Sociedad, civilización y gobierno
11.04.08 @ 12:15:51. Archivado en Mundo Libre
“Gran parte del orden que reina en la humanidad no es efecto del gobierno. Tiene su origen en los principios de la sociedad y en la constitución natural del hombre. Existía antes que el gobierno, y existiría si se aboliera el formulismo del gobierno. Cuando más perfecta sea la civilización, menos necesidad tiene de gobierno, pues más regula sus propios asuntos y se rige sola. Pero ¡cuán a menudo se ve a la sociedad perturbada o destruida por las actuaciones del gobierno! Una de las grandes ventajas de la Revolución Americana ha sido que llevó a un descubrimiento de los principios, y reveló los engaños, de los gobiernos. Hasta entonces, todas las revoluciones se habían realizado dentro de un ambiente de palacio, y nunca en el grande ámbito de una nación. Los participantes en ellas pertenecían siempre a la clase de los cortesanos, y por muy rabiosamente que desearan la reforma, mantenían cuidadosamente el fraude de la opresión. En ningún caso dejaban de representar al gobierno como algo lleno de misterios, que no entendían más que ellos mismos, y escondían a la comprensión de la nación lo único que era beneficioso saber, esto es, que el gobierno no es sino una asociación nacional que actúa conforme a los principios de la sociedad.”

Gran parte del orden que reina en la humanidad no es efecto del gobierno. Tiene su origen en los principios de la sociedad y en la constitución natural del hombre. Existía antes que el gobierno, y existiría si se aboliera el formulismo del gobierno. La dependencia mutua y el interés recíproco que el hombre tiene respecto del hombre, y todas las partes de la comunidad civilizada de unas respecto a las otras crean esa gran cadena de conexión que la mantiene unida.
LA SOCIEDAD HACE POR SÍ MISMA CASI TODO LO QUE SE ATRIBUYE AL GOBIERNO
El terrateniente, el agricultor, el fabricante, el comerciante, el hombre de negocios y todas las ocupaciones prosperan gracias a la ayuda que cada uno recibe del otro, y del todo.El interés común regula sus preocupaciones y forma su ley, y las leyes que ordena el uso común tienen mayor influencia que las leyes del gobierno. En fin, la sociedad hace por sí misma casi todo lo que se atribuye al gobierno.
Para comprender la naturaleza y la cantidad de gobierno adecuado para el hombre es necesario atender al carácter de éste. Como la naturaleza lo destinó a la vida social, lo capacitó para la condición que se proponía. En todos los casos hizo que sus necesidades naturales fueran mayores que sus facultades individuales. Ningún hombre puede, sin la ayuda de la sociedad, satisfacer sus propias necesidades, y esas necesidades, al actuar sobre el individuo, impelen a todos ellos hacia la sociedad, con la misma naturalidad con que la gravitación actúa respecto del centro.
Pero ha ido más allá. No sólo ha obligado al hombre a entrar en la sociedad mediante toda una variedad de necesidades que se pueden satisfacer mediante la ayuda recíproca de unos a otros, sino que además ha implantado en él un sistema de afectos sociales que, pese a no ser necesarios para su existencia, son indispensables para su felicidad. No hay período de su vida en que deje de intervenir su amor a la sociedad. Este comienza y termina con nuestro ser.
Si examinamos atentamente la composición y la constitución del hombre, la diversidad de talentos en diferentes hombres para adaptarse recíprocamente los unos a las necesidades de los otros, su propensión a la sociedad, y en consecuencia a conservar las ventajas que se derivan de ella, descubriremos fácilmente que una gran parte de lo que se llama gobierno es mero engaño.
El gobierno no es necesario más que para atender a los pocos casos en que la sociedad y la civilización no tienen bastante competencia, y no faltan ejemplos que demuestren que todo lo que el gobierno puede añadir a esas competencias es algo que se ha venido haciendo mediante el consentimiento común de la sociedad, sin gobierno.
Durante más de dos años a partir del comienzo de la guerra de América, y un período más largo en varios de los Estados americanos, no hubo formas establecidas de gobierno. Los gobiernos antiguos se habían abolido, y el país estaba demasiado ocupado en defenderse para dedicar su atención a establecer nuevos gobiernos; sin embargo, durante este intervalo se mantuvieron un orden y una armonía tan inviolables como en cualquier país de Europa.
Existe una aptitud natural en el hombre, y más aún en la sociedad, porque abarca una necesidad mayor de necesidades y recursos, para adaptarse a cualquier situación en la que se encuentre. En el momento en que queda abolido el gobierno formal, empieza a actuar la sociedad: se produce una asociación natural, y el interés común produce la seguridad común. […]
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Jesús Nava
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