Limpia tu alma
06.06.08 @ 16:05:09. Archivado en Conciencia vigilante

¡Si al cielo el pensamiento llegar puede,
quede, oh cielos, guardado en vuestro seno!
No vaya el pensamiento, en nuestras manos,
a ser fuerza y camino hacia el Infierno.
Temamos que la noche y las angustias
desoladoras de la mente fría
llenen de confusión y desconcierto
la morada que fue nuestra algún día.
Nada a tus espaldas dejes… Que no quede
fantasma alguno, sollozante y tétrico,
de una pena o un odio entre los muros.
Limpia tu alma, recógela muy dentro
de ti mismo, y por nada le consientas
que proyecte la sombra del pasado
sobre lo que a tus herederos legar quieras.
Presente siempre ten en tus tristezas
que el pesar tuyo lejos llegar puede;
que puede tu locura reflejarse
en el cerebro de otro; que a otra mente
puede esa angustia tuya dar tormento.
¡Que a nadie tu dolor contriste y duela!
Mucho más lejos de lo que pensamos
de nuestra angustia las saetas vuelan.
Nuestras vidas y lágrimas, como agua
van cayendo en la tierra. Dios a nadie
da cuartel; pero Dios al dolor nuestro
un remedio ha encontrado insuperable…
Aun si la Fe se esfuma y la Esperanza;
aun si el Amor se apaga entre la niebla…,
¡halló un remedio para que no sean
privados de su Dios los que Él destierra!
RUDYARD KIPLING, premio Nobel 1907. Canción del Rabí, recogida en El médico de la casa. Aguilar, 1956.
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Jesús Nava
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