no son manejables, que no son corruptibles, que no se venden, que no se compran. Pronto los charlatanes empezarán a sentirse ante los inteligentes como lo que verdaderamente son: unos patanes.
A partir de ese mismo momento intentarán volver a la sociedad contra esa persona “tan desconcertante” para su parca inteligencia. Y ante ese desconcierto, que no es otra cosa que rabia por no poder someter al inteligente, intentarán anularle manejando los hilos que entretejen la actual sociedad.
Hilos, por cierto, que los necios manejan a la perfección. Hilos muy bien hilvanados hasta ahora a través de la educación que, como dice Robespierre, y aún en la actual sociedad española, sigue moldeando seres humanos para: “…Despreciar y ser despreciado. Arrastrarse para dominar. Esclavos y tiranos, cada cual, por turno, unas veces de rodillas ante un amo, otras pisoteando”.
Así que, personalmente, creo que los verdaderos cambios sociales comienzan con los cambios en los sistemas educativos, manejados hasta ahora por los charlatanes, para concebir sociedades compuestas de seres a los que someter o someterse, amos o esclavos. En resumen, la actual educación entreteje sociedades de mediocres y de esclavos. A los “amos” no se les escapa ningún detalle, no son inteligentes ni sabios, pero sí estudian al detalle la forma de manejar los hilos a la perfección para mantener su poltrona intacta.
Como dijo Robespierre: “¡Oh, la bella educación! ¡Sin embargo ahí está el motivo de que los grandes destinos del mundo estén paralizados!”
Mª DOLORES MARTÍNEZ, Filosofía Digital.
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Jesús Nava
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