Los buenos tienen miedo y callan
05.05.08 @ 09:25:48. Archivado en Tribuna libre
“Esa es la corrupción que actualmente nos invade. Los hombres malvados están saturados de poder, entretejiendo corrupciones y maldades en la sociedad. El tejido es tan intenso, que es imposible de traspasar sin salir malherido o herido mortalmente. Los hombres buenos y válidos por naturaleza detestan el poder. Pero en tiempos, como los actuales, en que la maldad y la corrupción están destrozando el tejido social, los hombres buenos sienten que deben hacer algo. Lo intentan, pero la fuerza y el poder de los hombres malvados les hace retroceder. Los hombres buenos tienen miedo y callan. Saben que no podrán hacer nada ellos solos contra los poderosos.”

“Después este procedimiento se volvió perniciosísimo, una vez corrupta la ciudad, porque solicitaban las magistraturas no los que tenían más virtud, sino los que ostentaban mayor poder, y los que no eran poderosos, aunque fueran virtuosos, se abstenían de demandarlas por miedo.”
Efectivamente, los poderosos siguen manteniendo su poder porque los hombres buenos tienen miedo. Un hombre bueno jamás utilizará su poder para hacer el mal. Sin embargo, un hombre malo utilizará su poder para su propio beneficio, y si su propio beneficio incluye hacer maldades contra sus oponentes, así lo hará para mantener sus prebendas y poder intactos.
Esa es la corrupción que actualmente nos invade. Los hombres malvados están saturados de poder, entretejiendo corrupciones y maldades en la sociedad. El tejido es tan intenso que es imposible de traspasar sin salir malherido o herido mortalmente.
Los hombres buenos y válidos por naturaleza detestan el poder. Pero en tiempos, como los actuales, en que la maldad y la corrupción están destrozando el tejido social, donde la bondad del ser humano ha sido humillada, encarcelada y apartada en un rincón para ser motivo de burla y escarnio, los hombres buenos sienten que deben hacer algo. Lo intentan, pero la fuerza y el poder de los hombres malvados les hace retroceder. Es normal que sientan miedo. Es normal sentir miedo de los hombres actuales en el poder. Su maldad hará que defiendan sus prebendas con todas la crueldad que hay en sus corazones, que es mucha.
Los hombres buenos tienen miedo y callan. Saben que no podrán hacer nada ellos solos contra los poderosos.
Mientras tanto el destino de los pueblos durmientes, manipulado a través de la educación y los medios de comunicación, está en manos de hombres corruptos y malvados.
¡Cuánto se parece la historia de la corrupta Roma a nuestra actual historia! ¿O acaso es que jamás dejaron el poder los corruptos? ¿Acaso los hombres buenos y justos han sido aniquilados, ninguneados o acallados en todas las épocas por los corruptos en el poder?
La historia se repite, como una noria decadente que da vueltas y más vueltas… ¿Quién la parará?
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Jesús Nava
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